Sep 21 2014
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Despacito por las piedras

EUROPA CONMOVIDA: ELECCIONES Y ESCISIONES

En esta semana los pueblos de dos distintos lugares de Europa, Suecia y Escocia, fueron convocados para decidir sobre su futuro.

SUECIA
El domingo pasado se votó en ese país escandinavo, sus 10 millones de habitantes gozan de uno de los mayores ingresos, la mejor protección social y el menor índice de desempleo de toda Europa. Triunfó la social democracia, un líder obrero y sindicalista se apresta para ser el futuro Primer Ministro. Para alcanzar la mayoría suficiente y desplazar a la alianza conservadora, que hoy gobierna, tendrá que acordar con ecologistas y grupos de izquierda. El aspecto más significativo, coherente con lo que pasa en el resto de Europa, es el avance de los sectores más reaccionarios que reunieron el 13% de los votos, triplicando la votación anterior.

ESCOCIA (Entre la razón y el corazón)
Escocia es uno de los 4 países integrantes del Reino Unido (junto a Inglaterra, Gales e Irlanda). Se constituyó como país hace más de mil años y fue independiente hasta 1707 cuando firmó el Acta de Unión y pasó a formar parte del Reino de Gran Bretaña. Desde allí, en adelante y hasta hoy, sus 5 millones de habitantes conviven con la contradicción de ser parte de esa realidad y la voluntad de independencia que anida en buena parte de su población. De hecho la fuerza política, electoralmente triunfante, es un partido nacionalista que aboga por la independencia. Por eso suele decirse que la mayor parte de los escoceses quieren –desde el corazón- la independencia, pero dudan –desde la razón- acerca de la conveniencia de hacerlo. Allí se produce el mejor whisky del mundo y una de las denominaciones que tiene el país –Scotland- ha sido popularizada mundialmente por esa bebida.
El nacionalismo escocés se agudizó en el siglo XIX y en el XX, hubo dos referéndums (1979 y 1997) a través de los cuales Escocia adquirió mayores niveles de autonomía, pero siempre como una región administrativa integrante del Reino Unido.
El jueves pasado se realizó un nuevo referéndum y el resultado, NO a la indeplendencia, fue 55 a 45% a favor de mantenerse en el mismo carácter que venía ostentando, es decir como una parte del Reino Unido. En las semanas previas imperaba la idea que podía triunfar el SI a la independencia, al menos eso indicaban las encuestas de opinión que se venían  realizando. Eso hizo que, hacia el final de la campaña, las autoridades de Inglaterra y la propia reina, entrados en pánico, intervinieran manifestando su esperanza que se mantenga la actual situación.
Actualmente el Jefe de Estado de Escocia son los Reyes de Inglaterra y el Parlamento tiene jurisdicción sobre cuestiones claves, del mismo modo que el presupuesto general, para todo el reino, se decide en Londres. Eso está originado en el hecho que el Reino Unido constituye una entidad unitaria. Es posible que, a partir de los resultados de este referéndum, se avance -respecto de Escocia- en alguna forma de federalismo, adoptando diversos modos de descentralización, así lo ha manifestado y reconocido el Primer Ministro Inglés, David Cameron, al festejar el triunfo del NO.
Al mismo tiempo, el líder nacionalista y actual Primer Ministro Alex Salmond, renunció a su cargo en el gobierno y haría lo propio respecto de su partido para que otro tome las riendas de las nuevas negociaciones y terminó diciendo: “Para mí como líder, mi tiempo está casi acabado pero la campaña continúa y el sueño nunca morirá”
Europa respira, el Reino Unido evitó su desmembramiento, habrá que ver qué ocurre con Cataluña y España en el mes de noviembre cuando se vote el intento independista de esa región.

Juan Guahán, Question

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