Ene 9 2008
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Política

2007, AÑO DE CRISIS

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Para los partidos políticos, este ha sido un año de fuertes convulsiones. En todo el espectro político se han producido roces y deserciones. Y el Gobierno ha tenido que soportar rebeliones de manera persistente, lo que generó fracasos importantes en su agenda legislativa. Al cierre, el impacto lo produjo la Democracia Cristiana (DC). Siendo el Partido más poderosos de la coalición gubernamental, lo que ocurre en su interior es gravitante.

Sobre todo ahora que la administración de la presidenta Michelle Bachelet entra en sus dos últimos años. Y ello impone la necesidad de perfilar a quienes pretenden reemplazarla.

El terremoto en la DC tuvo una de sus réplicas más potentes con la expulsión del senador Adolfo Zaldívar. Es posible que el 2008 conozca el nacimiento de un nuevo referente político. Es a lo que aspira el legislador, como paso previo a lanzar su candidatura presidencial para el 2009. En esta aventura lo acompañan cinco diputados de la colectividad, que renunciaron a su militancia democratacristiana.

El sismo provocado por Zaldívar no fue sorpresivo como son los movimientos telúricos. En la elección presidencial pasada –diciembre 2005– intentó ser abanderado de la DC. En aquella época encabezaba la colectividad y, pese a ello, fue derrotado por la senadora Soledad Alvear. Desde ese momento, la pugna entre ambos se profundizó. Hay quienes acusan a Zaldívar de ser uno de los responsables de que Alvear fuera derrotada por Michelle Bachelet en las internas para representar a la Concertación. De ser real tal análisis, la senadora tomó revancha al desplazar al senador de la conducción partidaria.

Todo parece indicar que esas dos experiencias convencieron a Zaldívar que para concretar su ambición presidencialista, era necesario destruir la Concertación. Mientras ésta existiera, él no tendría posibilidades. Y hacia allá apuntó sus esfuerzos. Así se explicaría su sorpresiva condena al modelo neoliberal que él apoyó de manera entusiasta durante los gobiernos de sus camaradas Patricio Aylwin y Eduardo Frei. Y descubrió sus iniquidades en el transcurso de las administraciones de los socialistas Ricardo Lagos y Michelle Bachelet. Claro que ahora acusa a Aylwin de pertenecer a un partido transversal que sería el que, desde las sombras, maneja los hilos de la Concertación. Y, en sus palabras, cobija la corrupción y manejos bastardos del poder.

El desenlace del episodio Zaldívar debe haber tenido sabor a fracaso para él. Su expulsión hasta ahora no ha generado otro sismo de consideración dentro de la DC. Y el nuevo referente político que trata de crear junto a los senadores Fernando Flores, ex Partido por la Democracia (PPD), Carlos Cantero, ex Renovación Nacional (RN), y el independiente Carlos Bianchi tiene futuro incierto.

Si bien reafirma el hecho de que el Gobierno ha perdido su mayoría en el Senado y en la Cámara de Diputado, está lejos de asegurar su postulación presidencial. Entre otras cosas, porque Flores tendría la misma aspiración y para ello trata de crear un nuevo Partido: Chile Primero. Hasta ahora, la iniciativa no ha prendido como reguero de pólvora.
La senadora Alvear aparece con un sólido respaldo en las encuestas como candidata presidencial. Y, de no ser ella la abanderada de la DC y luego de la Concertación, otros militante del mismo Partido ha comenzado a perfilarse con fuerza.

La reaparición del ex presidente y senador Eduardo Frei en la escena política se dio con fuerza durante la crisis creada por Zaldívar. Al parecer, Frei aspira a transformarse en el referente que necesita la DC para recuperar el sillón de la Presidencia de Chile. Y en su análisis seguramente figuran factores de peso considerable. Difícilmente la Concertación podrá mantenerse unida si el próximo candidato presidencial no es un militante DC. Frei no desconoce que, en el momento actual, la presidenta de su Partido lo aventaja en preferencias. Incluso da por descontado que su carisma no es precisamente descollante. Pero tiene bajo la manga cartas que pueden resultar ganadoras.

En la eventualidad de que Zaldívar lograra atraer bases democratacristianas, él sería un freno muy adecuado. Otro elemento que Frei valoraría es que si el respaldo a la presidenta Bachelet sigue disminuyendo, es posible que el escenario chileno no se presente ventajoso para una nueva candidata. Por lo tanto, él sería el as que la DC podría jugar el 2009. Esta visión estratégica la compartirían importante referentes del ala progresista del partido transversal que denunciara Zaldívar. Incluso, resignando sus propias aspiraciones.

El realismo se impone.

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* Periodista.

wtapiav@vtr.net.

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