mar 20 2012
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Política

Bolivia: si insisten, el gobierno cerrará embajada de Estados Unidos

Se mueve con velocidad y buen juego de piernas el gobierno de Bolivia; al anuncio —esperado— de que afina la preparación de la demanda contra Chile por la devolución de su litoral marítimo, sumó el presidente Morales una advertencia: cerrará la embajada de Estados Unidos en la Paz, si este país continúa interviniendo en los asuntos internos del país. | ALEJANDRO TESA.

 

Se sabe que las sedes diplomáticas estadounidenses en los países latinoamericanos —y en el resto del mundo— cumplen muchas otras funciones, no pocas alejadas por completo de la diplomacia y más cerca del espionaje y la intervención en asuntos políticos de esos Estados —algo vedado absolutamente—.

 

Los embajadores, agregados militares, de cultura, comerciales, de prensa y otros funcionarios colaboran con variada eficacia con los agentes de los organismos de inteligencia (espionaje) destacados en los países con los que la Casa Blanca mantiene relaciones diplomáticas formales. En tales trabajos juegan un rol de primera importancia en el financiamiento, instrucción —incluso de tipo militar— a los grupos de oposición a los gobiernos que considera no amistosos.

 

En Bolivia no bastan los dedos de las manos para contar los incidentes protagonizados por el personal con visa diplomática o vinculados con integrantes de la misión, muchos de los cuales no se han hecho públicos por cortesía del gobierno boliviano; pero toda piedra arrojada con ligereza termina por romper los vidrios de alguna ventana.

 

“Quiero advertir públicamente, no tengo miedo. Si otra vez la embajada de Estados Unidos sigue molestando a Bolivia, como lo hace (…) cerramos la embajada de Estados Unidos porque somos antiimperialistas, anticapitalistas y antineoliberales”, aseguró el primer mandatario durante el curso de una reunión del Movimiento al Socialismo en la ciudad de Cochabamba.

 

Conviene reordar que dede fines de 2008 Bolivia y Estados Unidos tienen acéfalas sus respectivas embajadas; en octubre de ese año el gobierno boliviano se vio en la obligación de expulsar al representante del gobierno de EEUU en La Paz.

 

Tras ese incidente hubo otros —por ejemplo el cierre de la agencia contra el tráfico de drogas que manten´ñia Estados Unidos en Bolivia, y que más que contribuir a la lucha contra el narco parecía favorecerlo (como sucede en México, para no ir más lejos) además de dedicar tiempo y recursos a los enemigos políticos violentistas de Morales.

 

Las palabras del presidente boliviano ponen en duda que ambos Estados lleguen a buen puerto en sus acuerdos suscritos en noviembre de 2011 para reinstalar relaciones diplomáticas completas. dada la seriedad de la advertencia de Palacio Quemado, algunos observadores imparciales temen que los servicios secretos estadounidenses inicien una segunda fase, más directa, para desestabilizar la institucionalidad boliviana. Evo Morales, Hugo Chávez y Rafael Correa se cuentan entre los gobernantes que la política de EEUU tiene entre ceja y ceja por inamistosos o directamente enemigos.

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