¿Creíamos que lo habíamos visto y oído todo, que estábamos curados de espanto? Pues no, todavía hay margen para la sorpresa: la Unión Europea (UE) recibió el Premio Nobel de la Paz. Es posible que con este galardón se haya pretendido contrarrestar el continuo y creciente desapego de la población hacia las instituciones comunitarias. Pero, cualquiera que haya sido su propósito, ¿qué méritos acredita la UE para hacerse merecedora de este premio, con esta carga simbólica?
Los tiempos duros crean épocas de mezquindad. Los estadounidenses pueden encontrar chivos expiatorios del estancamiento, como ya han hecho muchos con los inmigrantes o los sindicatos del sector público; pero el estancamiento permanente podría conducir asimismo a la creación de una política de clase que, de acuerdo con los parámetros de otros países, ha estado en buena medida ausente de la experiencia nacional —salvo en el caso de los ricos.
Por mucho menos que en casos semejantes a los que producen estupefacción en la ciudadanía hubiera ésta —en países de sólida institucionalidad— tomado nota de la renuncia a sus cargos de los responsables políticos de las áreas en juego y la prensa, al menos, informaría sobre la puesta en marcha de las investigaciones correspondientes.
Responsabilidad de la prensa, sobre todo de los medios colombianos, es remar para contribuir a encontrar las corrientes que llevan a la paz, la paz en Colombia; de lo contrario seguirá tan distante como hasta ahora.
Los medios periodísticos de mayor lectoría pueden —o deberían intentarlo— jugar un rol importante en encontrar esos caminos y no seguir siendo meros voceros de las clases dominantes.
El prestigioso catedrático británico John Weeks evalúa que la Unión Europea se convirtió en el instrumento de Alemania para gobernar Europa. Afirma que el fracaso de la UE significará el reverdecer de los nacionalismos de derecha.y sostiene que lo más recomendable para los países de la región que están en crisis es salir del euro en forma conjunta
En su tercer y último debate antes de la elección presidencial, el presidente Barack Obama y su contrincante republicano Mitt Romney –empatados en las encuestas nacionales– buscaron utilizar su última oportunidad ante un público nacional para argumentar quién de los dos sería el mejor “líder” para asegurar la posición de Estados Unidos como única superpotencia mundial.
RW En junio de este año de 2012 murió en una de las islas del archipiélago George (lonely George, el solitario George), la última sobreviviente de las gigantescas tortugas a las que deben Las Galápagos su nombre y su fama. El animal humano no es ajeno a la desaparición de las (o los) Chelonoidis Abingdon. Este documental se filmó antes de ese hecho, no es triste.
Los 47 minutos y algunos segundos de Ecuador: Islas Galápagos constituye un recorrido por la historia de las islas desde los tiempos del incanato hasta nuestros días. Una pretensión que cumple por demás cabalmente merced a una cámara ágil y una dirección que no se distrae ni va a la caza del detalle paisajístico, sino que se concentra en el relato y ekl entorno sorprendente por su historia y su rareza única en el planeta.
En sus alrededor de 30 millones de años desde que emergieron de la mar océano las islas escriben una historia de soledades y riquezas naturales únicas en el planeta; en ellas Darwin terminó de redondear su teoría de la evolución de las especies hacia 1835.
Pero no fue el Beagle la primera nave en anclar allí; probablemente se haya maravillado antes de ellas fray Tomás de Berlanga —allá por 1535—, y la tripulación del primer barco europeo en avistarlas en la
inmensidad del Mar del Sur bautizado por Gamboa. En honor a la verdad, empero, fueron navegantes del Tawantinsuyo los primeros en explorarlas
Recién en 1570 Ortelius y Mercator las incluyeron en el mapamundi a las insulae de galopegos (tortugas), los ascendientes del pobre George cuyos contemporáneos fueron arrasados por el hambre de los perros llevados a las islas, la caza “deportiva” y la destrucción de sus huevos.
Casi 200 años después de situadas en el mapa, en 1790, el español Alejandro Malaspina conduce las primeras observaciones científicas en el territorio; sus registros no fueron publicados. Hubo que esperar casi cuatro años más para que un inglés —de la Royal Navy, mercader y tratante de cueros—, James Colnett, describiera la flora y comunicara sobre la extraña y única fauna allí existente.
Como buen inglés encontró, más que un desafío para la ciencia, una oportunidad para los negocios: las islas eran un buen atracadero para los cazadores de ballenas. Y así como hasta el siglo XVIII y entrado el XIX los piratas europeos se abastecieron de agua dulce y carne en Las Galápagos, los balleneros del Pacífico iniciaron en serio la depredación de los parientes de George —que daban buen aceite.
La anexión de las islas por Ecuador en 1833 no mejoró las cosas de inmediato, aunque sí se logró con el tiempo detener la brutal matanza. En 1979 la UNESCO declaró a las Islas Galápagos Patrimonio Natural de la Humanidad y, seis años más tarde, Reserva de la Biosfera. Su frágil estructura mantuvo al archipiélago hasta 2010 en el listado de área de riesgo para las especies que lo habitan y, por tanto, protegida por las Naciones Unidas. No ha mucho un pavoroso incendio volvió a encender las alarmas.
Mucho se perdió con el paso de los años, el riesgo todavía está presente en la forma de hordas de turistas ávidos por lo nuevo, a los que da lo mismo fotografiarse cerca de un pingüino o un mamífero adentrado en la mar, pertubar a un pájaro que no existe sino allí o, más al sur, romper los hielos milenarios de los fiordos patagónicos para echar una “piedra” en el “high ball”.
Neruda amaba los libros ilustrados, pues tenía una extraordinaria sensibilidad hacia las formas y las imágenes de la gráfica y la pintura. Sus metáforas tienen un carácter visual. Solía a veces dibujar con el propósito de ilustrar algunos poemas propios o de sus amigos.
Es vergonzoso que teniendo la fuerza en las calles, se acuda a la guarida, a los centros de operación de la autoridad, para escuchar lo que plantean.
No jodan: son las autoridades quienes tienen que buscarnos porque están desesperados en parar nuestras acciones.
Por falta de ideas, por miopía, por la vesania de alcanzar el poder por el poder o para defender intereses personales, la política chilena ha perdido su Norte.
Entre nosotros: ¿qué propone la izquierda? ¿Qué propone el centro? La derecha sabemos que no se moverá un ápice, mientras no se la obligue, del búnker en que atesora su poder económico.
Ignacio Ramonet, periodista europeo, acaba de publicar importantes conclusiones sobre la situación geopolítica mundial a partir de un informe de la Central Intelligence Agency (CIA). Dicho informe se publica cada cuatro años con motivo del inicio de los respectivos mandatos presidenciales en ese país.
Este año ha sido publicado bajo el título “Alternativas mundiales 2030”. Entre sus principales previsiones se
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