Dic 11 2014
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Pol铆ticaSociedad

Ayotzinapa, emblema del ordenamiento social del siglo XXI

Ayotzinapa es hoy un emblema, por cierto ominoso, de las atrocidades a las que da lugar el capitalismo contempor谩neo.聽 Ayotzinapa es cualquier parte del mundo donde se levante una voz disidente, una exigencia, un signo de rebeld铆a ante la devastadora desposesi贸n y arrasamiento en los que se sustenta la acumulaci贸n de capital y las redes del poder que lo sostienen.

Ayotzinapa es resultado de un conjunto de procesos entrecruzados que, con mayor o menor densidad y visibilidad, son consustanciales al capitalismo del siglo XXI y que, en esa medida, no se circunscriben a M茅xico sino que se van extendiendo subrepticia o escandalosamente en todo el globo.

El capitalismo del siglo XXIdeflacion

Cada vez es m谩s claro que el capitalismo de nuestros tiempos funciona en un doble carril. Por un lado tenemos la sociedad formalmente reconocida, con su econom铆a, sus modos de organizaci贸n y confrontaci贸n y su moralidad; y por el otro crece aceleradamente una sociedad paralela, con una econom铆a calificada gen茅ricamente de ilegal, y con una moralidad, modos de organizaci贸n y mecanismos de disciplinamiento muy diferentes.

Hay lugares del mundo, como M茅xico, donde las crisis del neoliberalismo, adem谩s de provocar cambios sustanciales en su ubicaci贸n en la divisi贸n internacional del trabajo, en la definici贸n de sus actividades productivas y en los modos de uso de su territorio, generaron una fractura social que se ha profundizado con el tiempo.聽 Una de las cuestiones centrales es que los j贸venes perdieron espacio y perspectiva.聽 Se estaba gestando una sociedad con poco margen de absorci贸n, y en la que desaparec铆an las posibilidades de empleo o incorporaci贸n y se cancelaban los horizontes.聽 No hab铆a cabida para muchos de los antiguos trabajadores, y mucho menos para los reci茅n llegados al escenario.聽 La generaci贸n X la llamaron algunos, la que no sabe para d贸nde va porque no tiene para d贸nde ir.聽 La nueva fase de concentraci贸n capitalista cerraba los espacios al mismo tiempo que extend铆a su 谩mbito.聽 Se apropiaba las tierras, las actividades dom茅sticas incluso, y hasta el entretenimiento, pero expulsaba de sus bondades a oleadas crecientes de poblaci贸n: precariz谩ndolas o convirti茅ndolas en parias.

Con un proceso de esta profundidad y caracter铆sticas, no puede hablarse de un orden social.聽 Las condiciones apuntan m谩s bien al desorden, a la ruptura, a la descomposici贸n, a las fracturas.聽 Es decir, el orden apela al autoritarismo, que es el 煤nico medio visible para garantizarlo.

mex queremos justiciaLa militarizaci贸n del planeta, incluyendo especialmente los 谩mbitos de la cotidianidad, empez贸 a convertirse en la impronta general del proceso.聽 La estabilidad del sistema no requer铆a solamente del mercado 鈥渓ibre y abierto鈥 de los neoliberales, sino de una fuerza que garantizara su funcionamiento.聽 El mercado militarizado, con manos no solamente visibles sino bien armadas.聽 Fue 茅sta la ruta del capitalismo formal, reconocido y, parad贸jicamente, 鈥渓egal鈥.

Pero las fracturas abiertas en la sociedad de esta manera, como si le hubieran aplicado un fracking, encontraron su escape o cobijo en la gestaci贸n de una sociedad paralela.聽 Una sociedad que se abri贸 paso en los resquicios ocultos de la otra pero que la termin贸 invadiendo.聽 Una sociedad que rescat贸 la inmundicia que la hipocres铆a de la otra rechazaba, y la convirti贸 en negocio, en espacio de acumulaci贸n y de poder.

Todos los negocios il铆citos pasaron hacia all谩.聽 Tr谩fico de armas, producci贸n y tr谩fico de drogas, tr谩fico humano, tr谩fico de especies valiosas y escasas y una gran cantidad de variantes de estos que son de los negocios m谩s rentables, entre otros porque no est谩n sometidos al pago de impuestos, pero que la moralidad establecida se ve obligada a negar.

Y ah铆 empez贸 el juego de unos contra otros haciendo crecer el negocio de armas y, sobre todo, las pr谩cticas de extorsi贸n, chantaje, secuestro o cualquiera de sus variantes.

No obstante, la acumulaci贸n de capital se nutre de ambos.聽 Quien pierde es el conjunto de los excluidos: econ贸micos, sociales, pol铆ticos y culturales.聽 Excluidos del negocio, en diferentes gradaciones, o excluidos del poder.mex botas

Ah铆 lleg贸 la generosa oferta para la ubicaci贸n de los j贸venes.聽 La incorporaci贸n a las polic铆as o al ej茅rcito ofrec铆a condiciones que no se obten铆an en ning煤n espacio productivo, adem谩s de que ofrec铆a un peque帽ito reconocimiento y un peque帽ito poder a aquellos que hab铆an quedado en calidad de in煤tiles sociales.聽 Pero tambi茅n vino la propuesta de incorporarse a las filas aparentemente contrarias.聽 Los negociantes de drogas o los empresarios de actividades ilegales requer铆an tambi茅n conformar sus ej茅rcitos de servidores o de matones.聽 Y esas dos han sido fuentes de empleo recurrentes durante las dos o tres 煤ltimas d茅cadas, as铆 como generadoras de una nueva cultura: la cultura del mercenario, la del poder arbitrario, la del saqueo por extorsi贸n.

Mientras la econom铆a 鈥渓egal鈥 entraba en crisis, la del lado oscuro se multiplicaba, acomod谩ndose en algunos de los mismos rubros de la 鈥渓egal鈥, solamente que con modalidades m谩s rentables.

Un ejemplo es la explotaci贸n minera no declarada, en la que incluso se emplean diferentes versiones del trabajo esclavo.聽 Ya sea en las minas africanas o en las de M茅xico, con el trabajo forzado de ni帽os o adolescentes, incluso con el de grupos secuestrados para tales efectos, custodiados por cuerpos armados que pueden ser del propio ej茅rcito o de mercenarios, el producto casi no cuesta porque no se paga a los trabajadores, no paga impuestos porque no se declara y se exporta con la complicidad tanto de los consorcios mineros y de sus estados de origen, como con la de autoridades locales que reciben una parte de la ganancia por su ceguera o su protecci贸n.

Este capitalismo desdoblado logra as铆 no s贸lo sortear las crisis sino expoliar doblemente a la poblaci贸n mediante trabajo esclavo o semiesclavo, extorsiones de diferentes tipos, expulsi贸n de sus tierras, robo directo de sus pertenencias y otros similares.聽 La clave: el ejercicio de una violencia despiadada.

En estas circunstancias, el Estado se vuelve parte del proceso y a la sociedad se le van imponiendo condiciones de guerra en el 谩mbito cotidiano.聽 La violencia se instala como disciplinador social y su ejercicio se dispersa.聽 En un juego de p煤blico-privado los controladores sociales emergen en torno a las fuentes reales de ganancia, legales o ilegales, y en torno a la configuraci贸n de poderes locales ungidos por su capacidad de imponer un orden correspondiente a estas modalidades de acumulaci贸n.

Las guerras difusas y asim茅tricas

AfghanistanLas condiciones de concentraci贸n de la riqueza y el poder en el capitalismo contempor谩neo, con su correlativa precarizaci贸n creciente de amplios sectores de la sociedad, han llevado al sistema a una situaci贸n de riesgo que se manifiesta en conflictos y confrontaciones permanentes de car谩cter asim茅trico, de acuerdo con la terminolog铆a del Pent谩gono.聽 Cada vez m谩s las guerras del mundo contempor谩neo se rigen por la idea del enemigo difuso y adoptan la figura de guerras preventivas, la mayor铆a de las veces no declaradas.

Los operativos de desestabilizaci贸n y de disciplinamiento, los episodios de violencia desatada en puntos espec铆ficos y de violencia dosificada in extenso, son los mecanismos id贸neos de guerras inespec铆ficas contra enemigos difusos.聽 Son, a la vez, el mejor modo de abrirse paso para asegurar el saqueo de recursos de muchas regiones del planeta creando una confusi贸n que dificulta la organizaci贸n social.聽 El abastecimiento controlado de armas y la instigaci贸n de situaciones de violencia son los aliados buscados por el capitalismo de nuestros tiempos.

No hay guerras declaradas.聽 No hay guerras entre equivalentes.聽 Hay corrosiones.聽 Una mancha de violencia que se va extendiendo acompa帽a al capitalismo de inicios del siglo XXI.聽 Las instituciones de disciplinamiento y seguridad de los Estados han resultado insuficientes frente al alt铆simo nivel de apropiaci贸n-desposesi贸n al que ha llegado el capitalismo.聽 Estas instituciones se replican de manera privada y local tantas veces como sea necesario.聽 Aparecen 鈥渆stados isl谩micos鈥 lo mismo que 鈥済uardias privadas鈥 o que 鈥渃谩rteles鈥 y 鈥減andillas鈥 del llamado crimen organizado, que protegen y ampl铆an o profundizan las fuentes de ganancia, las fuentes de acumulaci贸n, y que, por tanto, son complementarias a las figuras institucionales reconocidas para esos fines.聽 Igual que las fuerzas del mercado requirieron un soporte militarizado, las fuerzas institucionales de disciplinamiento social requieren, dado el nivel de apropiaci贸n-desposesi贸n, de un soporte desinstitucionalizado capaz de ejercer un grado y un tipo de violencia que modifique los umbrales de la contenci贸n social.聽 Son fuerzas 鈥渋rregulares鈥 que, como el estado de excepci贸n, llegaron para quedarse.聽 Se han incorporado a los dispositivos regulares de funcionamiento del sistema.

Ayotzinapa como l铆miteMEX FOSAS

Colombia ten铆a una guerra interna cuando inici贸 el Plan Colombia y, a pesar del cambio de intensidad en la violencia ejercida y la intromisi贸n directa y evidente de Estados Unidos en la gesti贸n del conflicto, quiz谩 el cambio en otros terrenos no fue tan visible. M茅xico, al contrario, era celebrado como emblema del disciplinamiento en democracia antes de la Iniciativa M茅rida.

En menos de diez a帽os, el eje de disciplinamiento pas贸 de las manos del Partido Revolucionario Institucional -PRI- a las de la violencia, tanto del Estado como privadas.聽 La clave estuvo en los dispositivos de corrosi贸n que prepararon el terreno y en la desproporci贸n con la que se asentaron los correctores.聽 Violencia existe en todas las sociedades pero su dimensi贸n y las formas con que se introdujo fueron imponiendo nuevas l贸gicas sociales.聽 En este periodo, la sociedad mexicana tuvo que acostumbrarse a decapitaciones, mutilaciones, cuerpos calcinados, desapariciones reiteradas, fosas comunes y una ostentosa complicidad de las instancias de seguridad y justicia del Estado.

Las estimaciones rebasan ya los cien mil desaparecidos y las noticias diarias van de 20 muertos en adelante.聽 M茅xico se ha convertido en cementerio de pobres y migrantes a los que se extorsiona, se secuestra para trabajo esclavo, se mata con tremendo salvajismo para amedrentar y disciplinar a los otros o se mata masivamente.聽 La relaci贸n de estas acciones con el control de migraciones en Estados Unidos es s贸lo especulaci贸n, pero no hay duda de que ha dado resultado.聽 Lo que es evidente es el acaparamiento de tierras, de negocios, de recursos y de poder a que esto da lugar.聽 Cada vez hay m谩s desplazados y m谩s despose铆dos que no se atreven siquiera a reclamar por miedo a las represalias y porque adem谩s no hay instancias de justicia que los amparen.

En menos de diez a帽os y despu茅s de mucho dolor, la sociedad est谩 transformada.聽 Corro铆da, con signos claros de balcanizaci贸n, con crecimiento de poderes locales que establecen sus propias normas y que negocian con los poderes federales.聽 El miedo fue instalado mediante un salvajismo expl铆cito y reiterado, aunque, de tanto insistir, ha terminado por empezar a generar su contrario.

Ayotzinapa es la cima de la monta帽a.聽 En Ayotzinapa se tocaron todos los l铆mites.聽 Se caz贸 con total impunidad, con ostentaci贸n de fuerza, de complicidad total entre el Estado y el crimen organizado, a lo m谩s sentido de la sociedad: j贸venes pobres de zonas rurales devastadas, estudiantes para ser ense帽antes, hijos del pueblo con alegr铆a de vivir, con deseos de cambiar el mundo, 茅se que nadie quiere aceptar.聽 Pero adem谩s, Ayotzinapa es la cima de una monta帽a de agravios, indefensi贸n y rabia.聽 Es la conciencia acumulada de la ignominia y la indignidad.聽 Es la situaci贸n l铆mite que regres贸 la energ铆a, vitalidad, coraje y dignidad del pueblo de M茅xico a las calles.聽 鈥淣os han quitado tanto que hasta nos quitaron el miedo鈥 era una de las primeras pancartas portadas por j贸venes de todos lados.聽 Julio C茅sar Mondrag贸n, joven de reci茅n ingreso en la Escuela Normal de Ayotzinapa, ya padre desde hace unos cuantos meses y v铆ctima de la tortura m谩s salvaje que hayamos presenciado, ha sido involuntariamente el detonador, a fuerza de su dolor, de la recuperaci贸n de la fuerza, la esperanza y la decisi贸n en el pueblo de M茅xico, hoy movilizado como hac铆a tiempo no estaba.

Ayotzinapa es un emblema. Es la punta del iceberg o es un clivaje.MEX TODOS SOMOS

Ayotzinapa es el emblema de las guerras del siglo XXI y de las nuevas formas de disciplinamiento social que vienen acompa帽ando los procesos de saqueo y desposesi贸n en todo el planeta. En diez a帽os M茅xico, que no pas贸 por la negra noche de las dictaduras en Am茅rica Latina aunque s铆 tuvo guerra sucia y masacres, fue transformado en una tierra de dolor y fosas comunes.聽 El problema no es 鈥渆l narco鈥; el problema es el capitalismo.

Ayotzinapa es un espejo con dos caras: la de la ruta del poder es evidente, visible y avasalladora; la del llamado a defender la vida es p谩lida y discreta, pero seguramente marcar谩 huellas.

*Coordinadora del Observatorio Latinoamericano de Geopol铆tica, Instituto de Investigaciones Econ贸micas, Universidad Nacional Aut贸noma de M茅xico. Integrante del Consejo de ALAI.

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