Ene 17 2015
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Despacito por las piedras

LA MARCHA DE PAR脥S

Si bien las informaciones sobre la cantidad de participantes no son coincidentes, no caben dudas que se trat贸 de una movida imponente, num茅ricamente hablando. No parece exagerada la apreciaci贸n de muchos periodistas en el sentido que se trat贸 de una marcha tan o m谩s importante que la realizada con motivo del fin de la ocupaci贸n de Par铆s por parte de los nazis, en la Segunda Guerra Mundial. Se habla de 1 a 4 millones de franceses, en su inmensa mayor铆a, leg铆timamente preocupados por su futuro. Son parte de una sociedad acorralada por una pinza de la que no logran zafar. La crisis econ贸mica cuyo final es un horizonte al que no pueden llegar y los riesgos de una violencia cuya causa no logran descifrar aunque temen que tenga que ver con la creciente presencia de emigrados musulmanes. Esto 煤ltimo, aunque negado en el discurso oficial, est谩 omnipresente en la vida cotidiana. Ello llega a tal punto que una novela -鈥淪umisi贸n鈥- que sali贸 a luz el mismo d铆a de los atentados ironiza con la ficci贸n de un Presidente musulm谩n para el a帽o 2022.
Si lo dicho vale para la mayor铆a de un pueblo que -altivo en su gesto y temeroso en su alma- se聽 moviliz贸 el domingo pasado, no puede decirse lo mismo de la cabecera de dicha movilizaci贸n. All铆 prim贸 la hipocres铆a de la dirigencia de una cincuentena de estados. All铆 estaban las m谩ximas autoridades de varios estados integrantes de la OTAN y responsables de miles y miles de asesinatos en varias intervenciones armadas contra pueblos diversos. Tampoco faltaron aquellos que ocupan sillones presidenciales, en pa铆ses emergentes de lo que se conoc铆a como el Tercer Mundo, que fueron electos en 鈥渄emocracias a la occidental鈥 despu茅s de haber aceptado las reglas de juego impuestas por esas invasiones militares o dominaciones imperiales.
La foto de esa cabecera 鈥損ublicada por el diario Le聽 Monde- hecha fuera de la movilizaci贸n, ajena al pueblo all铆 presente y 鈥減ara la galer铆a鈥, es una muestra de esa contradicci贸n.
En la decadencia del occidente desarrollado, en la miseria y el dolor de sentirse violado e invadido -que padecen los pueblos musulmanes sometidos- se encuentra el campo f茅rtil para reclutar las desesperaciones juveniles que alimentan al 鈥渢errorismo鈥 que c铆nicamente dicen combatir.
Es por eso que la mayor铆a de la dirigencia de la Marcha de Par铆s est谩 manchada con sangre. Hizo bien la Presidenta argentina, si lo orden贸, en no permitir que el Canciller asumiera la representaci贸n del pa铆s en la misma.

Juan Guah谩n, Question

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