Uribe declara ermegencia social en 37 municipios fronterizos con Venezuela
surysur
El gobierno colombiano declaró "emergencia social" en los 37 municipios ubicados en la frontera con Venezuela para encarar la crisis económica que afecta esa zona, tras la ruptura de relaciones diplomáticas hace una semana por parte del presidente venezolano Hugo Chávez.La medida tomada por el presidente Álvaro Uribe a diez días de abandonar el poder, es uno de los tres tipos de estados de excepción que considera la Constitución para que el Ejecutivo declare por un periodo de 30 días, se adopta para expedir decretos con fuerza de ley orientados a dinamizar la economía de esa región."Es para que se pueda obtener un alivio frente a la difícil situación con la hermana República de Venezuela", dijo el ministro de Hacienda, Oscar Iván Zuluaga. Explicó que se han rebajado impuestos y que en los municipios en cuestión se podrán crear zonas francas con una inversión requerida de un millón de dólares, pero se excluyen sectores como minería y petróleo.Uno de los decretos más importantes expedidos por Uribe, al amparo de esta emergencia, elimina por cuatro meses el cobro del impuesto al valor agregado (IVA) a varios productos, entre ellos alimentos procesados, ropa, calzado, textiles, electrodomésticos y material para construcción.Además, el gobierno promueve una feria de negocios para los días 5 y 6 de agosto en la ciudad de Cúcuta, fronteriza con Venezuela, y otra internacional con inversionistas de Centroamérica, Ecuador y Chile, entre otros países, los días 23 y 24 de ese mes, cuando Juan Manuel Santos ya haya asumido la presidencia.Venezuela rompió relaciones diplomáticas con Colombia el jueves pasado luego que el gobierno saliente de Uribe presentó supuestas pruebas ante la Organización de Estados Americanos (OEA) sobre la presencia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en territorio venezolano.El comercio entre los dos países se ha deteriorado progresivamente el último año, tras la decisión de "congelar" las relaciones adoptada el 28 de julio de 2009 por el presidente Hugo Chávez, en reacción a un acuerdo militar entre Bogotá y Washington.La crisis entre ambos países parecía profundizarse en las últimas horas al proseguir la gira "relámpago" del canciller venezolano Nicolás Maduro por la región, al acusar al presidente Uribe de alentar un conflicto para "dinamitar" un futuro acercamiento entre Caracas y Bogotá que permita restablecer las relaciones.
Luego de visitar Brasil, Paraguay, Uruguay, Argentina y Chile, Maduro estuvo este día en Perú y Bolivia, donde afirmó que "los países vecinos como Venezuela hemos sido víctimas de la guerra de Colombia. Es hora de luchar juntos por la paz en ese país", de cara la reunión de cancilleres de este jueves de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) en Ecuador.Frente al anuncio de Venezuela de impulsar mecanismos para la paz que permitan resolver la guerra interna de Colombia contra la guerrilla y el narcotráfico, el presidente Uribe salió al paso y dijo que su canciller propondrá a Venezuela en la cita de Unasur que convenza a los guerrilleros que se encuentran en su territorio para que se desmovilicen.En reacción, Maduro acusó a Uribe de "dinamitar" las relaciones bilaterales a futuro y bloquear un eventual acercamiento con el presidente electo colombiano Juan Manuel Santos, que tomará posesión el 7 de agosto.Durante una reunión con su par peruano, José García Belaunde, Maduro dijo que en Venezuela hay "preocupación" por la conducta del gobierno saliente de Álvaro Uribe, que "amenaza la estabilidad y la seguridad de nuestro país".En Quito, todos los países integrantes de Unasur confirmaron su asistencia a la reunión extraordinaria, dijo el canciller ecuatoriano Ricardo Patiño. Además de Ecuador, estarán representados Venezuela, Colombia, Argentina, Guyana, Uruguay, Paraguay, Brasil, Perú, Bolivia, Chile y Surinam.El presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, anunció en Brasilia que conversará mucho con los mandatarios de Venezuela y Colombia en favor de una conciliación.




Por esta época, hace dos siglos, la mayor parte de la geografía americana se sacudía por un terremoto ajeno a sus volcanes, por una tormenta que no conmovió sus mares ni campos; eran los habitantes —o parte de ellos— quienes conspiraban en sus casonas, repasaban, los que sabían de eso, conocimientos de estrategia militar. Eran los vagidos de la independencia. Hoy es el tiempo de la reflexión.
Muy pocos imaginan siquiera lo difícil que es en Estados Unidos nadar contra la corriente, enfrentar lo que se denomina "valores establecidos" propios de las capas dominantes de esa sociedad, que se derraman como una extraña y fatal ambrosía permeando, maniatando, sumergiendo en el dormir a todos los sectores sociales del país e incluso haciendo que otros, más allá de las fronteras nacionales, sueñen con el sueño americano. Sueño del que a veces algunos despiertan en prisión y otros perdidos en el desierto —o baleados.




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