Nov 20 2008
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Ciencia y Tecnología

Acaso el leopardo de las nieves haga daño a la vista

Gonzalo Tarrués

Se trata de la guerra entre dos sistemas operativos: Snow Leopard, el último de Apple, y Vista, de Microsoft; la pregunta –impensable hace unos años– es cuánto tardará Microsoft en admitir la derrota y mandar por un desvío de sombra definitiva al poco exitoso Vista. Sólo que las cosas no son tan simples mientras cae melancólico el sol sobre el mundo que conocíamos. Un mundo que, se acabe o no, de todos modos todavía  se mueve en pos del dinero.

Y es dinero –utilidades, ganancias– lo que estira las sonrisas en el valle de Cupertino, California, EEUU: las ventas de los ordenadores Apple –Macintoshes de escritorio y Macs portátiles– suben. A lo largo del tercer trimestre de 2008 la porción del mercado de la marca se empinó hasta el 9.5%; en tiempos críticos las personas no ponen su dinero en cualquier producto.

La revista Forbes señala que la empresa rasguñó en octubre sobre el 20% de las ventas minoristas en EEUU  y probablemete al terminar diciembre podría haber vendido entre 2.4 y 2.7 millones de computadores, un 13% más que en el mismo período del año anterior.

No significa esto que Microsoft esté a punto de ruina, pero sus ventas van cuesta abajo: 3.300 millones de dólares en ventas –grandes clientes– hasta setiembre; en 2007 la suma fue de 3.400 millones. No es ajeno a este descenso el fracaso del sistema operativo Vista: lento y engorroso si no se dispone de memoria RAM en cantidad suficiente.

Los Macs, entretanto, lograron dar el salto desde los procesadores Risk al "chip" Intel sin sacrificar lo esencial: facilidad de uso y estabilidad. E incrementaron la velocidad de procesamiento. Ahora, tal vez durante los primeros meses de 2009, comenzará a circular una nueva versión del Mac OS X Leopardo, llamado Leopardo de las nieves. Evidentemente el regreso, hace unos años, del tan leyenda como atrabiliario Steve Jobs a Apple Computer no fue caminar el camino de la nostalgia.

El capitalismo carece de nostalgias, y si bien muchas movidas de Jobs fueron resistidas por los "fans" de Macintosh, no caben dudas de que ganó su batalla. Apple amenaza con vender uno de dada cinco computadores de escritorio en el mercado estadounidense –y una porción mayor de los portátiles–, lo que pone a la empresa que dirigió William Gates ante una alternativa que en cierto modo equivale a reconocer un error: volver al Windows XP, lo que será la muerte de Vista, como en la crónica de García Márquez una muerte anunciada ya desde su lanzamiento, en enero de 2007.

No significará –si el nuevo Leopardo cumple con las expectativas– que los fabricantes de PC vayan a migrar hacia el Mac OS, basado en Unix, ni tampoco que lo hagan las grandes corporaciones aferradas a Microsoft (más bien insistirán en un regreso al XP); quizá el asunto haya que observarlo como el comienzo de un cambio radical en el modo como quienes los utilizan piensan deben funcionar los computadores personales.

Eso, si la crisis no devora sencillamente a ambas empresas.

 

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