Sep 8 2012
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Pol铆tica

Afganist谩n, la huida

鈥淓s la historia de una derrota anunciada鈥, dec铆an con sorna los estrategas del Pent谩gono poco despu茅s de empezar, el 7 de octubre de 2001, los demoledores bombardeos contra Kabul y otras ciudades de Afganist谩n y las bases de entrenamiento de Al Qaeda en ese pa铆s. En pocas semanas dieron oficialmente por acabado el r茅gimen de los talib谩n. Han pasado once a帽os.| ROBERTO MONTOYA-*

 

La operaci贸n Libertad Duradera fue considerada r谩pidamente un 茅xito, un paseo militar. Para George W. Bush s贸lo quedaba pendiente la reconstrucci贸n del pa铆s que se acababa de devastar y ayudar al fi el presidente Hamid Karzai (ex ejecutivo del gigante de hidrocarburos estadounidense Unocal) a construir la democracia.

鈥淓s la historia de una derrota anunciada鈥, dicen ahora, casi once a帽os despu茅s, los talib谩n.
驴Qui茅n tiene raz贸n entonces, qui茅n derrot贸 a qui茅n?
Parece indudable que la afirmaci贸n v谩lida es en realidad la 煤ltima, la de los talib谩n. No son los triunfadores militares, ninguno pod铆a serlo, pero s铆 los vencedores pol铆ticos.

 

Los talib谩n preve铆an que finalmente derrotar铆an al infiel occidental en el siglo XXI, como en los a帽os 80 del siglo XX hab铆an derrotado al tambi茅n infiel (y adem谩s rojo) Ej茅rcito sovi茅tico. Parad贸jicamente, fue Estados Unidos el principal aliado con el que contaron en aquel entonces las milicias de mujaidin afganas para combatir y derrotar al poderoso Ej茅rcito Rojo.

 

Sin EE UU y los numerosos aliados que acompa帽aron en aquella cruzada a Carter primero y luego a Reagan, jam谩s esas milicias mal armadas, poco entrenadas y desorganizadas hubieran podido derrotar a un ej茅rcito fogueado en mil batallas como el sovi茅tico.

 

La invasi贸n sovi茅tica

 

Estaba Jimmy Carter de inquilino en la Casa Blanca cuando en la noche del 27 al 28 de diciembre de 1979 la Uni贸n Sovi茅tica inici贸 la invasi贸n de Afganist谩n con 80.000 soldados y 3.800 tanques y veh铆culos blindados de la 40潞 Divisi贸n del Ej茅rcito Rojo, para ayudar a recuperar el poder a los comunistas locales, Taraki y Karmal.

 

El derrocado gobierno de Nur Mohammad Taraki era quien hab铆a lanzado una profunda reforma agraria, quien separ贸 la religi贸n del Estado, inici贸 una amplia campa帽a de alfabetizaci贸n, elimin贸 la tan extendida usura, elimin贸 el cultivo de opio, autoriz贸 a las mujeres a no usar velo y facilit贸 su integraci贸n en la vida pol铆tica, laboral y educativa.

 

El golpe contra Taraki que protagoniz贸 su vicepresidente, Jafi zul谩 Am铆n, a favor de un alineamiento con EEUU y Pakist谩n, decidi贸 a la Uni贸n de Rep煤blicas Socialistas Sovi茅ticas (URSS) a intervenir militarmente, alegando, en plena Guerra Fr铆a, la existencia del Tratado de Amistad, Buena Vecindad y Cooperaci贸n entre la URSS y Afganist谩n.

 

Carter autoriz贸 de inmediato la que se convertir铆a en la mayor operaci贸n encubierta de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en toda su historia.

 

EEUU tuvo el parad贸jico m茅rito de haber ayudado a organizar la primera yihad de la era moderna y de ayudar a crear La Base (Al Qaeda en 谩rabe). La CIA hizo llegar contenedores con armas al ISI, el Servicio de Inteligencia del Pakist谩n de Mohmmad Ziaul-Had, el dictador a quien hasta entonces criticaba Carter por sus violaciones a los derechos humanos.

 

La agencia de inteligencia planific贸 c贸mo convertir la intervenci贸n sovi茅tica en Afganist谩n en su Vietnam. Y lo consigui贸 diez a帽os despu茅s tras comprometer en la operaci贸n al Reino Unido, Francia, China, Marruecos, Arabia Saud铆 y muchos otros pa铆ses. Los pa铆ses musulmanes aliados jugaron un papel clave en la dif铆cil tarea de reclutar a decenas de miles de estudiantes radicales de madrasas de Arabia Saud铆, Pakist谩n; a chechenos, uigures, bosnios y un largo etc茅tera, dispuestos a combatir junto a sus hermanos afganos contra el ocupante rojo.

 

Todos ellos recib铆an sueldo, armas y entrenamiento en campamentos en Pakist谩n supervisados por EE UU. Fue la gran trampa contra la URSS, de la que no se recuperar铆a. Dos a帽os despu茅s de salir derrotada de Afganist谩n, se desintegr贸.

 

EEUU sali贸 victorioso, s铆, pero tiempo despu茅s esa victoria se le convertir铆a en un boomerang, el monstruo que ayud贸 a crear volvi贸 sus armas contra 茅l y contra todos los infieles del mundo. Como parte de su operaci贸n encubierta, a fines de los 70 la CIA hab铆a recurrido a viejos contactos de EEUU con el poderoso Binladin Group Saudi para vincularse con uno de sus miembros, Osama ben Laden, quien ya operaba sobre el terreno como importante mecenas y que terminar铆a convirti茅ndose en un aliado fundamental.

 

Ben Laden y los m谩s de 100.000 combatientes isl谩micos que intervinieron en la guerra contra las tropas sovi茅ticas aprovecharon la preparaci贸n militar recibida y ese hermanamiento de sangre en las trincheras para tejer una estrecha coordinaci贸n. Hab铆a nacido Al Qaeda, cual coordinadora internacional del terror, que habr铆a de golpear luego en distintas zonas del mundo.

 

Cuando, tras el 11-S, George W. Bush inici贸 la guerra contra el r茅gimen de Kabul y sus aliados de Al Qaeda, subestim贸 a su enemigo. Y han sido ellos, los barbudos muyaidin de las monta帽as, ese ej茅rcito irregular de todas las edades, que calza sandalias y jam谩s tuvo uniforme ni bandera (raz贸n que Bush junior esgrimi贸 para justifi car la no aplicaci贸n de las Convenciones de Ginebra), quienes est谩n haciendo huir a la mayor potencia del mundo y a sus aliados.
Igual a como muchos de esos mismos guerreros y sus mayores hicieron huir al Ej茅rcito Rojo m谩s de veinte a帽os atr谩s.

 

La huida de EEUU y la OAN

 

Decenas de miles de civiles muertos despu茅s, Estados Unidos y la Organizaci贸n del Tratado del Atl谩ntico Norte (OTAN) apresuran su retirada de Afganist谩n.

 

En noviembre de 2010 la cumbre de la OTAN en Lisboa respald贸 el plan de Obama para comenzar el traspaso de la seguridad de Afganist谩n a las fuerzas locales afganas, proceso que se previ贸 concluir en 2014. Se hicieron planes para ir entregando gradualmente el control de las provincias a las fuerzas de seguridad locales y poder concluir el entrenamiento de 茅stas (300.000 hombres) en 2013.

 

Si en 2010 ya estaba claro que la Operaci贸n Libertad Duradera era un tremendo fracaso, dos a帽os despu茅s lo es mucho m谩s. Pese a ello, en marzo pasado, Obama, escoltado por el premier brit谩nico, David Cameron, presentaban al mundo como mod茅lica la misi贸n en Afganist谩n y ratificaban los plazos para la retirada.
鈥淵a es hora. Ha sido una d茅cada y, francamente, ahora que hemos terminado con Osama ben Laden, ahora que hemos debilitado a Al Qaeda, estamos en una posici贸n m谩s fuerte para una transici贸n de lo que est谩bamos hace dos o tres a帽os鈥, dijo Obama.

 

La realidad es muy distinta. La devastaci贸n provocada por los bombardeos de EE UU y sus aliados, con las numeros铆simas v铆ctimas civiles resultantes; las torturas indiscriminadas y vejaciones a la poblaci贸n cometidas por sus tropas, y la corrupci贸n del gobierno aliado de Hamid Karzai, han servido de caldo de cultivo para que los talib谩n se recuperaran.

 

El accionar de estos es constante. Atacan en cualquier zona del pa铆s, a tal punto que las tropas afganas (adiestradas y armadas por las de la OTAN, pero con un promedio de 4.000 deserciones al mes) han decidido retirarse parcialmente de muchas zonas, repleg谩ndose en sus cuarteles y saliendo s贸lo para operaciones puntuales.

 

EEUU ha perdido ya a m谩s de 2.000 soldados y el resto de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF, misi贸n de la OTAN, en la que participan 35 pa铆ses) otros 1.000.

 

Los talib谩n controlan provincias como Kandahar y Kelmand, donde tienen sus propios tribunales de Justicia, sistema de escuelas, recaudaci贸n fiscal y atenci贸n sanitaria.

 

Ante el fracaso militar, el presidente estadounidense hace tiempo que autoriz贸 conversaciones directas con los talib谩n 芦buenos禄 en el emirato de Qatar para intentar negociar la transici贸n. El gobierno afgano ya lo ven铆a haciendo desde antes, pero ni uno ni otro han conseguido resultados. Los insurgentes saben que controlan la situaci贸n, que un enemigo en retirada no puede imponer nada en las negociaciones.

 

Las ofensivas de los guerrilleros isl谩micos han recrudecido en los 煤ltimos meses, como reacci贸n a matanzas, agresiones a la poblaci贸n y humillaciones a su religi贸n, con quemas incluidas, cometidas por soldados estadounidenses, de centenares de ejemplares del Cor谩n en la base de Bagram (conocida como el Guant谩namo afgano).

 

A pesar de que las compa帽铆as estadounidenses han sido las principales benefi ciadas en la explotaci贸n de materias primas y en la licitaci贸n de las obras para la 鈥渞econstrucci贸n鈥, muchos en EE UU se preguntan si con ello logran en realidad amortizar los 30.000 millones de d贸lares de gasto anual que supone para sus arcas.

 

Esas labores de 鈥渞econstrucci贸n鈥 se ven, adem谩s, dificultadas por los ataques guerrilleros y ser谩n a煤n m谩s dif铆ciles a partir de ahora, tras la decisi贸n de Karzai de impedir que sigan actuando en el pa铆s las eufem铆sticamente llamadas 鈥渟ubcontratas de seguridad鈥, que no son otra cosa que Private Military Companies, empresas con decenas de miles de mercenarios contratadas por el Pent谩gono, que, entre otras labores, se ocupan de la custodia de las obras de reconstrucci贸n.

 

Una encuesta conjunta realizada por la cadena de TV ABC y The New York Times concluye que el 60 por ciento de las y los estadounidenses considera que la guerra ha sido in煤til, mientras que el 54 por ciento reclama la salida de las tropas. Y esto es algo que Obama ha tenido muy en cuenta para decidir acelerar el proceso de retirada. Los republicanos podr铆an pasarle factura en las elecciones presidenciales de noviembre si la situaci贸n se deteriora a煤n m谩s.

 

En la cumbre de la OTAN de Chicago, en mayo pasado, el flamante presidente franc茅s, Fran莽ois Hollande, adelant贸 que su pa铆s retirar谩 de Afganist谩n sus 3.300 efectivos, provocando as铆 la primera divisi贸n importante en el seno de la Alianza Atl谩ntica, pero previsiblemente no la 煤ltima. Otros pa铆ses podr铆an seguir en breve su ejemplo.

No Espa帽a, aparentemente. Rajoy dijo: 鈥淓ntramos juntos y saldremos juntos鈥, siguiendo los pasos del gobierno Zapatero al respecto. A pesar de retirar las tropas de Irak en 2003 poco despu茅s de llegar al poder, el ex presidente socialista mantuvo e incluso increment贸 la participaci贸n de Espa帽a en Afganist谩n.

 

Espa帽a cuenta en ese pa铆s con 1.500 efectivos, y el n煤mero dos en la cadena de mando operacional en Afganist谩n es durante todo 2012 el general de divisi贸n espa帽ol Javier Cabeza. Espa帽a ha gastado 2.500 millones de euros en esta guerra en la 煤ltima d茅cada.

 

El nefasto balance que arroja la intervenci贸n de EE UU y sus aliados en Afganist谩n vuelve a repetir una caracter铆stica de la tambi茅n 鈥渕od茅lica鈥 misi贸n en Irak. El r茅gimen de Sadam Husein al que se derroc贸 en 2003 tras inventar el fantasma de las 鈥渁rmas de destrucci贸n masiva鈥, era sun铆 y ac茅rrimo enemigo de Ir谩n, pa铆s de los ayatol谩s chi铆es contra el que mantuvo ocho a帽os de guerra (1980-1988) ayudado por el dinero y las armas de EE UU.

 

Nueve a帽os despu茅s de iniciarse la guerra, Irak est谩 gobernado mayoritariamente por fuerzas chi铆es鈥 que mantienen una buena relaci贸n con Ir谩n, el archienemigo de W谩shington.

 

Y en Afganist谩n, el r茅gimen de los talib谩n, integrista sun铆 y tambi茅n enemigo de Ir谩n, fue reemplazado por el de Hamid Karzai, quien mantiene una relaci贸n cada vez m谩s tensa con Occidente y que ya en noviembre de 2010 no tuvo empacho en reconocer que recib铆a millones de d贸lares de Ir谩n 鈥減ara gastos administrativos鈥 (como recibe de tantos otros pa铆ses).
El presidente iran铆, Mahmud Ahmadineyad, maneja h谩bilmente las relaciones con estos pa铆ses vecinos y visita cordialmente a uno y otro.

 

Para completar el retrato regional, Pakist谩n, potencia nuclear de gran importancia geoestrat茅gica y tradicional aliado de EE UU, mantiene ahora una tensa relaci贸n con W谩shington y la OTAN, a quienes impide ya el paso por su territorio de suministros para sus fuerzas en Afganist谩n, al tiempo que estrecha cada vez m谩s las relaciones militares con China.
鈥淢od茅lica鈥, sin duda, la gesti贸n de estas dos guerras por parte de Occidente.
鈥斺
* Periodista y ensayista espa帽ol.
En revista Pueblos (http://www.revistapueblos.org).

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