Nov 13 2011
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OpiniónPolítica

¿Ahora le toca a Irán?

Es más o menos la misma lógica que acompaña la llegada de los chinos por estos lares. Éstos, mucho más agresivos y fuertes, han realizado avances fenomenales en la inversión y el comercio, y amenazan con desplazar a lugares secundarios al “hermano mayor”.

Irán no tiene esa potencia ni está en su mira ocupar puestos estratégicos tan lejos de sus fronteras, pero sí necesita romper el aislamiento al que lo someten y, como nosotros, equilibrar sus relaciones para no poner todos los huevos en la misma canasta.

Este es el sino de los países medios y chicos y no hay vuelta de hoja: deben aliarse, apoyarse mutuamente para tratar de evitar el avasallamiento de los intereses de las grandes potencias. Es una vieja máxima, más antigua que nuestra propia civilización, pero cuesta llevarla a la práctica.

Ahora, los iraníes se encuentran en la picota y el ojo del huracán se desplaza lentamente hacia ellos. Ya pasó Libia, ya le dieron caza ignominiosamente a Gadafi; ya Berlusconi se secó las lágrimas de cocodrilo que le provocaron su asesinato; siguen dándole de patadas en el trasero a los palestinos y deben ver para otra parte para ir “normalizando” al Medio Oriente. Falta Irán.

Es cierto que los iraníes están lejos, pero no solo nuestras necesidades de equilibrio nos llaman a no dejarlos solos. “Es posible que no seamos parientes, pero si usted es capaz de temblar por una injusticia cometida en cualquier parte del mundo, somos compañeros, que es más importante”, le dijo el Che Guevara a quien desde una zona cercana a Irán le escribiera preguntándole si eran parientes.

Temblemos ante esta injusticia.

*Presidente AUNA-Costa Rica

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