Oct 15 2006
311 lecturas

Economía

Alan García. – REGALAR EL PERÚ A ESTADOS UNIDOS

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Entre las diversas formas en que nuestros países trabajan conjuntamente para combatir el flagelo del narcotráfico, basados en el principio de responsabilidad compartida, se encuentran los esfuerzos del Perú en todas las áreas de lucha contra el tráfico de drogas y los cultivos ilegales de coca, así como los programas de los Estados Unidos que proveen infraestructura y capacitación para desarrollar una presencia policial en la vertiente oriental de los Andes y promover el desarrollo alternativo de las poblaciones que se encuentran en las antiguas zonas cocaleras, brindándoles esperanza para que sus familias obtengan un medio de vida legal y sostenible.

(Declaración Conjunta de George W. Bush y Alan García, Washington 10.10.06).

Lo que sabíamos era que AGP viajaba a Estados Unidos, entre otras cosas, a proponer una nueva política en la lucha contra las drogas y a alentar una mesa de los países productores de la hoja de Coca, Estados Unidos y Europa. Así lo dijo el presidente antes de partir en su avión comercial a su encuentro con el mandamás mundial. Pero la cita de la declaración conjunta que hemos trascrito más arriba no refleja ese compromiso.

El presidente del Perú se refiere a “la lucha contra el tráfico de drogas y los cultivos ilegales de coca”, y Estados Unidos a la “infraestructura y capacitación” de la policía y a la promoción del llamado “desarrollo alternativo”. ¿Dónde está lo nuevo?, ¿por dónde se perdió la mesa conjunta?, ¿de qué manera una declaración de estas características podría redundar en una esperanza para los campesinos cocaleros, de que cambiará el enfoque represivo existente y el intento de forzarlos a cambiarse a lo que no se vende?, ¿en qué aspecto se modificaría la política estadounidense de apoyar exclusivamente la acción policial en las zonas de cultivo y ofrecer como alternativa sembríos destinados a fracasar por carencia de mercados y de infraestructura para su comercialización?

Conclusión. En política sobre hoja de coca y narcotráfico, García ha terminado en la cesta de los Estados Unidos. Con esa declaración, mejor no hubiese ingresado al tema.

Los Presidentes García y Bush renovaron su firme compromiso de proteger a sus pueblos y al hemisferio de las acciones devastadoras de las organizaciones terroristas y criminales de carácter transnacional, comprometiéndose a promover la rápida extradición de los miembros de los cárteles de drogas.

(Declaración Conjunta George W. Bush y Alan García, Wáshington 10.10.06)

Este sancochado bushista de terrorismo con narcotráfico, lleva ahora la firma del presidente del Perú. Pero ni siquiera desliza alguna referencia a que estos problemas deberían ser encarados respetando la soberanía de los Estados y no, como lo pretende la reciente legislación gringa, otorgando poderes de intervención a la gran potencia para actuar en el mundo cuando considere que alguna amenaza terrorista, real o supuesta, le incumbe.

Al contrario, la idea de “rápida extradición” apunta a una aceleración de trámites de entrega de los detenidos de acuerdo al interés de Estados Unidos, que puede violar los derechos y que convierte a nuestros Estados en una prolongación del aparato represivo del norte. Finalmente, ni Bush, ni García, tienen nada que decir de un mundo, donde la gente desea vivir en paz y que las grandes potencias no usen su poder militar para impulsar “guerras preventivas” contra los pueblos.

Conclusión. ¿Oara qué entró García a este tema que sólo lleva agua al molino del gobierno de Estados Unidos y nos hace perder independencia en el mundo, lo que es más delicado si se recuerda que somos miembros del Consejo de Seguridad de la ONU.

… Las democracias deben esforzarse por mejorar los servicios básicos para todos los ciudadanos, y enfatizaron la importancia de ampliar los servicios de salud y educación como un medio para dotar a los ciudadanos de las herramientas necesarias que les permitan participar plenamente en la sociedad, brindándoles oportunidades de crecimiento económico y desarrollo social.

(Declaración Conjunta George W. Bush y Alan García, Washington 10.10.06)

¿Y para qué acordaron esto si aquí Estados Unidos no ofrece nada, como sí lo hace en materia de drogas, antiterrorismo y libre comercio?, ¿qué clase de lirismo es ese de que hay que mejorar la educación y la salud?, ¿quién no sabe eso?

Conclusión. Alguien debió haber dicho que los problemas de nuestros países no son sólo agenda militarista y pro gran empresa de la administración de Washington.

Ambos presidentes señalaron que los programas nacionales de fortalecimiento de la capacidad interna, tales como las iniciativas del presidente Bush denominadas “Centro para la Excelencia Educativa en la Capacitación de Profesores” y “Programa de Reducción y Alivio de la Pobreza”, así como los programas del presidente García “Sierra Exportadora” y “Tratado de Libre Comercio Interno”, aseguran que las oportunidades que genera el libre comercio y los mercados abiertos conlleven mayores ingresos a un amplio número de peruanos.

(Declaración Conjunta George W. Bush y Alan García, Washington 10.10.06).

En este punto cada presidente le reconoce al otro que sus “iniciativas” sirven al “libre comercio”, que es como decir al cielo. La “excelencia educativa” y la “reducción y alivio de la pobreza” que Bush dice estar alentando, aunque nadie haya visto sus resultados, es libre comercio; o tal vez sea al revés: el libre comercio es suficiente para que la educación sea “excelente” –en Estados Unidos es pésima y en el Perú mejor no hablar– y para que la pobreza de reduzca por efecto del célebre “chorreo”.

La “sierra exportadora” de García, también es libre comercio, es decir que vamos a tener que poner a la sierra en condiciones de competir en productos/precio con la oferta alimentaria de Estados Unidos, cuando esa misma destroza el campo peruano, especialmente el más pobre, con su sistema de subsidios.

¿Y el “TLC interno”? ¿Será un programa secreto de García que todavía no conocemos por aquí?, ¿cómo así si los TLC son para abrir las economías, sirven para lo “interno”?, ¿otra vez queremos asolearnos, pero elegimos la noche?

Al final de la entrevista, sin embargo, muy ufano, el presidente peruano afirma que Bush ha comprendido la importancia de un TLC hacia dentro. Cómo si le costara algo cualquier declaración que diga TLC de pobres, TLC interno, TLC que me gusta a mí, cuando se trata siempre del que produjeron Ferrero-De la Flor, con la señora Vargo.

Conclusión. A Estados Unidos fue García para que Bush lo felicite por su “Sierra Exportadora” y para que “coincida” con la frase rimbombante y vacía del “TLC interno”. Eso no sirve para nada, pero el cow-boy aprovechó para poner sobre el papel que él también tiene sus “iniciativas” complementarias.

Ambos mandatarios subrayaron el papel central de iniciativas, tales como el mutuamente beneficioso Acuerdo de Promoción Comercial entre Estados Unidos y el Perú para fortalecer los lazos bilaterales, así como mejorar las condiciones para el comercio, incentivando la creación de empleos y reduciendo la pobreza y la desigualdad. A este respecto, el Presidente Bush reafirmó su compromiso de asegurar la aprobación del Acuerdo de Promoción Comercial por el Congreso de los Estados Unidos lo antes posible.

(Declaración Conjunta George W. Bush y Alan García, Washington 10.10.06).

El “mutuamente beneficioso Acuerdo de Promoción Comercial”, es el mismo controvertido TLC que García iba a revisar línea por línea, palabra por palabra, y ordenó a su partido aprobar en el Congreso sin haberlo siquiera visto por el forro; el que dijo que no permitiría que afecte a los productores agrarios, y que sí afecta a esos productores; el que ahora dice que no le va a obligar a perder la dignidad yendo a buscar parlamentarios como hacía Toledo, pero lo ha obligado a este viaje ucrónico, fuera del tiempo y del espacio, para afirmar en la tierra del libre comercio y las más grandes trasnacionales, que se compra todo el paquete de su antecesor, incluidas sus premisas ideológicas.

Bush, por cierto, le ha contestado de manera inmediata afirmando su compromiso de asegurar la aprobación del Acuerdo de Promoción Comercial por el Congreso de los Estados Unidos lo antes posible. ¿Hay algo de sorprendente en eso? Si el actual gobierno de Estados Unidos nos metió en esto y ha manejado la negociación absolutamente en función a sus intereses, sin ceder en ninguno de los puntos que se consideraban “sensibles”: subsidios agrarios y medidas de protección en frontera (franja de precios), duración de patentes farmacéuticas, patentización de seres vivos (plantas), sistema de protección de inversiones, extensión de garantía a la deuda externa, compras públicas, etc., ¿por qué sería reticente para impulsar la aprobación?

A Bush no hay necesidad de pedirle que apoye lo que beneficia a los grupos económicos que representa (grandes inversores, comercializadores globales y bancos), ni ir a decirle a Rice que Perú debe ser algo así como un contrapolo al poder energético de Venezuela-Bolivia. Eso es política de lacayo, aún cuando se haga en avión comercial para no parecer un jeque árabe, y se regrese de un día a otro para no aumentar la vergüenza.

El problema actual del TLC no es con la Casa Blanca, sino con la muy probable debacle de la mayoría republicana en las elecciones del 7 de noviembre. Si varía la orientación de las dos cámaras, podría haber no sólo retraso, sino una eventual reapertura de la negociación en puntos que son críticos para un sector del parlamento gringo. Esto podría ser un escenario excelente para García si fuese capaz de sobreponerse a las presiones de la derecha nativa y de la que ha incluido dentro de su gobierno. Pero no lo es.

Al sacar la declaración del 10,10.06, el Perú de García está cerrando filas con el TLC Toledo-Bush, y que se está poniendo tras el presidente gringo para el trato con el Congreso.

Según lo dicho después de la cita en caso que se retrase la aprobación, que puede ser en noviembre, diciembre, enero o julio (palabras de García), habría prórroga de ATPDEA. La pregunta es ¿por qué la declaración que habla de drogas terrorismo, educación y veleidades presidenciales, no se refiere a este punto específico?

Conclusión. la Declaración Bush-García no ha cambiado nada respecto al TLC, pero puede estar sirviendo de pasaporte para una mayor aproximación del Perú a las políticas estadounidenses. Algo así como convencer que un “izquierdista” como García puede ser un muy buen proimperialista.

* En la revista Mariátegui.

Visite Voz Rebelde.

X

Envíe a un amigo

Su nombre (requerido)

Su Email (requerido)

Amigo(requerido)

Mensaje

Añadir comentario