Ene 9 2009
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Economía

Alejandro Tesa/ Vaticinio para América Latina: más pobreza

Se conoció ayer jueves el informe de  Standard & Poors, empresa estadounidense dedicada al análisis y calificación de riesgos financieros; es lapidario:  "El crecimiento de América Latina para 2009 se recortará a la mitad". Eso es: promediará un 2.1%;  el subcontinente venía creciendo en torno de un 4.8% en los últimos años.

Uno no sabe –luego de que sus "gracias" desataron la crisis que procuraron en principio ocultar– si creer o no a los estadísticos, analistas y tecnocratas de EEUU, pero el hecho es que manejan bastante más información que la generalidad de sus colegas locales, e incluso en casos más que las autoridades a cargo de la economía en el área. Y  el hecho es que indicó, además, que los "planes anticrisis" en las carpetas de los gobiernos latinoamericanos sencillamente no rendirán los frutos que se espera rindan

El informe de S&P se refiere en particular a las medidas adoptadas por la Argentina, Brasil, Chile, México y Perú –aunque señala que éste último país podría sufrir menos el proceso recesivo en marcha,

Señala S&P que América Latina no podrá durante 2009 "sustraerse al desaceleramiento económico global. La profunda recesión en los países industrializados, los problemas en los mercados de capital (global y locales), y la caída de los precios de las materias primas internacionales (commodities), en conjunto van a deprimir el crecimiento en toda la región”.

“Algunos países –se apunta– han anunciado paquetes fiscales para mitigar el desaceleramiento económico, pero no esperamos que logren contrarrestar (…) el pesado lastre sobre su crecimiento derivado del escenario global en deterioro”. Y más adelante: "En general, los gobiernos de latinoamérica no logran implementar políticas fiscales contracíclicas agresivas para combatir las bajas de los ciclos económicos”.

Y añade que será inútil apostar al crecimiento de la demanda interna, porque ésta no "logrará sortear estas presiones (las internacionales, de las economías más desarrolladas) y el menor crecimiento en los países emergentes de Asia reducirá aún más la demanda externa para la región”.

Lo que quiere decir, en el idioma del llano, que –si no ha vendido todavía su cinturón–, deberá procurarle los agujeros necesarios para el próximo adelgazamiento.

Algunas perlas en la corona del desastre

Pobre México, tan cerca de dónde sabemos. Señala S&P:  se concibe una "severa contracción económica con un PIB real negativo de 0.5% en 2009”. El flamante "socio asociado en sociedad" del tratado que une a través del comercio las economías de América del Norte, y una de las dos principales economías de América Latina (la otra es Brasil), será también uno de los que más sufra el período de contracción, recesión y crisis.

Debido a la estrecha correlación entre los sectores industriales de México y Estados Unidos, la demanda externa de productos mexicanos probablemente se vea muy afectada, sobre todo si se considera que entre el 80 y 85 % de las exportaciones mexicanas toenen como destino Estados Unidos –cuyo producto interno bruto para 2009 S&P sitúa en alrededor del 1.2%. Considera el informe, además, probable que el consumo se vea impactado por la caída en remesas de los trabajadores mexicanos en Estados Unidos.

S&P destaca similitudes entre la Argentina y Venezuela: “En especial son vulnerables a la caída en los precios de las materias primas que exacerba sus ya de por sí débiles perspectivas para la inversión privada debido a las políticas económicas actualmente en práctica, que generan distorsiones”.

Respecto de los sistemas financieros de ambos países se indica "que tienen los sistemas bancarios más débiles de la región, registran índices de capitalización de 17.1% y 9.2%, respectivamente”.

En general, el informe ve una "luz de esperanza": “El reciente período de crecimiento global … elevados precios de las materias primas, y abundante liquidez global facilitaron una reducción de las debilidades fiscales y externas de la región y la colocaron en la mejor posición de su historia para enfrentar el desaceleramiento económico global y el ajuste constante en los mercados internacionales de capitales”. Pero a la dulce cucharadita de esperanza la sigue el agrio sabor de la realidad:

“Los mercados crediticios y de capital locales no podrán apoyar el crecimiento y mejorar los estándares de vida”. Por lo tanto  “…2009 probará la resistencia de las mejoras económicas observadas en la región y el compromiso de las políticas de los gobiernos de la región  justo cuando inicia una serie de elecciones presidenciales que se extenderán durante los siguientes dos años”.

En suma: "la Argentina crecerá al 2.5%, Chile al 2%, Colombia al 3% y Venezuela al 3.3%. Esperamos que Perú y Panamá registren las tasas de crecimiento más fuertes en América latina, de 6% y 5.5%, respectivamente”.
 

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