Jul 4 2006
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Opinión

”ALGO COMÚN”

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Vivimos al oeste de la ciudad de Ottawa en la comunidad de Nepean con el río Ottawa cruzándola de oeste a este. Pocos de los que hoy viven aquí saben de la existencia de una hermosa playa de arenas blancas que corre por medio kilómetro a lo largo de su rivera. Solo se puede ver desde el rio. Y cuando lo hacemos algo extraño nos golpea…a pesar de su belleza y del intenso calor del verano no hay gente.

Hasta los años 60, a pesar de la existencia de cabañas a la orilla del río, el acceso a la playa no era problema. Pero todo ello cambio a mediados de la década cuando los dueños de nuevas cabañas enrejaron el lugar y lo declararon propiedad privada, bloqueando todo acceso al río. La única playa de Nepean hoy esta fuera del alcance de sus habitantes.

El capitalismo pone en movimiento un ciclo continuo de reapropiación privada de los medios de producción y la expropiación de lo que es comun. Al final del día con lo que nos quedamos de este bello planeta es solo con las leyendas de lo que una vez fueron los bosques de Europa, las grandes planicies de América o las estepas de las tribus nomaditas.

Antonio Negri dice que durante la consolidación de la sociedad industrial, la construcción y destrucción de los espacios públicos entró en una espiral cada vez mas poderosa. Si la necesidad de la acumulación capitalista así lo exigía la propiedad publica era expropiada. Pero esta, muy pronto, volvía a ser rea apropiada por el interés privado.

El surgimiento y caída del estado de bienestar es uno de los ejemplos mas recientes de un ciclo mas en esta espiral. Su crisis y desmantelamiento significa que la estructura de la asistencia pública y distribución creadas con recursos públicos, hoy son privatizadas y expropiadas en beneficio de la ganancia privada. La tendencia neo-liberal es continuar con la privatización de la enegia y los servicios de comunicación creados, en la misma forma, con recursos públicos de enorme magnitud.

Aquello que una vez fue común era considerado la base del concepto de lo público, y decimos lo fue porque hoy, lo común, ha venido siendo expropiado en beneficio exclusivo del uso privado sin que nadie haya podido hacer nada para detenerlo. Lo publico ha venido siendo disuelto, privatizado. La relacion inmanente entre lo publico y lo común hoy es reemplazada por la relacion trascendente del poder de la propiedad privada.

Y sin embargo, paradójicamente, colocados en medio de la posmodernidad, de la revolución informática y de la consecuente transformación del orden de producción, hoy participamos, de una manera mas radical y profunda, de un estado común como nunca antes en la historia humana.

El hecho es que vivimos en un mundo productivo definido por la comunicación, los servicios inter activos y los lenguajes comunes. Nuestra realidad social y económica es definida cada vez mas por la co-producción de servicios y relaciones. Producir significa, mayormente, construir cooperación y estados de comunicación comunes.

En esta nueva situación la propiedad privada, entendida como el derecho exclusivo a su uso y al control de la riqueza que deriva de ella, adquiere cada vez menos sentido. Es la comunidad que los produce y al producirlos se reproduce y redefine a si misma dentro de una economía en donde el sector terciario, al hacerse dominante, amenaza los fundamentos que sostenían la concepción moderna de la propiedad privada.

La objeción a lo dicho, por supuesto, es el hecho de que en estas nuevas condiciones sociales de producción, el régimen jurídico y político que la sostiene no se ha debilitado. La crisis conceptual de la propiedad privada no se ha transformado en una crisis práctica y, en su lugar, se ha extendido universalmente llevando a la situación grotesca descrita por el informe anual de las Naciones Unidas. Sin embargo, esta objeción solo seria valida si no existiera el hecho de que en el contexto lingüístico y en la producción cooperativa el trabajo y la propiedad común tienden a sobreponerse.

La propiedad privada, a pesar de su actual poder jurídico, ha empezado a separarse cada vez más de la realidad social trasformándose en una imagen repulsiva.

¿No es la perspectiva, francamente reaccionaria, de la concentración casi monopolística del poder en las manos de un solo individuo o corporación –como Rupert Murdoch o Bill Gates, por ejemplo– un indicio de la necesidad de despolitizar la economía?

Si las próximas décadas hacen realidad la posible unificación en un aparato único aglomerando las características de la interacción informática, la televisión, el audio video y el video “CD Placer,” y si MicroSoft (o cualquiera otra Corporación privada) realmente logra transformarse en el dueño absoluto de este nuevo medio universal, controlando no solo el lenguaje usado en el, sino, también, las condiciones de su aplicabilidad… ¿No estaríamos, entonces, llegando a la escalofriante situación en que un solo agente, independiente del control publico, dominaría la estructura comunicacional básica de nuestras vidas, transformándose en un poder mas fuerte que cualquier gobierno?

Cuando una corporación biogenética patenta nuestros genes, haciéndolos su propiedad, ¿ no esta dando origen a la misma paradoja de poseer las partes mas profundas de nuestro cuerpo transformándolo, en cierta forma, en propiedad de la corporación?

La cuestión que estamos confrontando es el hecho de que ambos –la red comunicacional que usamos y el lenguaje genético del que estamos hechos– serán propiedad y estarán bajo el control de corporaciones –o de una corporación– independientes del control publico abriendo la perspectiva de múltiples escenarios paranoicos. ¿No es la absurdidad misma de esta posibilidad –el control privado de nuestra comunicación y reproducción, la fibra misma de nuestro ser social– la que impone algún tipo de socialización como única salida?

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* Escritores y docentes. Residen en Canadá.

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