Abr 1 2010
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Sociedad

Alianza a favor de los niños (II)

Gisela Ortega.*

En colaboración con los gobiernos y otros aliados, UNICEF seguirá apoyando las evaluaciones de las necesidades y riesgos con el propósito de mejorar la acción humanitaria en pro de las y los niños afectados por los desastres y conflictos armados, forma parte integral de la estrategia de este organismo, al igual que el apoyo a los procesos de transición de las situaciones de emergencia al desarrollo mediante la integración de las actividades de recuperación.

En tal sentido, la alianza establecida en octubre de 2008 por el Banco Mundial y la Naciones Unidas con el objetivo de fortalecer su cooperación en los escenarios de crisis —y luego de las mismas— ofrece grandes posibilidades de llevar a cabo acciones coordinadas y de aumentar la capacidad de los países en materia de prevención, respuesta y rehabilitación.

La capacidad de UNICEF de llevar a cabo la asistencia humanitaria depende en gran medida de los fondos que suministran los donantes. Mientras la economía mundial inicia en 2010 un titubeante proceso de recuperación tras la recesión del 2008-2009, es de suma importancia que los donadores mantengan o aumentan su compromiso de brindar protección a los menores y pequeños y mujeres en situaciones de emergencia.

UNICEF y sus aliados sólo pueden obtener mejores resultados en pro de los infantes, hacer realidad las promesas de la Convención sobre los Derechos del Niño para todos los menores y trabajar en pro del logro de los Objetivos del Desarrollo del Milenio, y otras metas de carácter internacional, si cuentan con fuentes adecuadas y sostenibles de fondos.

El Informe de Acción Humanitaria 2010 resume las necesidades prioritarias en materia de acción benefactora que se desprende de un análisis de más de 80 países tomados en consideración. Refleja tanto las necesidades de las naciones que participan en el Procedimiento de llamamientos unificados como las de los que no forman parte del mismo, aunque no tiene en cuenta las llamadas urgentes y otros llamados ad hoc que realiza UNICEF en el transcurso del año, a fin de dar respuesta a situaciones de emergencia súbitas.

Entre las regiones que no forman parte del procedimiento de llamamientos unificados figuran los que atraviesan situaciones de emergencias silenciosas, en las que los elevados niveles de vulnerabilidad y pobreza crónicas, desnutrición mortífera y acceso limitado a los servicios básicos suele agravarse aún más debido a fenómenos de carácter local, como inundaciones, sequías, hechos de violencia, desplazamiento de pobladores y otras circunstancias que obstaculizan la recuperación a largo plazo.

Durante el periodo enero-octubre de 2009, el total de fondos de emergencia destinados a UNICEF fue de 572.4 millones de dólares USA, suma que incluye los dineros recibidos por los 36 países de seis regiones. Este monto implica una reducción del 5% con respecto al nivel de recursos que se destinaron a causas humanitarias durante el mismo periodo de 2008, que totalizaron 600 millones de dólares. En 2009, respondió a 15 tramitaciones, ocho convocatorias urgentes, 27 países ajenos a los Procedimientos y a 10 de otra índole, por un total de 1.190 millones EEUU.

En el lapso enero-octubre 2009, el Fondo para la acción en casos de emergencia continúo siendo la fuente de recursos más importantes de UNICEF, ya que aporto 89,8 millones de dólares. En segundo lugar, los Estados Unidos, país que destinó dinero a Etiopia, Iraq, Pakistán, Sudan, y la República Árabe Siria, entre otros.

El tercer donante en importancia fue la Oficina Humanitaria de la Comunidad Europea, que incremento en un 59% el volumen de fondos humanitarios a ese organismo. Japón, por su parte, siguió siendo uno de los oferentes bilaterales más importantes y fieles, ya que en el periodo enero-octubre 2009 suministro 57 millones de dólares.

UNICEF, necesitará en 2010, 1.200 millones de dólares USA para dar apoyo a diversas actividades de acción humanitaria. Por ejemplo, las necesidades financieras para las situaciones de emergencia en ASIA son dos veces mayores que el 2009. Eso se debe a que se agregaron a Pakistán y Filipinas además de los desastres naturales y el conflicto armado en Afganistán.

También han aumentado los fondos requeridos par África occidental y central, principalmente como resultado de las situaciones de emergencia aguda en el Chad y la República Democrática del Congo. Ambos países atraviesan situaciones de violencia interna y fronteriza, son escenarios e desplazamientos masivos de la población y situaciones en las que las organizaciones humanitarias tienen acceso limitado a las regiones donde se necesita ayuda.

La región que requiere la mayor cantidad de dinero es la de África oriental y meridional. Se calcula que solamente en 2009, unos 24 millones de personas resultaron afectadas por la sequía, la inseguridad alimentaría crónica y los conflictos armados. Además de ello, en Zimbabwe persiste la grave situación creada por un brote nacional de cólera, la reducción de la seguridad alimentaria y una alta tasa de VIH/SIDA. Todos esos factores han aumentado el grado de vulnerabilidad de las y los niños y mujeres del país.

En las regiones de Europa Central y Oriental y la Comunidad de Estados Independientes, America Latina y el Caribe y Oriente Medio y África del Norte, las necesidades de fondos serán similares a los niveles correspondientes de 2009.

UNICEF se propone brindar a las actividades humanitarias un apoyo operacional y programático eficaz, previsible y oportuna. Esa función básica está diseñada de manera que garantice la capacidad de apoyo con carácter estratégico, sistemático y adecuado a las necesidades, independientemente de la magnitud o causas de las situaciones de emergencias, o de cualquier otra circunstancias que supere las posibilidades de respuesta de los países y ponga en peligro el bienestar y los derechos de los chiquillos y mujeres.

La acción benefactora de la organización abarca la reducción de riesgos —incluso las actividades de alerta temprana y preparación en el marco de las actividades de progreso— y la respuesta rápida y la recuperación durante las crisis humanitarias. UNICEF que se concentra en los resultados a largo plazo para las y los menores, entiende que la ayuda hace posible que en los países aumente el respeto por la Convención sobre los Derechos del Niño y se produzca un avance mas expedito hacia la conquista de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y de otros propósitos del adelanto de carácter internacional.

En los últimos años, UNICEF y sus aliados han realizado importantes inversiones en materia de mitigación de las situaciones de emergencia, actividades de preparación, mecanismos de alerta temprana y sistemas de respuesta y recuperación. También se han dado pasos hacia la integración plena de las responsabilidades y la obligación de rendir cuentas con respecto al desempeño de los grupos sectoriales en las funciones básicas de ese organismo a nivel de los países, las regiones y la Sede.

La naturaleza dinámica y cambiante del contexto humanitario implica que esas capacidades y sistemas demandaran constante apoyo y adaptación a fin de garantizar una preparación adecuada ante futuras crisis, así como métodos eficaces de previsión de tendencias que hagan posible la toma inmediata de medidas adecuadas y la recuperación temprana.

Las inversiones destinadas a fomentar el carácter sostenible y el aumento de la capacidad, el mantenimiento de la flexibilidad, el fortalecimiento de las alianzas estratégicas y el apoyo a la excelencia técnica resultan fundamentales para garantizar que UNICEF y sus aliados puedan satisfacer las necesidades de las y los párvulos y mujeres afectados por las situaciones de emergencia, dondequiera y cuando quiera se produzcan, además de abogar por los derechos de esos sectores de la población.

Fuente:
UNICEF: Informe de Acción Humanitaria 2010.

* Periodista.
 

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