Feb 16 2006
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Ambiente

ALTA CORDILLERA: TODO SE HA CONSUMADO

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

fotoEn la revista digital patagónica Oro Sucio, en octubre de 2004, se leía en un artículo del ambientalista Javier Rodríguez Pardo –que puede consultarse vía internet, la URL se consigna al final–:

“Quienes redactaron el Tratado de Integración Minera entre Argentina y Chile fueron las consultoras de las corporaciones mineras. De eso no cabe duda, porque el documento propone que en la Cordillera de los Andes habrá de funcionar una nueva frontera minera administrada por las empresas dueñas de los yacimientos con minerales diseminados a ambos lados: una suerte de nuevo país que ante cualquier litigio se somete a la jurisdicción que fijan las transnacionales. Esa nueva frontera binacional expoliada a chilenos y argentinos gira con soberanos que, exentos de impuestos, extraen una riqueza incalculable y no renovable. No existe en el mundo un tratado similar”.

Señala además Rodríguez Pardo:

“El Tratado Minero, ofrece sórdidos capítulos sobre Medio Ambiente. Alude al cambio climático, ignorando que es precisamente la minería la que aporta el 13% de las emisiones de dióxido de azufre, consume entre el 7 y 10 de la energía mundial, mucha de la cual es de origen termoeléctrica, mientras que aporta menos del uno por ciento del producto nacional bruto mundial y emplea a menos del 0.5 % de la mano de obra del planeta“.

Se sorprende en articulista por la indefensión de la población de las áreas afectadas en Chile a raíz de diversos emp`rendimientos mineros. Dice: “En Chile no existe legislación sobre remediación minera, que deberá aplicarse después del cierre o abandono de minas. Curiosamente, en la minería del cobre este tema es de suma importancia porque los residuos en los tranques de relaves deja una escoria letal: en la Bahía de Chañaral, Atacama, hizo estragos seculares de desolación y miseria.

“Que en Chile no haya una política al respecto no significa que en Argentina se aplique la existente. El resultado en ambos países es el mismo”.

Aleluya, habemus mina, aleluya

En Chile –y buena parte de América– los reclamos de la pobreza se “criminalizan”, los reclamos de los estudiantes se minimizan, los reclamos de los ambientalistas son obra de locos descorbatados, los reclamos de las naciones originarias no existen –porque no existen esas naciones: “somos todos chilenos”–.

Así la escueta infirmación no causó sorpresa alguna. Era recién después del mediodía cuando la autoridad ambiental de la Región de Atacama donde se instalará el campamento minero aprobó el desarrollo del proyecto de oro Pascua-Lama de la canadiense Barrick Gold.

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Pascua-Lama se ubica arriba de los 4.500 metros sobre el nivel del mar, en la frontera con Argentina. Sus reservas probadas de oro son de unas 17,6 millones de onzas; ademas se extraerá plata –y otros metales en cantidad menor–. La entidad empresaria es la canadiense Barrick Gold. Uno de los más connotados inversores es el ex presidente Bush, de Estados Unidos, padre del actual morador de la Casa Blanca.

El plan original de Barrick consulta la remoción de tres glaciares para mejor diseño de la mina, que será a tajo abierto. Por fortuna –aunque eso está por verse– la Comisión Regional del Medio Ambiente (COREMA) declaró en un comunicado, junto con aprobar el emprendimiento, “impedir” cualquier tipo de intervención en los glaciares Toro I, Toro II y Esperanza.

Como premio de consuelo a los contritos agricultores y operadores turísticos del área, la COREMA estableció “rigurosas medidas para proteger los recursos hídricos del Valle del Huasco”. Naturalmente no una sola palabra sobre los medios de que se valdrá para controlar, entre los cuatro y cinco mil metros de altura, que no se afecten los glaciares y se protejan las fuentes de agua que permiten la riqueza agraria de los valles y la supervivencia de la fauna silvestre.

No será de “malos chilenos” –parafraseando al presidente Lagos– recordar la absoluta lenidad e ineficiencia de los aparatos del Estado a la hora de cautelar lo más primario del país: su ambiente natural. La destrucción de bosques nativos, la hecatombe de la fauna –a pocos minutos de Santiago, por ejemplo, a causa de la acción de una planta de tratamiento de aguas servidas próxima a Batuco, para no insistir en la magnitud el crimen ecológico del santuario Carlos Andwater, en el sur–.

Premiar al codicioso, al que miente, al saqueador

En 2004 fue publicado un libro que no mereció mayor atención, se llama El exilio del cóndor: Hegemonía transnacional en la frontera, de Julián Alcayaga, Diego Luna y César Padilla. No es extenso: apenas 153 páginas. Allí se encuentran informaciones como la siguiente:

foto “En el caso de Pascua Lama hay dos situaciones particularmente delicadas y que han sido señaladas con energía por los agricultores de los valles El Tránsito y San Félix. Se trata de la instalación del botadero de estériles en la naciente de un río que alimenta el valle y que es utilizado en la agricultura (…) puede significar la alteración de los caudales y la calidad del agua…”. Por fortuna –para la empresa minera– la CONAMA local tampoco se refiere a esa casi certeza.

Un corto párrafo más adelante deja sin aliento: “La empresa canadiense Barrick Gold, a cargo del proyecto, no había mencionado los glaciares en su EIA (estudio de impacto ambiental). Extraño, pero verídico. Tuvo que ser a solicitud de los agricultores que la CONAMA consultara a Barrick sobre la materia. Frente a dicho interrogante, la empresa responde reconociendo la existencia de tales glaciares y respecto del requerimiento de CONAMA presenta un plan para su tratamiento. Insuficiente por cierto, lo que hace que CONAMA condicione el desarrollo del proyecto a un plan de manejo aún no presentado”.

A no asombrarse, los EIA son presentados por las empresas mineras –y hechos por encargo de las mismas– a la consideración de las autoridades. Como si los ladrones de bancos controlaran las cajas fuertes de esas entidades.

A nadie –salvo a esos locos descorbatados y a los habitantes de las zonas en riesgo– le importa que según se mire el mapa desde el futuro centro minero nos encontremos con una intensa y muy rentable producción agrícola y un excelente potencial turístico: Alto del Carmen, provincia de Huasco, Tercera Región de Atacama, a 190 kilómetros de la ciudad de Copiapó, no lejos de Vallenary al sur la Cuarta Región de Coquimbo. La producción de Alto del Carmen es frutícola, uva de exportación y para la elaboración de pisco, paltas y variedad de hortalizas y producción artesanal de licores, frutas secos, mermeladas, miel, queso de cabra, etc.

(A muchos kilómetros al norte –más de un día de viaje en automóvil– un peruano socarrón se soba las manos. El conflicto pisquero, dijo, entre el Perú y Chile se habrá acabado en 10 años: el cianuro y otros venenos de la mina dará cuenta de la agricultura –y de la uva– en el área).

En el lado que en el futuro será tan presuntamente argentino –como será, también presuntamente chileno el sector oeste–, dice Rodríguez Pardo:

“A los pies de Lama se halla Valle del Cura con desarrollo turístico pujante, las termas de Pismanta, Iglesia, Dique del Viento, Rodeo, Tudcum, y también con actividad frutícola. El área que recibirá inusual impacto ambiental será Jáchal, población de 24.000 habitantes con dedicación agraria, en especial la cebolla que exporta en su totalidad y con gran demanda. Sin embargo el plato fuerte de la región son las altas cumbres donde se asienta precisamente la explotación minera de la Barrick Gold con los complejos Veladero y Lama, mundialmente difundidas como la Reserva de Biosfera de San Guillermo, estatus reconocido por la UNESCO para su casi un millón de hectáreas de extensión, hábitat de camélidos como la vicuña, que requiere protección”.

Los argentinos han recogido en los últimos tiempos los “deliciosos” frutos de la Barrick Gold. Anota Rodríguez Pardo:

“Pascua Lama se halla entre los 4.000 y 5.000 metros de altura y de ambos lados de la Cordillera de Los Andes el despropósito minero de Barrick Gold no reparará desviando ríos como El Potrerillos y Las Taguas; construirá lagunas artificiales por la demanda constante de agua que habrá de necesitar para lixiviar las rocas con soluciones cianuradas y a tajo abierto, previamente voladas a pura dinamita, método que les permite atrapar el oro y la plata, pero también los concentrados de cobre saldrán de ese complejo minero; destruirá vegas, verdaderos oasis de la fauna y flora del lugar; desaparecerán cerros como el Penélope, Filo Federico, Caracoles Norte, entre muchos otros que guardan el metal diseminado en extensiones kilométricas.

“Destruirá glaciares que ocultan los minerales buscados como ya hizo con el Conconta por donde abrió la ruta hacia la planta. Miles de kilómetros de senderos y caminos de 35 metros de ancho provocarán mayor desertificación.

“En territorio chileno se desarrollará gran parte del tajo abierto y se construirá un botadero de estéril, un chancador primario, un complejo capaz de atender equipos de mina y polvorín para almacenamiento de explosivos, ubicado en las nacientes del río del Estrecho, tributario del río Chollay y a 4.400 metros sobre el nivel del mar. En zona argentina también habrá tajo abierto, botadero de estéril, diques de colas y plataformas kilométricas con minerales en pilas, un tranque de relaves, la planta de procesado, los campamentos para 4.000 personas y un aeródromo privado.

“Argentina aportará el 95% del agua requerida y Chile el 5% restante; a razón de 370 l/s (litros por segundo). Barrick Gold no pagará el agua y será dueña de los derechos según lo crea necesario. Anualmente producirá 5.000 toneladas de concentrados de cobre, 615.000 onzas de oro y 18,2 millones de onzas de plata.

“Cerca de allí se halla Veladero (Argentina) con yacimientos de oro, plata y mercurio. Ambas minas compartirán la misma infraestructura”.

Pascua Lama tendrá una vida útil calculada en 20 años, según las actuales reservas. La inversión que se había estimado en US$ 950 millones podría llegar a los 1.400 millones.

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Hablando de platas

La prevista campaña de relaciones públicas –y ablandamieno de los pobladores de la zona– de la Barrick Gold Corporation se puso en marcha con celeridad apenas comenzaron las protestas. El 30 de junio de 2005 se firmó un protocolo discreto entre Minera Nevada –su “palo blanco” local– y productores del valle del Huasco comprmetiéndose a crear un fondo de US$ 60 millones –más tres millones por año durante 20 años– para cubrir las “inquietudes” de los productores, disponer de dinero fresco para el pago de eventuales indemnizaciones por daños y asegurar una infraestructura para agua de riego y potable, reconoció un dirigente zonal, Iván Pavletic.

Ese acuerdo permite señalar que para la Barrick el asunto de los glaciares a remover no queda zanjado con la declaración de CONAMA de hoy miércoles 15 de febrero de 2006. Moverlos –el proyecto apunta a fundirlos con un cuarto glaciar, Guanaco, que aumentaría su superficie en unas 20 hectáreas y 300.000 metros cúbicos– es vital para abrir el tajo minero.

De cualquier modo el principal problema ecológico no los plantea la fantasía de trasladar los glaciares, sino en los efectos a corto y largo plazo de la explotación minera, tanto por el uso de sustancias nocivas que se dispersarán en la tierra, napas de agua y atmósfera como por las necesidades de agua para el proceso final de obtención de los minerales.

La presidente electa, Michelle Bachelet, comprometió su acción de gobierno –asume en menos de un mes– entre otras cosas para la defensa del ambiente natural. Sospechosa resulta entonces la premura de las autoridades salientes por dejar “amarrado el paquete”.

O tal vez, como a veces sucede en el boxeo, el asunto constituya un tongo y la nueva mandataria, sin faltar a la verdad –si la verdad importa algo– pueda decir que lo siente mucho, pero…

De cualquier modo un dato final para pensarlo: la concesión de Barrick Gold comprende unos 3.000 kilómetros cuadrados en el área circundante a Pascua Lama. Imagine los estanques llenos de oro arsenicado y una vez que los visualice recuerde que es una zona con buen récord de temblores, a ambos lados de la Cordillera. ¿Sabía usted que las tres cuartas partes de los desastres ocasionados por este tipo de minería se deben a rotura de los estanques?

La población directamente afectada por el proyecto suma en Chile unas 70.000 almas.

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Fuentes de prensa

www.tcgnews.com

www.zonaimpacto.cl

– http://www.infinita.cl”target=”_blank”>www.infinita.cl

www.sustentable.cl

http://orosucio.madryn.com/articulos/04_10_29.html

www.olca.cl

– Infografía: www.diariodecuyo.com.ar

– Boletines y declaraciones de Océana, oficina para América del Sur y Antártica (www.oceana.org).

A pocos minutos de conocida la resolución de la Comisión Nacional del Medio Ambiente Océana emitió el siguiente boletín:

Un categórico rechazo a la aprobación del proyecto Pascua Lama, por parte de la Corema de la III Región, manifestó Oceana, tras conocerse la decisión que favorece a la minera Barrick Gold.

Para Antonia Fortt, ingeniera ambiental de Oceana, “ésta era una decisión que se podía prever, porque desde el principio el gobierno había dado señales de su beneplácito al proyecto y su desinterés hacia la oposición de los habitantes de la zona del Huasco”.

Fortt agregó que “tenemos conocimiento de que el proyecto aurífero provocará severos daños en el ecosistema local, puesto que contaminarán las aguas superficiales del río Huasco y las aguas subterráneas. Además se prevé una inevitable contaminación con químicos, como el cianuro, por potenciales vertimientos a lo largo del valle, sumada a la contaminación del aire provocada por el mercurio que se genera al ser una explotación a tajo abierto”.

En tanto, Marcel Claude, director ejecutivo de Oceana Oficina para América del Sur y Antártica, señaló que “pese a que la minería del oro es una de las más contaminantes del mundo y a que con el proyecto se pretende remover tres glaciares poniendo en serio riesgo la conservación de la vida en el Valle del Huasco, este proyecto verá la luz frente a la negligencia del gobierno”.

Oceana, junto con rechazar la resolución de la Corema de la III Región, continuará apoyando las acciones que lleven a cabo los ciudadanos del valle del Huasco con el fin de impedir la concreción de un proyecto tan nefasto como Pascua Lama.

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