Abr 6 2005
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Opini贸n

Amores que matan

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

fotoCon la elecci贸n de Soledad Alvear como abanderada de su partido, el PDC, sumada a la de Michelle Bachelet representando al pacto PS-PPD, se ha destacado en las 煤ltimas semanas el hecho in茅dito en la historia de Chile de que estemos ad portas de tener una mujer como pr贸xima Presidenta de la Rep煤blica.

Esto constituir铆a una prueba irrefutable del cambio cultural en un pa铆s que apenas hace m谩s de medio siglo estableci贸 el derecho a voto de las mujeres; que hasta hace poco no ten铆a ley de divorcio y en el cual, si bien las mujeres constituyen m谩s de un tercio de la fuerza laboral, contin煤an ganando menos que los hombres.

Son las aristas de un proceso que viene produciendo profundas transformaciones en las relaciones pol铆ticas, sociales y econ贸micas de la sociedad chilena, pero que a nivel cotidiano se evidencian en una cuota preocupante de violencia y agresividad.

Porque si en las esferas de poder el comportamiento frente a este cambio se manifiesta en un discurso p煤blico de aceptaci贸n y orgullo en tanto se destaca como se帽al de modernidad de una sociedad avanzada que no discrimina, esto tiene su correlato en las cuatro paredes de los hogares de Chile, donde las cifras de maltrato a las mujeres aumentan, llegando hoy a extremos alarmante los casos de femicidio.

Solo en el mes de enero del 2005, los asesinatos de mujeres en manos de sus parejas ascienden a cinco.

Obviando los ribetes escabrosos y de conmoci贸n p煤blica que revisten algunos de estos hechos, cabe destacar un estudio de la Corporaci贸n La Morada, en el que se帽ala que 40 mujeres son asesinadas cada a帽o en manos de sus parejas.

Es la cara extrema de la violencia contra la mujer que exhibe a la vez la profunda contradicci贸n que emerge del proceso de cambio cultural que altera y tensiona las relaciones de g茅nero con un nuevo contrato no explicitado, no concordado y menos planificado, como ocurre con los procesos irreversibles que trastrocan ordenamientos arcaicos y tradicionales.

Cuando la mujer irrumpe en la esfera laboral, adquiere poder en la p煤blica y se transforma en una interlocutora validada que exige igualdad de derechos en todos los 谩mbitos, incluyendo el de su hogar y frente a su pareja; la respuesta de un sector que abarca todo el espectro socioecon贸mico es el de la violencia.

La masculinidad, conformada como identidad donde confluye la suma del poder econ贸mico, pol铆tico, sexual, patriarcal, al verse cuestionada, deteriorada o amenazada por los nuevos roles que asume la mujer, intenta restituirse a golpes, asumiendo la violencia como recurso defensivo.

驴Qu茅 hacer ante esta embestida contra la mujer que viola sus derechos humanos y altera lo que nos jactamos urbi et orbi: de que somos tan modernos y desarrollados que en Chile una mujer puede ser Presidenta de la Rep煤blica?

Los amores que matan ya no son asimilables simp谩ticamente a la letra de un tango o a la expresi贸n del cante jondo.

Si la identidad golpeada del macho tradicional se replica en la violencia enceguecida que lo transforma en victimario, es un tema que la sociedad debe enfrentar con una legislaci贸n adecuada.

Con campa帽as p煤blicas de formaci贸n e informaci贸n; con mayor educaci贸n; con lugares de refugio que alberguen a la mujer agredida y un marco de prevenci贸n claro y oportuno donde la palabra de la v铆ctima sea escuchada a tiempo.

Al menos antes que su cad谩ver abra los noticiarios y alimente el morbo nacional exponiendo el drama hasta la saciedad, para luego, sin mediar explicaciones que eduquen y promuevan al menos un debate, pasar a la nota siguiente.

Los cambios profundos muchas veces resultan traum谩ticos, y la madurez, desarrollo y nivel de educaci贸n de un pa铆s se miden en la mayor o menor fluidez de estos procesos.

A juzgar por el inicio del 2005, vivimos una paradoja. Por un lado, dos mujeres son precandidatas a la Presidencia de la Rep煤blica. Por otro, cinco son asesinadas por sus parejas.

Hay amores que matan… 隆Y pol铆ticas p煤blicas que oportunamente pueden ayudar a que esto no siga ocurriendo!

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* Periodista. Dirige la revista de cultura Rocinante. (www.rocinante.cl).

Art铆culo publicado originalmente en el Portal del Pluralismo (www.portaldelpluralismo.cl).

Reproducido aqu铆 por gentileza de Mujeres Hoy (www.mujereshoy.com).

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