Ago 5 2008
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Opinión

Ante la indiferencia del “mundo civilizado” EEUU perpetra matanzas masivas en Iraq

" (…) Ahora estimamos que el peaje de la muerte entre marzo de 2003 y agosto de 2007 alcanzó probablemente el orden de 1.033.000 víctimas. Si se considera el margen de error asociado a los datos resultantes de una investigación de esta naturaleza, entonces el rango estimado oscila entre 946.000 y 1.120.000 muertes".

  
El informe de ORB se conoció inmediatamente después de dos estudios realizados por la Universidad John Hopkins, y publicados por la revista médica británica The Lancet, que confirman las cifras de continuas muertes masivas en Iraq.
 
Un estudio del Dr. Les Roberts estableció que entre el 1º de enero de 2002 y el 18 de marzo de 2003 en Iraq murieron sobre 100.000 civiles. Un segundo estudio publicado por The Lancet en octubre de 2006 documentó más de 650.000 muertes de civiles producidas en Iraq desde el comienzo de la invasión de EEUU. El estudio de 2006 confirmó que el bombardeo aéreo de EEUU sobre la población civil causó sobre una tercera parte de estas muertes y que más de la mitad de ellas son atribuibles directamente a las fuerzas de EEUU.
 
Un nuevo estimado de 1.2 millones de muertes, fechado en julio de 2008, incluye niños, padres, abuelos, bisabuelos, taxistas, clérigos, maestros, obreros industriales, policías, poetas, personal de la salud, proveedores de alimentación diaria, operarios de la construcción, niñeras, músicos, panaderos, trabajadores gastronómicos y muchos más. Toda una variedad de gente común y corriente que ha tenido que morir porque EEUU decidió invadir su país. Todas estas muertes exceden la tasa normal de mortalidad civil durante el gobierno anterior.
 
La magnitud de estas muertes es innegable. La continuidad de la presencia de las fuerzas de ocupación de EEUU garantiza una tasa de mortandad masiva que excede en 10.000 personas por mes la estadística normal, y la mitad de ellas muere a manos de las fuerzas de EEUU; una carnicería concentrada y de gran envergadura –como para compararla con las matanzas masivas más atroces acaecidas en la historia del mundo–. Este hecho no ha pasado inadvertido.
 
Recientemente, el representante demócrata del estado de Ohio Dennis Kucinich introdujo una acusación de un solo artículo reclamando la destitución, "impeachment", de George W. Bush por mentir al Congreso y al pueblo estadounidense sobre las razones para invadir Iraq. El 15 de julio, la cámara baja reexpidió la resolución al Comité Judicial con 238 votos. Que Bush mintió sobre las armas de destrucción total y la amenaza de Iraq a EEUU, hoy está más allá de toda duda. La ex fiscal federal Elizabeth De La Vega documentó a fondo tales mentiras en su libro EEE vs. Bush, y numerosos otros investigadores han verificado las afirmaciones falsas de Bush.
 
El pueblo estadounidense enfrenta un serio dilema moral. En nuestro nombre se cometen asesinatos y crímenes de guerra. Hemos permitido que continúe la guerra/ocupación de Iraq y los dos principales candidatos presidenciales nos ofrecen escasas opciones de un cese inmediato de las matanzas masivas. McCain aceptaría sin dudarlo las muertes de otro millón de civiles iraquíes para sacar la cara por América, y el plazo de dieciocho meses de Obama para el retiro probablemente daría lugar a otras 250.000 muertes de civiles más. 
 
Nos debemos a nosotros mismos, y a nuestros niños, un futuro sin la vergüenza del asesinato masivo en nuestra conciencia colectiva. La única solución de este dilema es el retiro inmediato de todas las tropas de EEUU en Iraq y el procesamiento y encarcelamiento de los responsables. Cualquier cosa menor crea un pecado original permanente en el alma de la nación por el que sufriremos por siempre.
 
 
* Sociólogo, profesor de la Universidad Sonoma State, de California, EEUU, y director del Proyecto Censurado, un grupo de investigación de medios.
Coautor, con Dennnis Loo, del libro Impeach the President: The Case Against Bush and Cheney (Acusación al Presidente: el caso contra de Bush y Cheney).
 
Traducción del periodista Ernesto Carmona.

 

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