Feb 7 2010
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Política

Apagones, carestía y delincuencia, piedras en el zapato de Hugo Chávez

Arturo Cano*
Un sondeo de opinión revela que los"ni-ni" es casi la mitad de los venezolanos; ni están con el presidente ni con la oposición. La popularidad del mandatario Hugo Chávez ha decrecido, pero los desencantados no emigran hacia la disidencia… y la debilidad oficial es que el cargo del jefe de Estado no estará en juego en comicios parlamentarios de septiembre próximo.

Es la primera vez, que se recuerde, que chavistas y antichavistas están de acuerdo. Al menos en la agenda: la crisis eléctrica, el aumento de precios tras la devaluación del bolívar y la inseguridad pública serán los ejes de una campaña electoral que arrancó ¿en enero? No, que no ha parado nunca, porque Hugo Chávez y sus opositores, se miden todos los años en las urnas, sea en elecciones regulares o en referendos.

La semana que termina, el presidente venezolano le ha entrado al toro en dos de los temas, al anunciar, por un lado, la creación de un fondo eléctrico y recibir a sendas delegaciones de "países amigos" que colaborarán con Venezuela en la solución de su crisis energética. La otra pata de su estrategia fue el anuncio de un programa especial de seguridad pública, para combatir la delincuencia en los estados y municipios que registran los mayores índices de delito.

Para la oposición, ambos anuncios indican que Chávez sabe que no las tiene todas consigo. La encuestadora Datanálisis ha ofrecido recientemente los resultados de un estudio que indica que más de la mitad de los venezolanos se define como ni-ni, es decir, que ni están con Chávez ni con la oposición. Aunque sus directivos son abiertamente opositores, Datanálisis cuenta con cierta credibilidad entre los chavistas, entre otras cosas porque acertó en el porcentaje con el cual ganaría Hugo Chávez la elección de 2006.

Los estudios más recientes de esa firma indican que la popularidad de Chávez ha bajado aunque, para desgracia de la oposición, quienes se desencantan del presidente no necesariamente caen en los brazos del antichavismo.

Frente a datos como los anteriores, este día la multiestatal Telesur difunde un estudio del Instituto Venezolano de Análisis de Datos (IVAD), efectuado en enero, según el cual 58.3 por ciento de los ciudadanos aprueba la gestión de Chávez. Esa cifra confirma que Venezuela es, electoralmente hablando, el país del 60-40.

"Desde 1998 tenemos un país partido en dos. Chávez alcanzó su punto más alto en 2006, cuando ganó con casi 64 por ciento de los votos, y la oposición tuvo su techo en el referendo constitucional de 2007, con 50 por ciento", dice, para ponerlo simple, el encuestador Germán Campos, en entrevista con este periódico.

La crisis se debe a la falta de mantenimiento en el sistema de generación y a la aguda sequía, que llevado a niveles críticos al embalse del Guri, en el sur del país, donde se genera cerca de 70 por ciento de la energía nacional.

Si se sigue la encuesta difundida por Telesur, la nación sudamericana del 60-40 se esfuma en la oscuridad. A la pregunta de si el gobierno chavista será capaz de resolver la crisis derivada, en parte, por la sequía (siete de cada 10 focos venezolanos se encienden gracias a las empresas hidroeléctricas), 47.2 por ciento cree que sí podrá, en tanto que 45.2 de los consultados dice que no.

"Esta escalera (mecánica) está apagada en apoyo al programa de ahorro de 20 por ciento de la energía eléctrica", dice el letrero en un centro comercial ubicado cerca de la Plaza Altamira, lugar emblemático del antichavismo.

Bajar a pie una escalera eléctrica es lo menos que han padecido los caraqueños, aunque en esta ciudad los cortes del servicio eléctrico fueron eliminados y ahora el peso del ahorro lo cargan algunos departamentos del interior

Cubanos, argentinos, brasileños y estadunidenses participan en un equipo creado por el gobierno de Venezuela para solucionar la crisis. Rusos y chinos también han ofrecido ayuda, según asegura el ministro para la Energía Alí Rodríguez Araque.

Ramiro Valdés, en la mira

Sin embargo, la oposición política ha centrado sus ataques contra la presencia del funcionario Ramiro Valdés, que según las televisoras y diarios disidentes ha venido para encabezar la cacería de antichavistas. "Un personaje siniestro", es el epíteto más suave que le han endilgado.

Rodríguez Araque ha explicado, en la televisión estatal, que los cubanos han venido a ofrecer su experiencia en materia de ahorro de electricidad, sustitución de aparatos de alto consumo y focos incandescentes, así como "un esquema de generación que ha dividido al país (Cuba) en una especie de anillos que impide que si hay un problema en un lugar se vea afectado otro".

Eso no impide que, encampañado, Chávez dedique parte de su discurso de hoy, en cadena nacional de radio y televisión (la tercera de la semana), a Valdés y su relación con la isla caribeña: “A la burguesía le da piquiña cuando hablamos de Cuba. ¡Vamos a hablar de Cuba por todos lados! ¡Viva Cuba, viva Cuba, viva Cuba!”

Mientras el mandatario venezolano enfrenta así a sus críticos, su ministro Rodríguez Araque no solamente sugiere que superarán la crisis, sino que anuncia que para 2015 el país incrementará "en 15 mil megavatios la capacidad de generación eléctrica", con una inversión aproximada de 15 millones de dólares. O sea, que a Chávez le sobrará luz. Habrá que ver si también votos.

*Enviado especial de La Jornada de México a Venezuela
 

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