Nov 22 2004
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Economía

APEC/FCEAP: palos, molestias y los desplantes de Mr. Bush

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

George Bush y Colin Powell no vinieron a Chile s√≥lo a consolidar negocios globales para las grandes corporaciones: el binomio trajo una agenda para encaminar la pr√≥xima guerra. La presencia imperial gener√≥ tantas ¬ęcumbres¬Ľ paralelas que pas√≥ a segundo plano la 14¬™ Reuni√≥n de L√≠deres de las Econom√≠as del Foro de Cooperaci√≥n Econ√≥mica del Asia-Pac√≠fico (FCEAP; APEC, en su sigla en ingl√©s), preparada con gran esmero por el gobierno del presidente chileno Ricardo Lagos.

 
El verdadero epicentro de la APEC estuvo en el Hotel Hyatt, donde el hu√©sped imperial se reuni√≥ con los l√≠deres de Rusia, China, Jap√≥n y Corea del Sur para persuadirlos sobre el peligroso programa nuclear de Corea del Norte. En la madrugada del domingo recibi√≥ ¬ęla cuenta¬Ľ del mexicano Vicente Fox, que lleg√≥ atrasado desde Costa Rica, donde particip√≥ en la cumbre Iberoamericana (informaci√≥n sobre ese acontecimiento en: www.pieldeleopardo.com/modules.php?name=News&file=article&sid=594).

El estadounidense debi√≥ ser el pen√ļltimo en llegar el s√°bado al Espacio Riesco, la sede formal de la reuni√≥n APEC -de acuerdo al protocolo negociado seg√ļn el orden alfab√©tico del nombre de cada pa√≠s-, pero sus dos limusinas blindadas e id√©nticas se retrasaron hasta despu√©s del ingreso del vietnamita, que debi√≥ ser el √ļltimo. Quiso llamar un poco m√°s la atenci√≥n, fue la primera molestia que ocasion√≥.

 
Estilo Calígula

 
En la Estaci√≥n Mapocho Lagos ofreci√≥ el s√°bado una cena a todos los l√≠deres Apec y a sus esposas, pero los guardaespaldas bushianos trataron de ingresar -repartiendo golpes- por el mismo acceso destinado exclusivamente a los jefes de estado, seg√ļn el protocolo convenido previamente. Pero los carabineros, que son buenos reprimiendo y practican constantemente, se lo impidieron. Bush al percarse de la trifulca se dio vuelta y rescat√≥ de un manot√≥n a uno de sus guardias del servicio secreto, para seguir caminando con Lagos, visiblemente molesto. El resto de la guardia pretoriana debi√≥ ingresar por la puerta de servicio, mientras la prensa internacional aplaud√≠a con entusiasmo.

 
Una cena en honor a Bush prevista para el domingo con 250 invitados fue cancelada por Lagos y reemplazada por una reuni√≥n de trabajo para 20 personas. El motivo fue la intransigencia de los estadounidenses en querer trajinar con sus propias manos y sus m√°quinas ¬ęmade in USA¬Ľ a todos los asistentes. No confirban en la eficiencia policial chilena.

El malestar que provocó la presencia imperial no sólo fue visisble en los sectores populares, que repudiaron su visita, sino también en los empresarios y delegados sometidos constantemente a los trajines y el manoseo de la seguridad.

 
El domingo se supo que el personal chileno que debía recibir los dos aviones de Bush fue detenido por los estadounidenses mientras eran desocupados. Las autoridades locales ignoran exactamente cuántas personas bajaron de las aeronaves. Tampoco saben qué armas bajaron de los aviones, ni cuántas -se hablaba extraoficialmente, en materia de armas cortas de unas 200 magnum calibre 45. y munición como para resistir un asedio.

Bush utiliza dos aviones y dos veh√≠culos personales negros, de vidrios polarizados blindados, para que nadie sepa en cual de los dos se desplaza. Las dos limusinas de Bush recorrieron la ciudad con un sequito de unos 40 veh√≠culos repletos de armamento, incluido un carro especial provisto de antenas, destinado a emitir se√Īales y a interferir posibles atentados de bombas accionadas desde celulares, y… seguir manejando al mundo, mientras una suerte de aeronave Awac de comunicaciones, sobrevol√≥ constantemente sobre la capital de Chile. Nunca los servicios proveedores de acceso a la internet recibiron tantas llamadas por fallos en las conexiones particulares.

El visitante no quiso recibir honores frente al palacio de La Moneda por temor a eventuales franco tiradores. Sus desplantes imperiales ganaron simpatizantes inesperados para la causa contra la guerra y la globalización al estilo americano, sin que su apostolado anti-terrorista recibiera demasiada atención.

 
¬ŅQu√© es la APEC?

 
La reuni√≥n Apec no fue un encuentro de pa√≠ses, sino de econom√≠as. Tampoco asistieron √ļnicamente jefes de Estado, sino ¬ęl√≠deres¬Ľ de las econom√≠as, que en muchos casos no son pa√≠ses, como Hong Kong. Del mismo modo, participan por igual Taiwan y China. M√°s bien fue una reuni√≥n de corporaciones y de los due√Īos de las susodichas econom√≠as. Estuvo ausente el factor humano del capital, seg√ļn el eufemismo que hoy designa al trabajo, a la mano de obra y al empleo. Obviamente, los trabajadores no fueron tomados en cuenta.

 
Bush est√° convencido que una nueva guerra, esta vez con Ir√°n, definitivamente salvar√° al mundo del ¬ęterrorismo¬Ľ y tambi√©n al d√≥lar y a la econom√≠a estadounidense del colapso que temen a corto plazo especialistas tan conservadores como Allan Greenspan, el jefe de la Reserva Federal. Sus pr√≥ximos objetivos son Ir√°n y Corea del Norte. El pretexto esta vez ser√°n las armas nucleares. ¬ęParemos si usted ha o√≠do antes eso¬Ľ, advirti√≥ hoy el cauteloso editorial del New York Times dominical.

 
Se puede leer en ese editorial: ¬ęEl gobierno de Bush crea una falsa sensaci√≥n de urgencia sobre una amenaza nuclear desde un pa√≠s del Oriente Medio. Los intransigentes duros hablan de las conexiones del pa√≠s con los terroristas. Retratan los esfuerzos diplom√°ticos europeos por desactivar tensiones como una tentativa feble de apaciguar con ruegos a una naci√≥n en cuya palabra nunca se pueda nunca confiar de todos modos. El (ex) secretario de estado Colin Powell emiti√≥ siniestros sonidos de alerta sobre ‘nueva inteligencia’, que resulta ser dudosa. As√≠ fue c√≥mo el presidente Bush embarc√≥ al pa√≠s en un conflicto innecesario con Iraq, en primer t√©rmino, y toda la semana hemos estado viendo estos signos alarmantes aproxim√°ndose a Ir√°n…¬Ľ

 
La guerra que viene

 
El diario estadounidense llam√≥ a tener ¬ęclaridad sobre esto: Ir√°n tiene un programa nuclear activo, que no ha intentado ocultar y ha sido deshonesto en sus explicaciones a Occidente. Pero nada de lo que hemos visto sugiere verazmente un urgente nuevo desarrollo en Ir√°n que impulsa a funcionarios americanos (estadounidenses) a comenzar a hablar ‘de la opci√≥n militar’. De hecho -prosigue el editorial-, los desarrollos m√°s recientes han estado amainando. La semana pasada, bajo la amenaza de un plazo de la ONU que conclu√≠a, Teher√°n dijo que congelar√≠a todo el uranio y plutonio que procesa y que invitar√≠a despu√©s a inspectores internacionales¬Ľ.

 
El matutino record√≥ que ¬ęel mi√©rcoles, el se√Īor Powell hizo sonar repentinamente alarmas asustadizas al hablar de la nueva inteligencia que supuestamente demuestra que Ir√°n trabaja no s√≥lo en enriquecer uranio, un gran paso hacia la fabricaci√≥n de una bomba, sino que tambi√©n trabaja en la manera de unir tal arma con un misil. Su tono alarmista trajo un cierto desconcierto, puesto que estamos convencidos que Ir√°n tiene ambiciones nucleares, y es duro imaginarse a un pa√≠s deseando tener la bomba nuclear propia sin explorar maneras de utilizarla. El mundo tambi√©n sabe desde a√Īos que Ir√°n prueba m√≠siles teledirigidos¬Ľ.

 
La t√©cnica de comunicaci√≥n y propaganda evoca el viejo m√©todo ya empleado con Iraq. ¬ęLo conocido se convirti√≥ ayer en alarma cuando el Washington Post divulg√≥ comentarios del se√Īor Powell basados en candente informaci√≥n no verificada, tra√≠da a los Estados Unidos por una fuente todav√≠a desconocida y cuya confiabilidad y autenticidad todav√≠a no hab√≠a sido escrutada¬Ľ, dijo el diario. ¬ęEso trajo ciertamente a la memoria viejas aseveraciones del se√Īor Powell, cuando le asegur√≥ al mundo que Iraq desarrollaba armas nucleares, bas√°ndose en inteligencia imaginaria divulgada a prop√≥sito de tubos de aluminio¬Ľ.


 
Powell, el ¬ęmoderado¬Ľ

 
En la orquestada campa√Īa de ablandamiento para la nueva guerra, W√°shington no puede utilizar a su leyenda Osama ben Laden, aunque aparecieron oportunamente unos ¬ęexiliados iran√≠es¬Ľ que ofrecieron una conferencia de prensa para mostrar -con buena cobertura- un mapa escolar bien iluminado d√≥nde estar√≠an exactamente los nuevos blancos, o sea, las instalaciones nucleares iran√≠es. Esta curiosa denuncia de los ¬ęexiliados¬Ľ dio la vuelta al mundo gracias a la CNN y los medios mundiales -que controla Estados Unidos-.

 
El reportero Steven Weisman asegur√≥ en el Times que los halcones del gobierno tambi√©n hablan de inteligencia fresca sobre el apoyo de Ir√°n al Hezbollah, algo que seg√ļn el diario todo ¬ęel mundo conoce desde hace d√©cadas, y su ayuda (actual) a los rebeldes de Iraq es otra vieja historia de Ir√°n. Los halcones ya parecen comenzar a lanzar agua fr√≠a a las perspectivas de una soluci√≥n negociada del problema nuclear iran√≠, mientras que intentan abrir la puerta que contempla una opci√≥n militar. Un funcionario de la administraci√≥n dijo al Times que Powell intentar√° evitar encontrarse con el ministro iran√≠ de Asuntos Exteriores en una conferencia a la que ambos hombres deben asistir en Egipto la semana pr√≥xima.

 
Despu√©s que se vaya de Chile y acompa√Īe a Bush a Colombia el lunes, el secretario de Estado partir√° a El Cairo a preparar los √°nimos para la nueva alianza contra Ir√°n, que es musulm√°n pero no √°rabe. Est√° empe√Īado en facilitar el trabajo de su sucesora, Condolleeza Rice, considerada un halc√≥n de verdad porque Powell ser√≠a moderado. ¬ęHace tiempo que Ir√°n es el objetivo de los halcones del gobierno, que indudablemente est√°n saboreando su avena despu√©s de la elecci√≥n. Pero esperamos que el presidente Bush haya aprendido algo de la aventura en Iraq como para entender los peligros de usar inteligencia fulera para crear un sentido falso de la urgencia sobre una amenaza a la seguridad nacional¬Ľ, afirm√≥ el NYT.
 
El diario cree que ¬ęno se puede bombardear el intangible programa nuclear disperso y reservado de Ir√°n. E, incluso, si los Estados Unidos han estirado a sus militares al l√≠mite en Iraq, ser√≠a un error catastr√≥fico invadir a Ir√°n, un pa√≠s de casi 70 millones de habitantes¬Ľ. Pero nada impide que Bush siga preparando su nueva guerra. El diario de Nueva York hace un llamado a la racionalidad del gobierno, pero todo el planeta sabe que esa palabra nada significa para el texano. El mundo est√° en sus manos.

Y en Santiago no perdi√≥ el tiempo, aunque no logr√≥ introducir de frente al ¬ęterrorismo¬Ľ en la agenda APEC porque cada vez hay menos gente que lo escucha. Pero posee la fuerza y su econom√≠a est√° malherida.

Periodistas golpeados y apresados

Tras la marcha contra APEC, vista como una instancia m√°s del proceso globalizador ¬ęa la americana¬Ľ y en protesta por la presencia en ella de George W. Bush, carabineros -polic√≠a unifornada- agredi√≥ y apres√≥ a tres trabajadores de prensa que cubr√≠an la protesta ciudadana. El Colegio de Periodistas debatir√° posibles acciones legales en su contra por las agresiones sufridas el jueves.

La agresi√≥n policial se produjo mientras la libertad de informar pende, en Chile, de¬†un hilo por una nueva ley amordazante que se debate en el Senado bajo el r√≥tulo de ¬ęProtecci√≥n civil al honor y la intimidad de las personas¬Ľ.

 
El periodista Alejandro Vega, el camarógrafo Pedro Lobos y el asistente de cámara Jaime Figueroa, todos del Canal 11, ChileVisión, recibieron una feroz golpiza de carabineros, que los mantuvo detenidos varias horas durante los incidentes ocurridos en el Parque Bustamante de Santiago, tras la manifestación pacífica de unas 50 mil personas. La policía dijo que en la hubo 30.000 participantes.

 
Pedro Lobos fue atendido en el Hospital de El Trabajador, donde los m√©dicos le prescribieron reposo. De acuerdo al procedimiento chileno, el camar√≥grafo estamp√≥ una denuncia por agresi√≥n ante la misma polic√≠a de carabineros que lo maltrat√≥. Los otros dos trabajadores de ChileVisi√≥n, Vega y Figueroa, fueron atendidos en el Hospital El Salvador, pero probablemente sean acusados de ¬ęagresi√≥n¬Ľ a carabineros ante la justicia militar.

 

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