Sep 20 2009
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Sociedad

Argentina: las adolescentes que ve la tele

Sonia Santoro.*

Noteros cancheros frente a adolescentes mujeres. Sorpresa y regodeo televisivo mostrando a chicas peleándose o tomando alcohol, en roles supuestamente reservados a los varones. "Show" de imágenes sobre mujeres jóvenes delincuentes y violentas. El Informe sobre la representación de las juventudes en programas informativos y periodísticos (Noviembre 2008/Marzo 2009)’, realizado por el Observatorio de Medios de Radio y Televisión sobre cinco programas televisivos, detecta mecanismos periodísticos que estigmatizan a los jóvenes en general pero especialmente a las adolescentes.

El informe seleccionó cinco programas o segmentos televisivos, tanto de aire como de cable, entre fines de 2008 y principios de 2009. Ellos fueron: La Liga, Canal 11, 13/01/09.2; Policías en acción: los buscaroña, Canal 13, 12/11/08; Informe especial: ciudad sin control, C5N, 02/02/09; Informe Violencia adolescente, Canal 26, 25/03/09; Informe Impacto 9: Jóvenes en riesgo: Mucho alcohol y violencia, Canal 9, 08/03/09.

Uno de los puntos analizados fue la desigualdad de género. Partiendo del marco de la teoría de género, analizaron que el consumo de alcohol, drogas y el comportamiento violento –temas recurrentes en estos programas-, se naturalizan cuando los protagonistas son varones. Esto es debido a los estereotipos de género que definen al varón como agresivo, dominante y fuerte, en oposición a los asignados al género femenino; por lo tanto los comportamientos violentos no son esperados para ellas, interpretando estas conductas de manera bien distinta para unos y otras, explica el informe.

Así, en Policías en acción, por ejemplo, cuando el notero inquiere a chicas, lo hace en grupo y se trata de preguntas generales: no parece esperarse nada "espectacular" de aquello que ellas puedan responder, señala el informe.

En Impacto 9, por otro lado, el periodista describe una pelea callejera: "Comienzan las piñas, nadie sabe bien por qué empezó y la policía que interviene para tratar de separar, pero no consigue, la verdad es que la policía no da abasto para tratar de separar esto y como ustedes verán, hasta las mujeres forman parte de esto. Uno podría pensar que es sólo una cuestión de hombres, pero no…."

Cuando se ve la imagen de una chica agachada, ocultando la cara contra la pared señala: "A la chica le rompieron la nariz". Continúa: "Ahora son las chicas las que se pelean. De los pelos, piñas, cachetazos (…) Lo que en otra época era pelea de varones ahora es pelea de mujeres".

Aquí se reproduce y naturaliza un rol pasivo de la mujer en la sociedad principalmente desde la sorpresa o indignación que despierta que chicas y mujeres sean parte de fenómenos sociales históricamente considerados como patrimonio de los hombres. Los estereotipos de género, en este caso la violencia física como característica distintiva de los varones y no esperable en las mujeres, impiden visibilizar que la violencia siempre es repudiable, independientemente de quienes la protagonicen. Además se desprende de este hecho que es apreciado un tanto como gracioso y de menor calibre comparado con una pelea de verdad entre varones –dice el informe.

En la misma línea, en el segmento de C5N el conductor, después de que una chica le pega una patada a un muchacho, señala: me encantaría saber qué piensan, sobre todo los padres de la chica.

En Canal 26, no aparecen comentarios que diferencien a varones y mujeres pero en todas las imágenes seleccionadas para hablar de violencia juvenil están implicadas adolescentes.

La liga, un programa que en general tiene buen criterio periodístico, no escapa a las estigmatizaciones. La creencia popular dice que el alcohol es cosa de hombres, pero los tiempos cambiaron y la igualdad llegó, se anuncia como si fuera un avance para la igualdad que las mujeres tomen más o como si los derechos por los que pelean las mujeres estén relacionados con el consumo de cualquier tipo de cosas.

Esta aclaración que parecería ser positiva –analiza el informe–, más tarde se aclara distinguiendo cuáles son las bebidas de hombres y cuáles las de mujeres. En ese caso, el conductor Matías Martin remata "El famoso trago de minita, que no es lo mismo que toma un verdadero hombre", actitud que continua sosteniendo la diferenciación por género.

Por otro lado, no se describe ni se enuncia las diferencias entre consumir y abusar del alcohol; podríamos decir entonces que, según este criterio, todos las y los jóvenes se alcoholizan, lo cual trae consecuencias devastadoras. Pero si este supuesto abuso es protagonizado por mujeres jóvenes, la connotación es aún peor, perdiendo de vista que cualquier bebida alcohólica de la cual se abuse, trae la misma consecuencia en cualquier ser humano: una intoxicación.

De acuerdo al registro de casos de la guardia del servicio de toxicología del Hospital Fernández de la C.A.B.A, por intoxicación de alcohol ingresan en un porcentaje parejo tanto mujeres como varones –continúa el informe–. Sería absurdo formular estas circunstancias como una conquista en la igualdad de los géneros. Más bien sería imprescindible reflexionar sobre las realidades de las y los jóvenes, estableciendo las diferencias educativas, sociales, económicas y de género para que, desmenuzando esas otras variables intervinientes, se logren apreciar realidades bien distintas entre las juventudes y especialmente complejas para las mujeres jóvenes, de clase popular y alejadas del las zonas urbanas.

En el monitoreo de medios El encierro mediático. Cómo hablan los diarios sobre los chicos en conflicto con la ley penal, la ong Periodismo Social había advertido sobre estas cuestiones. Un 10 por ciento de las personas menores de edad que infringen la ley penal en el país son mujeres, de acuerdo con un estudio de la Procuración General de la Nación. ¿Cómo se traduce eso en las noticias? ¿Los prejuicios son los mismos que a la hora de hablar de varones en conflicto con la ley?

Algo es seguro: los casos de chicas protagonistas de hechos delictivos ocupan cada vez más espacio en las crónicas policiales –dice Periodismo Social–, en sintonía con lo que ocurre en las cárceles, donde en los últimos años se registró un crecimiento en el número de población femenina. Y hay una mirada mediática hacia ellas que en muchos casos combina sanción y decepción ante quienes rompieron con lo que se espera de una niña.

Tras presentar su Informe, el Observatorio convocó a las productoras de los programas analizados para debatir e intercambiar opiniones acerca de cómo, sin estigmatizaciones, ni discriminación, abordar las problemáticas de las juventudes.

En las dos reuniones concertadas se brindaron información y recomendaciones a productores y guionistas de La Liga y de Policías en Acción que reconocieron que la inmediatez y la necesidad de impacto con la que se construyen los "docu-realities" en ocasiones llevan a situaciones que rozan la discriminanción y la estigmatizanción de distintos grupos sociales y específicamente a los/as jóvenes.

Dichos encuentros fueron muy positivos porque los representantes de los programas presentes quedaron vinculados al Observatorio para acceder a talleres de capacitación y de sensibilización, además de que en futuros programas podrían colaborar con la difusión de buenas prácticas en relación a la problemática, señalaron en el Observatorio, así como que esperan poder reunirse pronto con el resto de los programas analizados.

El Observatorio de la Discriminación en Radio y Televisión está constituido por el Comité Federal de Radiodifusión (COMFER), el Instituto Nacional contra la Discriminación, el Racismo y la Xenofobia (INADI) y el Consejo Nacional de la Mujer (CNM); en este caso, contó con la participación del Foro de juventudes del INADI y del Consejo Federal de Juventud, dependiente del Ministerio de Desarrollo Social.


*  Periodista.
www.artemisanoticias.com.ar
Despacho de www.argenpress.info

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