Nov 25 2010
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Sociedad

Argentina: “Nos sentimos desprotegidos porque la policía nos persigue y nos provoca”

Juan Diego Britos.*

Los padres de un joven atropellado por un patrullero policial denuncian amenazas. Jonatan Bolig tenía 21 años cuando murió en Gregorio de Laferrere, en enero de este año. El oficial que lo embistió está acusado de homicidio culposo. A diez meses del hecho, la familia de la víctima considera que hubo dolo eventual. "Atropellé a un guacho”, fue lo primero que dijo el oficial Ricardo Darío López cuando se bajó de la camioneta policial. Sobre la vereda, Jonatan Bolig, de 21 años, agonizaba.

López jamás llamó a la ambulancia. Fueron los vecinos quienes pidieron asistencia médica para el joven que estaba tirado en el cruce de Colegiales y Garzón, a pocas cuadras de la estación de Gregorio de Laferrere, en el corazón de La Matanza.

Jonatan murió un rato después en un hospital de la zona. A diez meses del hecho, Norma, su madre, denuncia que la policía amenaza a su familia e intimida a los amigos de la víctima, que murió para salvarle la vida a un nene de nueve años.  

“Nos sentimos desprotegidos porque la policía nos persigue y nos provoca. Nosotros pedimos el cambio de carátula y esto parece que le molesta al asesino de mi hijo”, explicó Norma, en el living del departamento que Jonatan dejó a medio construir y que ahora tiene el cartel de “Se Alquila” colgando de una de las ventanas.

El 12 de enero de este año, Jonatan Bolig estaba parado sobre la vereda, mirando un partido de fútbol que disputaban unos vecinos. En ese momento, una camioneta perteneciente a la comisaría de Laferrere, que conducía López, cruzó la bocacalle de Colegiales y Garzón a toda velocidad y subió a la vereda. Según los testigos, López no perseguía a nadie y jamás disminuyó la velocidad. Jonatan fue atropellado cuando salvó a Carlitos, un nene que estaba a su lado.

El crimen de Jonathan Bolig a manos de Ricardo Darío López, policía de la comisaría 4º de Gregorio de Laferrere, registró el más alto escalón de violencia desde la muerte de Joni. En el atardecer del domingo  21 de noviembre, una patota presuntamente vinculada al negocio de la droga en la zona, atacó a Andrés, hermano mayor de Joni, quien reside a pocas cuadras de sus padres.

Enterado, el padre fue en su ayuda y lo llevó hasta el domicilio familiar. Una vez allí, los agentes del Ministerio de Justicia provincial que custodian a la familia Bolig desde hace una semana, fueron alertados de la situación. Minutos más tarde, la patota, que venía siguiendo a Juan y su hijo, comenzó a apedrear la casa de los Bolig y a tirotearse con los custodios.

Todo esto ocurre apenas siete días después de que tres policías intimidaran a los padres y la hermana de Joni insultándolos, propinándoles gestos obscenos, amenazando con allanar la vivienda y hasta simulando la ejecución del padre. Sin embargo, y a pesar de los sucesos ocurridos, el Hábeas Corpus Preventivo presentado por la representación legal de la familia Bolig, fue desestimado por el juez Hugo Andrés Martínez y el secretario Héctor Hugo Bianchetti, del Juzgado Correccional 4 de La Matanza.

La escalada de terror a la que se enfrentan familiares y amigos de Jonathan, aumenta en tanto se van sorteando escollos para el esclarecimiento del asesinato producido en enero de este año.

La organización y movilización de los familiares y amigos de las víctimas de impunidad junto a organizaciones sociales, políticas, juveniles y de DDHH, ha logrado – primero – la atención que en principio se negara de parte del juez Gustavo Banco, y, en agosto, que la causa se elevara a juicio oral y público. Ahora se lucha por el cambio de carátula de “homicidio culposo” a “dolo eventual”, para evitar de esa manera la posible pena leve y hasta excarcelación que admite la primera.

En este contexto la patota intentó amedrentar con inusitada violencia la acción de una familia de luchadores que aspiran sencillamente a obtener justicia por la muerte de su hijo. Pero, más que claro está, el camino a la cárcel para Ricardo Darío López implica enfrentar la impunidad con la que se mueven los efectivos de la comisaría 4º de Laferrere encubiertos por el aparato político y judicial.

Addenda
Oído en un bar de Buenos Aires: "Lo que mejor hacemos los seres humanos es matarnos y cogernos (fornicar) mutuamente"..

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