Sep 29 2008
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Economía

Argentina reabre el canje de su deuda: Consecuencias del “efecto jazz”

Pablo Ramos*   

El Gobierno estudia una propuesta de entidades financieras para solucionar la deuda que no entró en el canje de 2005. Se busca normalizar el sector externo.
 
Fue en el epicentro mismo del terremoto financiero, en momentos en que la chequera del Tesoro de Estados Unidos no deja de aprobar erogaciones para salvar a los multimillonarios, que la presidenta argentina hizo el anuncio. En Manhattan, en pleno corazón de Wall Street, y ante al Council of Americas (Consejo de las Américas) primero, y luego en el recinto del Nasdaq, Cristina Fernández comunicó a los “mercados” –entes abstractos- que Argentina renegociaría con aquellos acreedores que no habían aceptado el canje de la deuda soberana.
Fernández explicó el lunes pasado a más de 10.000 kilómetros de Argentina que su administración estudiaba una propuesta presentada por tres gigantes bancarios como el Barclays, el Citibank y el Deutsche Bank, para resolver la situación de los “hold outs”, por un lado, y garantizarse el financiamiento público para 2009 y 2010, por el otro.
 
Tras manifestar que la propuesta refleja “entusiasmo y optimismo”, la jefa del Estado explicó que esta medida “apunta a la normalización de la relación de Argentina con el mundo”… Un discurso cualitativamente opuesto al que su antecesor en la Casa Rosada y marido Néstor Kirchner (2003-2007) sostenía allá por 2005, cuando cerraba la mayor operación de canje de títulos soberanos en la historia.
 
"El canje no se reabrirá, se privilegiará a los bonistas que creyeron en el país…” sentenciaba Kirchner el 13 de abril de 2005.
 
¿Qué cambió en este tiempo? El escenario financiero doméstico y, resulta perogrullesco aclararlo, mundial. La postura de los Kirchner con respecto a aquellos acreedores que no aceptaron el canje de títulos concluido el 25 de febrero de 2005 era hasta esta semana trasladar la solución del problema a la administración que asuma la presidencia en 2011.
 
Pero a Argentina se le complicó el panorama de financiamiento para 2009, la ayuda venezolana es cada vez más cara, y encima cunde el pánico en la Gran Manzana. Por ello, Buenos Aires se propuso normalizar su frente externo y primero anunció un acuerdo -todavía en estado embrionario- con el Club de París para la cancelación de la deuda con ése cártel financiero. En esta línea cobra significado complementario cerrar el último gran frente externo con el mundo de las finanzas.
 
Repasemos los pasos dados. En la fugaz presidencia de Adolfo Rodríguez Saa (2001) se decretó el default o moratoria de la deuda pública con acreedores privados, no así con los organismos multilaterales de crédito. Durante la administración Kirchner, y timoneada por su ministro de Economía, Roberto Lavagna, se elevó una propuesta de canje de los títulos defaulteados que obtuvo una aceptación del 76 por ciento. (Ver: “Argentina debe pagar ahora 140.000 millones de dólares”. APM 04/03/2005)
 
En números, fueron 81.800 millones de dólares originales los que se encontraban en default, 41.000 millones se desvanecieron con el canje y casi 20.000 millones de dólares correspondían a los “hold outs” o tenedores de títulos que no aceptaron la oferta argentina. Más los intereses impagos, se trata de casi 30.000 millones de dólares impagos.
 
En 2005, a los acreedores se les ofreció adherir a tres nuevos títulos: el bono Par (sin quita, a 30 años), el bono Cuasi Par (con 30 por ciento de quita, a 30 años) y el Discount (con quita del 66,3 por ciento, a 28 años). Ahora, sólo se van a ofrecer los bonos Discount (Descuento, en español), es decir, con una quita de dos tercios en su valor.
 
Según cálculos publicados por la prensa económica argentina, si a esa deuda se le aplicara la misma quita que la que se hizo a los que aceptaron el bono Discount (el 66 por ciento), la deuda sumaría unos 6.600 millones de dólares, hoy no contabilizados en las cuentas públicas.
 
Una vez concluida la operatoria con los “hold outs”, bautizada Reestructuración estratégica de pasivos los argentinos podremos saber a ciencia cierta a cuánto asciende la deuda pública consolidada, aunque según el cálculo ut supra la misma alcanzaría los 157.000 millones de dólares.
 
En cuanto a la refinanciación de los compromisos del próximo bienio, se trata de los bautizados Préstamos Garantizados (PG), un tipo de título en manos de entidades extranjeras básicamente, como las que presentaron la propuesta al Palacio de Hacienda en Buenos Aires.
 
La propuesta de la tríada bancaria sobre este tema se refiere al refinanciamiento de los 9.000 millones de dólares que vencen entre 2009 y 2011. Los préstamos garantizados vienen de la presidencia de Fernando De la Rúa (1999-2001), y tanto Barclays, el Citi y el Deutsch buscan presentar una propuesta que les va a dejar sus dividendos, aunque las comisiones se las cobrarían a los acreedores y no al Estado argentino.
 
¿Cómo es la operatorio total? Los bancos citados se comprometen a juntar 10.000 millones de dólares en títulos impagos, alredor de la mitad del total de los “hold outs”. A cambio, Argentina debe emitir títulos Discount por 2.500 millones, mientras que los intereses impagos desde 2005 también van a ser cancelados con bonos Discount. Se descartan pagos en efectivo y las comisiones bancarias (se calculan entre 1.000 a 1.500 millones de dólares) corren por cuenta de los bonistas.
 
El inglés Barclays, el estadounidense Citi y el alemán Deutsche se comprometen a prestar 25 dólares al Estado argentino por cada 100 dólares canjeados a los ”hold outs”. Es decir, según el cálculo inicial, hay un piso de nuevo préstamo a la Tesorería de 2.500 millones de dólares. A su vez, proponen canjear los PG por bonos Discount nominados en dólares, a más largo plazo.
 
En esta línea, estos bancos se comprometen a que por cada 100 dólares de PG canjeados, prestarán a Argentina por 30 dólares. En este rubro, las entidades garantizan un piso de canje de 4.000 millones de dólares. Y la Tesorería se compromete a que los fondos obtenidos por la emisión de nuevos títulos van a ser usados para cancelar más deuda.
 
Según publica Clarín en su edición del 22 de setiembre, “… En el Gobierno dicen que creen que si la renegociación de los PG resulta medianamente exitosa incluiría el canje de unos 2.800 millones de dólares con vencimiento 2009. Pero eso implicaría que los tenedores de esos PG compren además nuevos bonos por US$ 840 millones. Que deberían sumarse a los 2.500 de la nueva deuda colocada en el marco de la renegociación con los hold outs”.
 
El panorama para los dos próximos ejercicios se aclararía debido a que se dispondría de 3.300 millones de dólares frescos y reducción de vencimientos por 2.800 millones. Es decir, se requerirían 6.100 millones menos de la verde moneda.
 
En forma tácita o explícita, siempre se afirmó que la deuda con los acreedores que no aceptaron los términos del canje se iba a cancelar, aunque no serían prioridad para la anterior y la actual administración en la Casa Rosada. Como mencionamos antes, la expectativa era reabrir el canje después de 2010 al menos. Ahora, tres bancos pueden quedarse con hasta 1.500 millones de dólares, aunque en condiciones ventajosas para el Estado, ya que sólo debería pagar menos de lo que se debe, sin comisiones a la vista.
 
Debido a que tras el canje de 2005 una ley nacional impide la reapertura del mismo, la propuesta debe pasar sí o sí por el Congreso nacional. Y aún deben resolverse los distintos juicios que las organizaciones de acreedores entablaron contra el Estado argentino.
 
De no mediar demasiados inconvenientes, y de llegar a un buen final con el Club de París, Argentina normalizaría definitivamente su relación con los mercados, interrumpida a fines de 2001, y podría acceder al crédito internacional. Nada que los argentinos no hayamos visto y padecido antes.
 
Aunque pretendamos desengancharnos del mundo en su aspecto negativo, el efecto jazz, expresión utilizada por Cristina Fernández en la Asamblea General de las Naciones Unidas, ya tuvo sus consecuencias sobre la economía argentina.
 

* Publicado en APM

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