Sep 6 2017
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Pol铆ticaSociedad

Argentina: Santiago no aparece, crece el reclamo y el estado de derecho naufraga

Uno va caminando por las calles de la ciudad de Buenos Aires, tan macrista, y se sorprende de la cantidad de pancartas, carteles puestos en negocios de barrio, reclamos en los estadios de f煤tbol, en las multitudinarias marchas, reclamando la aparici贸n con vida de Santiago Maldonado, un artesano desaparecido en democracia, tras ser apresado por la Gendarmer铆a hace ya cinco semanas.

El recuerdo de los 30 mil desaparecidos de la dictadura c铆vico-militar sigue presente en la memoria popular. A un mes de su desaparici贸n, 250 mil personas se reunieron alrededor de la Plaza de Mayo para reclamar su aparici贸n con vida. La Polic铆a de la Ciudad, nueva guardia pretoriana, se ensa帽贸 con periodistas populares que documentaban la multitudinaria presencia popular.

Sobre todo desde comienzos de 2017, la represi贸n 鈥 ostentosamente violenta- parece ser la respuesta institucional ante la protesta social contra trabajadores y minor铆as: docentes, pueblo mapuche, referentes de movimientos sociales y cooperativistas, manifestantes anti feminicidio y a favor de los derechos de las mujeres.ar santiago maldonado1

Es una forma de disciplinamiento ciudadano, se帽alan los analistas, y no solamente por la represi贸n en s铆, sino en la repetici贸n permanente por los medios de comunicaci贸n hegem贸nicos, que van formando un doble imaginario colectivo: la represi贸n va en serio y todo aquel que no es blanco y empresario es sospechoso de ser delincuente.

La estrategia oficial de demonizar toda expresi贸n opositora al gobierno comienza con la construcci贸n de un otro peligroso, violento y hasta terrorista, buscando un efecto de desmovilizar a la poblaci贸n y recrear el mito del manifestante violento que es preciso ajusticiar antes que se convierta en guerrillero.聽 Desde su editorial del diario La Naci贸n, Joaqu铆n Morales Sol谩, un periodista colaborador de la 煤ltima dictadura, dej贸 en claro que la violencia lleg贸 para quedarse.

La difusi贸n del tema en la prensa internacional, la intervenci贸n de organismos de derechos humanos locales, regionales e internacionales puso otra vez el tema de la cuesti贸n de la defensa de los derechos humanos en la Argentina y en democracia, tras la prisi贸n de la dirigente social y diputada del Parlasur Milagro Sala.

La respuesta de los funcionarios macristas y de la prensa hegem贸nica ha sido la de minimizar la gravedad del asunto, estigmatizar al pueblo mapuche por un lado y a la militancia por el otro en su doble intento de hacer desaparecer los reclamos como desaparecieron a Maldonado, y cuestionando de la manera m谩s absurda y arbitraria a trav茅s de verdades virtuales y simples mentiras los hechos, la realidad real, intentado silenciar el reclamo e incluso cuestionado la veracidad de la desaparici贸n.

La diputada oficialista聽(pero sobre todo anticristinista) Elisa Carri贸n desde su cuenta oficial de Twitter se帽al贸: 鈥淪i la hip贸tesis de la desaparici贸n de Santiago Maldonado fuese una invenci贸n kirchnerista, ser铆a perverso, infrahumano y delictivo鈥. Esta disquisici贸n s铆 que es perversa, inhumana y tambi茅n delictiva.

La posverdad y la mentira permanentes

MaldonadoEnLasRedes_02_cajsaLo cierto es que la desaparici贸n forzada del artesano Santiago Maldonado toc贸 un nervio neur谩lgico, una herida que sigue abierta en la sociedad argentina. Ya lleva cinco semanas 鈥渄esaparecido鈥. Los testigos declaran una y otra vez que la 煤ltima vez que fue visto fue durante la represi贸n en Cushamen, provincia de Chubut, llevada a cabo por Gendarmer铆a: fue golpeado y subido a una camioneta.

Mientras, quiz谩 inundados por toda la publicidad sobre la posverdad, los funcionarios macristas, entre los que destaca la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, mienten y mienten ante la prensa, ante los legisladores, ante los jueces. Entre bambalinas, en un encuentro con integrantes de la Comisi贸n de Derechos Humanos de la C谩mara baja, Bullrich, reconoci贸 que 鈥減or ah铆 a alg煤n gendarme se le fue la mano鈥, pero en p煤blico niega la responsabilidad de la fuerza de choque de su ministerio, la Gendarmer铆a Nacional.

La ministra y su gabinete quien sembraron durante m谩s de un mes una serie de pistas falsas para satisfacer su estrategia y la avidez morbosa de la prensa sensacionalista y los periodistas-sicarios: que lo vieron paseando por Entre R铆os o en cualquier ruta del pa铆s, que se trataba de un cad谩ver NN de la morgue chilena, hasta llegar a lo que m谩s le agradaba a Bullrich y su s茅quito: la pu帽alada dada por un puestero de la estancia del millonario latifundista Benetton.

ar matias santanag mapuchePrecisamente el pueblo mapuche (con el que se solidarizaba Santiago) fue golpeado, torturado y reprimido para quitarles sus tierras y d谩rselas a Benetton, defendido por los gendarmes que a煤n siguen hostig谩ndolo en su territorio ancestral. Las declaraciones de los miembros de la comunidad fueron lapidarios para Bullrich: Mat铆as Santana, ratific贸 a cara descubierta, que a Santiago 鈥搖n huinca, blanco- se lo llev贸 Gendarmer铆a, cuando intentaba cruzar el r铆o, lo golpearon y lo pasaron de un cami贸n a un veh铆culo de Gendarmer铆a y se lo llevaron por la Ruta 40.

Estos periodistas-sicarios de medios hegem贸nicos maltrataron a los familiares de Santiago, acus谩ndolos de negarse a colaborar en la investigaci贸n, pese a que a toda hora los padres estuvieron colaborando con la investigaci贸n judicial, uno de los hermanos se prest贸 a la prueba del ADN y el resultado negativo provoc贸, para enojo del gobierno, que la famosa pista del puestero tambi茅n se les viniera abajo como un castillo de naipes.

Los dos principales diarios del pa铆s 鈥揅lar铆n y La Naci贸n- han elaborado teor铆as acerca de Santiago 鈥渦n terrorista de las FARC鈥, 鈥渦n correo mapuche que se fug贸 a Chile鈥, 鈥渦n miembro de la Resistencia Ancestral Mapuche (RAM)鈥, 鈥渜ue ha sido herido de una pu帽alada por un puestero de Benetton en un campo de Epuy茅n鈥, lo han vinculado con organizaciones como el IRA o ETA y hasta con los kurdos.

Clar铆n, bajo el t铆tulo 鈥渆l sacrificio鈥 intent贸 el (pen) 煤ltimo salvataje a Bullrich, se帽alando que 鈥減or una causa desconocida鈥 Maldonado 鈥渉aya decidido pasar a la clandestinidad鈥. Su 煤nico delito es el de ser solidario con los pueblos originarios, y eso, para el gobierno macrista, pareciera ser delito.

Pero hoy todo indica que comienza a romperse el 鈥減acto de silencio鈥 鈥搕an com煤n en las organizaciones mafiosas- en Gendarmer铆a, que secuestr贸, golpe贸 e hizo desaparecer a Maldonado el 1 de agosto de 2017, pese a la persistente 鈥渟olidaridad鈥 de Bullrich, quien en el Congreso dijo que 鈥渘o estaba dispuesta a tirar un gendarme por la ventana鈥.

Pero no es solo Buenos Aires. Es todo el pa铆s y sobre todo el sur patag贸nico. Son los vecinos de las ciudades y pueblos del sur, de Esquel, de El Bols贸n, que no solo reclaman su aparici贸n con vida, sino que recriminan permanentemente a los gendarmes con los que conviven ese pacto mafioso.

El comandante Pablo Escola, que dirigi贸, bajo las 贸rdenes del jefe de Gabinete del Ministerio de Seguridad, Pablo Nocetti, el operativo de represi贸n en la Ruta 40 cuando los mapuche del Lof Cushamen, realizaban un corte, fue amenazado por la ministra con pasarlo a disponibilidad pocas horas antes de que tuviera que declarar ante la Justicia.

Las redes sociales

Figura 3: El Tuit de mayor circulaci贸n en la comunidad cercana al gobierno.Las redes sociales lideraron la protesta social por la aparici贸n con vida del artesano y tatuador. Decenas de miles de mensajes impulsaron un ataque informativo virtual con variaciones de la consigna: 鈥淪oy (nombre) y estoy en (lugar); lo que no s茅 es d贸nde est谩 Santiago Maldonado鈥.聽En una arena dominada por聽celebrities聽medi谩ticas, por pol铆ticos y por organizaciones de medios tradicionales, los viejos mayoristas de la informaci贸n fueron sorprendidos por una creciente actividad en las redes sociales que vulner贸 su capacidad de fijar la agenda.

鈥淓l caso #Maldonado no parece tener a los gigantes medi谩ticos a la cabeza, sino -como dice el viejo dicho- a usuarios moviliz谩ndose con la cabeza de los grandes medios (鈥) Con una intensidad en aumento, la red #Maldonado va instalando un discurso medi谩tico potente, primero en las redes y luego, en las instituciones tradicionales. Esa demanda social consolida el reclamo virtual por la aparici贸n con vida de Santiago Maldonado, empujando a editores de los grandes medios y a pol铆ticos oficialistas a dar visibilidad a una desaparici贸n forzada en democracia que los incomoda鈥, se帽ala un minucioso estudio de Natalia Aruguete y Ernesto Calvo en el portal Anfibia.

Si bien los medios tradicionales dominan la difusi贸n de contenidos, pareciera que no han logrado diseminar la agenda oficial que estructuran c贸modamente en tiempos de calma.聽 Esta incapacidad de fijar 鈥渓o que importa鈥澛a piaccere聽no supone decir que estos medios queden al margen del di谩logo en las plataformas sociales o faltos de influencia pol铆tica, ni desconocer que su tematizaci贸n, estable y legitimada, genera alteraciones en el intercambio de mensajes.

Sin embargo, los medios masivos no pudieron dejar de preguntarse 鈥溌緿贸nde est谩 Santiago Maldonado?鈥. Si no lo hicieren, tendr铆an que lidiar con tuits disidentes de sus propios periodistas y con la p茅rdida de control de la narrativa de este caso, librada a usuarios de menor monta, se帽alan los investigadores.

Como contrapartida surgi贸 la campa帽a llamada 鈥#ConMisHijosNo en redes sociales c贸nsona con los pronunciamientos de funcionarios oficiales y oficialistas. Y volvieron por las redes mensajes xen贸fobos, discriminatorios, negacionistas, como repuesta al 鈥淭odos somos Santiago Maldonado: 鈥淎 m铆 no me incluyan, yo no corto rutas ni quemo casas, ni ataco camioneros. No lo soy ni lo ser茅鈥濃

Bullrich sigue banalizando la tragedia, creyendo que su rol de hija dilecta de la embajada estadounidense y sus contactos con el Mossad israel铆 鈥搄unto a la visita de Netanyahu al pa铆s- pueden salvarla del derrumbe. La presi贸n popular nacional e internacional para que Santiago Maldonado aparezca vivo 鈥減orque vivo se lo llevaron鈥 sigue en un pa铆s que ya tuvo demasiado de terrorismo de Estado y desaparici贸n forzada de personas.

* Investigador y analista uruguayo del Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE)

 

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