Dic 5 2015
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Política

Argentina: Se despiden los Kirchner

 

Despu√©s de 12 a√Īos y medio, el kirchnerismo se despide del gobierno. Es la hora de hacer una evaluaci√≥n sobre ese per√≠odo. En este recuento habr√° que considerar los aspectos pol√≠ticos, econ√≥micos, sociales, culturales; las decisiones tomadas y los efectos de las mismas en el orden interno e internacional.

Cuando la asunci√≥n de N√©stor Kirchner¬† dijimos¬† que un ‚Äúaire fresco viene del sur‚ÄĚ. Ten√≠amos la convicci√≥n que los sucesos recientes, de fines de 2001 y los desarrollados en el 2002, abr√≠an las puertas a algo nuevo. En la sociedad argentina, cuando asumi√≥ N√©stor en mayo del 2003, a√ļn se escuchaba el eco de aquel ¬°Que se vayan todos, que no quede ninguno!

En diciembre del 2001, el sistema institucional argentino había expuesto, al rojo vivo, sus debilidades. Había estallado el gobierno de la Alianza, sin objetivos, voluntad, ni destino. Más allá de los maquillajes de ocasión, ese gobierno era heredero de administraciones anteriores y transitaba el camino de un final predecible. La ausencia de una efectiva alternativa de cambio hizo que lo central del sistema institucional volara por los aires.

Lo que estaba ocurriendo no solo iba dirigido a la incapacidad de ese gobierno, tampoco se quedaba en la cr√≠tica al reciente menemismo, ni siquiera en el alfonsinismo que hab√≠a gobernado despu√©s de la dictadura. El ¬°Que se vayan todos‚Ķ! tambi√©n abarcaba ‚Äďen su cr√≠tica- a la propia dictadura. No hablamos aqu√≠ del dolor y la tragedia colectiva con los miles de presos, muertos y desaparecidos. Hablamos de los diferentes gobiernos de un modelo social, econ√≥mico y pol√≠tico en el cual las mayor√≠as caminaban, sin muchas alternativas reales, rumbo a una creciente p√©rdida de protagonismo.argentina 2001

A pesar de sus diferentes signos pol√≠ticos, durante la vigencia de todos ellos crecieron la exclusi√≥n y fragmentaci√≥n social; con la desigualdad y pobreza en lo econ√≥mico pasaba algo semejante; en lo pol√≠tico, despu√©s del autoritarismo dictatorial donde la vida y suerte de los argentinos estuvo en manos de unos pocos gobernantes ‚Äúiluminados‚ÄĚ, se reinstal√≥ un proceso democr√°tico en el cual la lejan√≠a entre los que mandan y los que eran sometidos a ese poder, sigui√≥ siendo una realidad. Todo ello ven√≠a ocurriendo desde los √ļltimos meses de 1975, cuando ‚Äďbajo el gobierno de Isabel Per√≥n- entraban en su ocaso las perspectivas e ideas del peronismo del 45/55 y las que alumbraron esos primeros a√Īos del gobierno nacido en mayo del 73. Cuando ‚Äďen el 75- los sectores m√°s reaccionarios no pudieron imponerse con lo que trascendi√≥ como ‚ÄúRodrigazo‚ÄĚ, vino el golpe de marzo del 76 y lo peor de lo peor se hizo cargo del gobierno.

A fines del 2001, hartos de tanto estar hartos y con la bronca contra los bancos como estandarte, el pueblo salió a la calle y vinieron las jornadas conocidas. Fueron 5 presidentes en poco más de una semana y grandes movilizaciones ocuparon el centro del escenario de aquella profunda crisis que atravesaba la sociedad argentina.

 La llegada de los Kirchner

Fue por eso que la llegada de N√©stor Kircher, meses despu√©s, era una bocanada de aire fresco. No quedaban dudas que los antecedentes aqu√≠ expuestos condicionar√≠an a su gobierno. Contaba con la legalidad porque hab√≠a salido segundo en la primera vuelta con menos del 23% de los votos y el candidato triunfante ‚ÄďCarlos Menem- renunci√≥ al balotaje. N√©stor ten√≠a la fortaleza y la legitimidad que proven√≠a de la carta blanca de un pueblo ansioso por encontrar los caminos de un futuro distinto. A su gobierno se le presentaban 3 alternativas: Una, ignorar aquellos gritos y retrotraer la situaci√≥n a las pol√≠ticas ya conocidas. Dos: Procurar navegar/surfear sobre aquellas turbulentas aguas y volver a restablecer el equilibrio d√°ndole gobernabilidad al viejo y cuestionado sistema institucional y al modelo agro exportador en el que se sustentaba. Tres: Bucear en las profundidades de aquel movimiento y buscar sus ra√≠ces proyectando un nuevo modelo econ√≥mico social con las modificaciones institucionales que el protagonismo del pueblo parec√≠a demandar.

N√©stor Kirchner eligi√≥ la segunda alternativa. Decidi√≥ atender la bronca que hab√≠a hacia las viejas pol√≠ticas y sus dirigentes, pero en lugar de buscar ‚Äďen la profundidad social- la construcci√≥n de lo nuevo decidi√≥ restablecer la gobernabilidad del viejo sistema. Hizo lo que el Evangelio aconseja no hacer: ‚ÄúNadie echa vino nuevo en odres viejos‚ÄĚ (Mateo 9:17). Recordemos que los odres son recipientes de cuero usados en la antig√ľedad para conservar l√≠quidos. All√≠ ‚Äďen esa decisi√≥n- est√°, junto a las caracter√≠sticas personales de la familia Kirchner, los aspectos centrales que explican lo bueno y lo malo de estos a√Īos.

Chavez_Kirch_Lula141597El gobierno de los Kirchner, en la provincia de Santa Cruz, se había caracterizado por el ejercicio de un poder total al que aspiraban eternizar, recordemos que hicieron aprobar una norma que permitía la reelección eterna. De todos modos no era esperable que ese modo de acción, en una provincia escasamente poblada, se pudiera replicar a 40 millones de argentinos. De allí la esperanza por la llegada de un aire nuevo. Pero la realidad fue que ese gobierno estuvo cargado de continuidades y rupturas respecto del viejo orden establecido.

Las continuidades kirchneristas respecto al viejo orden

La pretensi√≥n kirchnerista de construir un ‚Äúcapitalismo serio‚ÄĚ no dio cuenta de la realidad que estamos atravesando. Se trata de una situaci√≥n donde el propio mensaje del Papa Francisco advierte sobre la necesidad de ‚Äúcambiar el sistema‚ÄĚ.

Esa continuidad llev√≥ a que el viejo modelo agro exportador siguiera vigente, con algunos maquillajes. All√≠ tenemos la causa de nuestra dependencia de intereses extranjeros y de ciclos econ√≥micos que est√°n fuera de nuestro control. Cuando el mundo demandaba nuestros bienes primarios, anduvimos bien, cuando √©stos perdieron valor, se nos vino la noche, tal cual ahora acontece. Eso hizo que las pol√≠ticas extractivistas de nuestros bienes (la tierra y el agua ‚Äďque se nos van en los granos que exportamos, m√°s los minerales, bosques y dem√°s), terminan sirviendo a otras econom√≠as.

El viejo sistema institucional, con las ma√Īas y trampas que favorecen a una dirigencia que piensa m√°s en servirse que servir, poco a poco se fue recomponiendo y se recuper√≥ la gobernabilidad‚Ķ la del sistema. Aquella idea del ¬°Que se vayan todos! Termin√≥ siendo ¬°Todos se quedan!

 Las rupturas que el kirchnerismo impulsó

También es cierto que el kircherismo, enancado en las luchas que pretendieron dar una respuesta a la crisis vigente, puso en marcha una serie de cuestiones que vale la pena destacar.

Uno de esos aspectos es la pol√≠tica seguida respecto a la inserci√≥n internacional de nuestro pa√≠s. Haber prioritado una mirada hacia los hermanos de nuestra Am√©rica y su perspectiva de unidad, es un gran avance. En el mismo sentido lo es haber se√Īalado las caracter√≠sticas saqueadoras de los sectores financieros internacionales. No obstante ello no dudamos en pagar lo que indebidamente nos reclamaban, transform√°ndonos en ‚Äúpagadores seriales, seg√ļn la frase de nuestra Presidenta. Con ello hicimos gala de un ‚Äúdesendeudamiento‚ÄĚ trucho porque lo hicimos a costa de una deuda interna que trae y traer√° muchos sacrificios.

Otra cuesti√≥n destacable est√° en el tratamiento de los derechos humanos violados durante la d√©cada de los 70. En ese sentido los juicios contra la militares involucrados en esos hechos es un ejemplo. Del mismo modo hay que destacar las recientes ‚Äďaunque tard√≠as- investigaciones que involucran a sectores empresariales en los tales hechos aberrantes. Lamentablemente no se puso el mismo √©nfasis en atacar la violaci√≥n de los derechos humanos de estos tiempos.

Por √ļltimo hay que se√Īalar una visi√≥n hist√≥rico-cultural que se sostuvo a trav√©s de los medios masivos de comunicaci√≥n (La televisi√≥n p√ļblica, el Canal Encuentro, los programas como Paka Paka) que le dieron sentido a las luchas de nuestros pueblos, a una historia y una cultura pensada desde nosotros.

Todas estas acciones fortalecieron y dignificaron nuestra entidad nacional y regional y enamoraron a vastos sectores juveniles, contribuyendo a un mayor compromiso y participación de los mismos.

¬†Otros claroscuros de estos 12 a√Īos

arg asignacion x hijoHay otros variados claroscuros que matizan la política de estos tiempos y que un análisis más alejado de las pasiones actuales colocarán en términos más justos.

Pol√≠tica Social y asistencialismo: Durante los 12 a√Īos de gobierno el kichnerismo confundi√≥ pol√≠tica social y asistencialismo. Ello tal vez tenga que ver con el hecho que esas decisiones las tom√≥, durante todo el per√≠odo, Alicia Kirchner -una trabajadora o asistente social- que pudo haber tenido las mejores intenciones pero que se olvid√≥ que la pol√≠tica social se resuelve en las pol√≠ticas econ√≥micas. √Čstas, muchas veces, favorec√≠an la concentraci√≥n y extranjerizaci√≥n de la econom√≠a e iban en contra de reducir desigualdad y pobreza. El mayor consumo, sin transformaci√≥n social para una m√°s justa distribuci√≥n y una mayor producci√≥n es ‚Äúpan para hoy y hambre para ma√Īana‚ÄĚ.

Expansi√≥n del narcotr√°fico: Este c√°ncer maligno, destinado a neutralizar la sana rebeld√≠a de la juventud, se extiende por toda la regi√≥n. Se trata de un verdadero genocidio que se alimenta desde las estructuras de poder. Su despliegue es inimaginable sin la complicidad de los Estados. Lamentablemente nuestro pa√≠s no es una excepci√≥n y su expansi√≥n, en estos a√Īos, tiene que ver con el fen√≥meno de la inseguridad que se retroalimenta con la multiplicaci√≥n de fuerzas represivas.

Finalmente, tampoco debemos olvidar que estamos transitando, en la región, el fin de un ciclo con una declinación de los gobiernos populares por errores propios y la acción del poder internacional.

Posiblemente y como una cuesti√≥n que estuvo en el centro de la reciente derrota electoral est√° la forma de ejercer la administraci√≥n del Estado por parte de la familia Kirchner. La reproducci√≥n del modelo santacruce√Īo que parec√≠a imposible en una sociedad con m√°s de 40 millones de personas se hizo factible durante varios a√Īos. Ello fue as√≠ -entre otras cosas- por el peso de una fuerte crisis precedente; una situaci√≥n internacional que favorec√≠a nuestras exportaciones primarias generando recursos que hoy se achicaron y por el oportunismo de nuestra clase dirigente que acept√≥ esa modalidad gubernativa sin chistar.

M√°s all√° de estas razones, el modo discrecional de ejercer el gobierno fue aceptado por una sociedad que necesitaba creer. Superada una primera etapa con N√©stor, ya fallecido √©ste Cristina plante√≥ la perspectiva de ‚Äúir por todo‚ÄĚ. Lo intent√≥, en medio de un cambio desfavorable de la situaci√≥n internacional y sin cambiar la estructura socio-econ√≥mica, ni organizar un poder popular sobre el cual apoyarse. Hubo un cierto hartazgo y la derrota electoral fue el resultado. Habr√° que ver si la idea de ponerse al frente de una fuerte ‚Äúresistencia‚ÄĚ, evidenciada en los sucesos de estas √ļltimas semanas, logra reunir la voluntad del peronismo y es acompa√Īada por otros sectores enfrentados al gobierno, para restablecer un liderazgo que no quiere perder.

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