Feb 1 2011
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Política

Argentina y una oposición que se deshoja

Eduardo Pérsico.*

Los grupos del privilegio reclaman más seguridad con tal insistencia que, al fin, en la Argentina parecieran aglutinar en eso todo el caudal y proyecto ideològico que pretenden para el país. Un asunto que magnifican los medios adictos que reiteran sin tregua imàgenes de robos, crímenes y accidentes en tanto esos mismos sectores dominantes guardan sin explicitar otras tendencias hacia lo público más inquietantes de verdad.

..Y en su confusión sólo proponen enjuiciar a los demás. Como las dominaciones más opresivas ocultas en esa desaforada demanda por mantener vidas y propias haciendas, según ese manual de instrucciones usado por los gobiernos militares encargados de retrasar la movilidad del pobrerío dentro de la vida nacional.

Una persistencia del poder donde "iglesia, fuerzas armadas y campo son la patria", dicho de un púlpito en estos días, es una expresiòn de vigor no casual si las autoridades contradicen sus intereses y posiciones dominantes. Y casi una advertencia propia a la naturaleza de una clase que añora los golpes antipopulares del ‘30, ‘55 y ’76, y más varios intentos malogrados.
   
Ya largada la campaña electoral para renovar autoridades en octubre del 2011, entre los coqueteos de alianzas aún no concretadas, se advierten divergencias en las fuerzas de oposición a Cristina Kirchner. Sin prejuzgar un desmadejamiento del bloque opositor que el señor Magneto, directivo de multimedio Clarín, ordenara hace unos meses en su propia sede, las desinteligencias detrás de un presidenciable ya son discordias enconadas y públicas bien marcadas en el peronismo disidente de Duhalde, Solá, de Narváez —que ya prometió unirse a Maurizio Macri.

Estos vaivenes no se ciñen a la vocación de servir a los demás y sí porque los intereses económícos que alientan a los candidatos tallan en este juego por encima de cada partido. La Sociedad Rural, cuyos integrantes ganaran estos años cifras inigualables y ferviente precursora de los gobiernos de facto que le ahorraban hacer presiones en los pasillos parlamentarios, con sus aparceros de la Mesa de Enlace se hicieron operadores políticos directos a entorpecer cualquier tarea del gobierno contra el trabajo esclavo explotado ferozmente en forestaciones y cosechas.

Se sabe que las entidades agropecuarias por siempre señeras para ejercer la evasión impositiva, el manejo de los resortes del comercio exterior y fijando valores cambiarios, tasas de interés y dígitos del endeudamiento externo, no permite ningún proyecto de país que los cuestione. Pero lo llamativo resulta que los productores chicos ahora ya riñen a los gritos con la Mesa de Enlace que favorece los intereses más concentrados de la explotación agropecuaria.

Algo impensado por esos mismo prductores menores cuando hicieron la guerra gaucha y en bloque exigieron quitar las retenciones a la exportación, en tanto los fabricantes de maquinaria agrícola batían records de venta por la actividad cada día más creciente. Pero claro, esas fueron pequeñeces.

 Así como sucede entre las organizaciones camperas, en la tarea de los candidatos para enfrentar una elección presidencial persiste —en todos ellos— un discurso indescifrable. Quizá no se recuerde en la escena política argentina tanta limitación para exponer una mínima cartilla de gestión o algo que además de expresarlo pudiera sostenerse. A estos candidateables pensar tal vez les genere cefaleas y derrapan ni bien pretenden expresar algo, un elenco polìtico que además incluye a dos o tres miembros del gobierno que no debaten pero se injurian por enredos y polémicas cotidianas acicateados por ser nombrado en cualquier medio de comunicación.

Estos candidatos se prodigan en repetir frases heroicas, en reiterar una anécdota escrita por su asesor de imagen y ante la primera luz-cámara-acción que vislumbra el tipo se larga con la intrepidez de alguien que habla pero no se escucha.

Ver a Maurizio Macri, jefe del gobierno de Buenos Aires y a todos ellos y ellas sin distinción de género abordar cualquier tema sin elaboración intelectual pero en la instancia de proponer medidas sustanciales o debatir dialécticamente algo, estos mediocres de reparto descalifican la gestión del gobierno creyendo así salvar la ropa y recitando un manoseado libreto contra la corrupción, la inseguridad o quedarse fuera del mundo sin trigo, carne ni pan, tejiendo trebejos de llevar por izquierda o derecha y frases multiuso sin ninguna sutileza.

Como sucedió con un dirigente del radicalismo, Ernesto Sanz, quien despreció al gentío más bajo de la población afirmando con cara de saber que la asignación por escolaridad dispuestos por el gobierno iba derecho a la droga y el juego. Un reglón solitario que lo descalificó como persona y mucho más que eso. Pero bué…

Por más que enfurezca a quienes desprecian el devenir ordenado de una sociedad, la transformación es inevitable hasta dentro de los fmismos actores de decisión y poder verdaderos. El mundo que vivimos encierra esta realidad de imparable y profundo cambio conceptual que ha dispuesto la historia precedente. Los políticos comunes deben aceptar su limitación ante las nuevas instancias, tan ajenas a las de cincuenta años atrás que hasta Barak Obama comprende aunque no comparta. Y tan definitivamente así las cosas, sin cambiar la distribución de riqueza y el sistema de propiedad de la tierra, la inseguridad en el planeta seguirá creciendo pura y matemáticamente.

El hambre sólo se contiene con comida y lo mejor contra la inseguridad es que comamos todos ya que ningún monopolio mediatico o esotérico sermón religioso consruirá un porvenir más seguro. Y cuando ya es evidente que quienes prosiguen un discurso excluyente no lo hacen porque aspiran a que desaparezca la miseria y sí en eliminar a los pobres de cualquier manera.

* Escritor.
www.eduardopersico.blogspot.com

 

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