May 12 2006
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Economía

Argentina. – YERBA, TABACO Y OTRAS MEMORIAS

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

En dos paquetes de yerba se sintetiza gran parte de la historia argentina de los últimos cuarenta años.

Una, Taragüí, producida por los empresarios que persiguieron a los trabajadores que se integraron a las Ligas Agrarias en los años setentas y formaron parte de los gobiernos del terrorismo de Estado y también de la democracia. La otra, surgida desde la insistencia de los sueños colectivos inconclusos, se llama Titrayju.

En los paquetes de yerba está alojada una diferencia de valores que todavía hoy pervive y que, como nunca, sintetizan los proyectos de vida de aquellos que impusieron la mecánica de sangre y dinero para forjar una sociedad para pocos y los que pelean por un lugar en donde la felicidad sea un derecho de todos.

He aquí parte de esas crónicas que vienen del pasado y se continúan en el atribulado presente del tercer milenio.

El sabor de Taragüí

El excelente periódico correntino Morandú destacó, el 28 de octubre de 2004, una información que expresaba la continuidad de los represores y beneficiados por el terrorismo de estado en plena democracia. El ex preso político y ex titular de la Federación Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores, Ramón Aguirre, denunció ante la justicia federal la desaparición del tractorista Neris Pérez, adjunto del sindicato en los años setenta, en la localidad de Virasoro.

Para Aguirre, el empresario y político, Adolfo Navajas Artaza, propietario del establecimiento Las Marías, productora de la yerba Taragüí, tiene “de alguna manera, responsabilidad política, con todo lo que significó la dictadura en el país y en particular con lo ocurrido en Virasoro y sus áreas de influencia.

“Pienso que es así porque algunos de los desaparecidos han sido trabajadores de su establecimiento. El elemento desencadentante de estos hechos han sido los conflictos laborales allí. Pero no puedo, de ninguna manera, hacer una acusación de tipo penal, o nada parecido, porque no tengo pruebas.

“Lo que sí puedo afirmar es que él sabía que a mí me trasladaban a Resistencia, y eso no lo podía saber nadie que no estuviera por lo menos allegado a algún servicio de inteligencia. Las dictaduras se componen siempre de una pata militar y una civil en conjunción con el poder económico”, sostuvo con elocuente claridad “.

Aguirre fue detenido en Virasoro en 1976 junto a dos integrantes de entidades sindicales, Marcelo Acuña y Pablo Franco.

El correntino residente en Bélgica contó que las mismas habían sido ordenadas por el interventor militar de la localidad, capitán Juan Carlos Sacco. Luego fue trasladado a Santo Tomé y de allí a Resistencia, donde recordó que fue llevado para la realización de un careo.

Fue torturado y estuvo preso durante seis años. De los militares actualmente detenidos en La Liguria, Chaco, Aguirre reconoció a los oficiales Losito y Barreiro, y mencionó que había escuchado nombrar al ex capitán Juan Carlos Demarchi “en numerosas oportunidades”.

Ramón Aguirre observó que, a diferencia de treinta años atrás, sentía que ahora la gente en el país lo trataba “con respeto”.

Pero en Corrientes, como en cualquiera de las otras provincias del litoral, los grandes empresarios son premiados sin importar su pasado. El periódico Virasoro, publicó el 11 de diciembre de 2004 la noticia que decía que Adolfo Navajas Artaza fue reconocido con el Premio Dirigente de Empresa del Año.

El cuerpo informativo señalaba que “la Asociación Dirigentes de Empresas, distinguió al empresario Adolfo Navajas Artaza, en representación del Establecimiento Las Marías, por su condición de presidente del Grupo Las Marías, con el premio Dirigente de Empresa del Año en la disciplina Empresa y Comunidad, que se hizo entrega en Buenos Aires.

La finalidad de “esta premiación es reconocer públicamente a las personas y empresas que se han destacado en distintas disciplinas y que han aportado a la sociedad a través de su esfuerzo, inteligencia y trabajo”, sostenía el texto supuestamente periodístico.

Y terminaba con humillante sumisión: “Felicitaciones a don Adolfo y, por qué no, a todos sus trabajadores, porque Las Marías es el resultado del trabajo de todos y cada uno de los que trabajan en ella”.

En diciembre de 2005, sobrevivientes de distintos centros clandestinos de detención de Corrientes presentaron causas en los tribunales federales en torno al genocidio perpetrado a partir del 24 de marzo de 1976. Eran la continuidad de pedidos anteriores, jamás investigados enprofundidad.

Una de las razones de la invicta presencia de la impunidad en tierras correntinas quizás se cifre en la noticia aparecida el 22 de agosto de 2005. “Los presidentes de la Sociedad Rural Argentina y de Corrientes, Luciano Miguens y Osvaldo Benítez Meabe, respectivamente, realizaron este domingo una reivindicación de Juan Carlos Demarchi, uno de los militares detenidos actualmente en la Liguria en la causa ex Regimiento de Infantería 9”, decía el título de la información.

Dirigentes de la Sociedad Rural pidiendo por uno de los principales acusados de haber cometido crímenes de lesa humanidad. “Quiero enviar mi saludo desde aquí a Juan Carlos Demarchi, quien fuera un firme representante de esta institución y hoy se encuentra atravesando una situación difícil”, dijo Osvaldo Benítez Meabe en su discurso de inauguración de la septuagésima edición de la Expo- Rural y “fue ovacionado por la gente que participaba del acto, en el que también se encontraba el gobernador de la provincia junto a funcionarios de su gabinete”, dice el cuerpo de la noticia.

Por su parte, el titular de la Sociedad Rural Argentina, Luciano Miguens declaró su “total apoyo” a las palabras de Meabe cuando le llegó el turno de realizar su discurso en el acto. “También nosotros apoyamos a Juan Carlos Demarchi, una persona honorable que también integra nuestra casa”, señaló en referencia al ex militar.

“Voy a reiterarlo cuantas veces se quiera y voy a apoyarlo cuantas veces sea necesario. Es un hombre de bien, ha sido nuestro presidente y ha aportado a nuestra institución con su trabajo”, remarcó Meabe, presidente de la Rural de Corrientes en torno al genocida. Una elocuente muestra de la defensa de los intereses que se movieron desde 1976 al presente: sangre y dinero.

Las tabacaleras

La maestra Elsa Sáenz, militante cristiana y educadora de los trabajadores de las Ligas Agrarias correntinas en los años setenta, contó la relación de las grandes empresas con la sangre derramada: “Denunciábamos a la industria tabacalera. La maniobra era muy clara: se usaba tabaco correntino, que es un tabaco negro, muy fuerte que no se puede adulterar en la manufactura del tabaco –o por lo menos en aquel momento no se podía adulterar–. Un tabaco que se consume casi puro.

“La industria tabacalera en el mundo comienza a imponer el consumo del tabaco rubio, porque es adulterable, se puede mezclar con cuanta porquería se te ocurra, vainilla, hierbas, lo que abarata el costo de materia prima para la producción y por lo tanto incrementa las ganancias de la empresa. Eso lo veíamos y lo denunciábamos y decíamos que la industria tabacalera se iba a ir en algún momento de Goya y que iba a dejar todo lo que terminó dejando.

“En aquel momento éramos los tarados que planteábamos esto y es lo que terminó ocurriendo. En el proceso las industrias se fueron no sin antes –algunas de ellas– tomar créditos que después pasaban a engrosar la deuda externa argentina.

“Con esta paradoja de que supuestamente los créditos eran tomados para incrementar los puestos de trabajo. No fue así. Vas a Goya y es una ciudad fantasma a raíz de la salida de estas industrias que ocupaban muchísimos empleados”, dijo la insistente maestra que sigue defendiendo la dignidad de los que son más.

Los Romero Feris y Narvaja Artaza

Para Sáenz, “el Banco de la provincia de Corrientes el 24 de marzo de 1976 era un Banco con superávit, con todo lo que significa haber sido un Banco el estado gerenciado por los gobernadores de entonces que tampoco eran niños de pecho. A la sazón era Julio Romero el que gobernaba que era peronista, entre comillas. De todas maneras cuando viene el golpe el Banco tiene superávit.

“En dictadura empieza a dar créditos a los grandes productores de la provincia o grandes tenedores de tierras y homologando el procedimiento nacional de perdón de la deuda externa privada y la estatización de la deuda también acá se perdona la deuda privada y se la hace pública, de manera que todos aquellos grandes estancieros, de apellidos notables de la provincia quedan enriquecidos por este préstamo y nosotros cargamos con la deuda”, señaló la docente.

Agregó que “hubo mucha complicidad política, porque los posteriores gobernantes que aún hoy siguen en la palestra fueron funcionarios de los gobiernos militares, embajadores en el extranjero, la cara fina de los milicos en el extranjero eran estos ricos correntinos que son muy paquetes, que históricamente se han ligado con los extranjeros siempre, han sido, intendentes, embajadores, Navaja Artaza que fue funcionario de la dictadura, autor de la ley de autoamnistía, por lo que queda claro que hay una estrecha vinculación”, finalizó mientras sigue enseñando a ser libres.

Titrayju

A Enrique Peczack no le dejaron una sola costilla sana. Lo secuestraron a fines de 1976 y lo pasearon por catorce cárceles argentinas. El 28 de diciembre de 1983 recuperó la libertad. Y volvió a Oberá, al paraje “Los Helechos”, donde junto a su hermano Pedro, hoy desaparecido, fundaron el Movimiento Agrario de Misiones.

“Volví al mismo lugar para demostrarles que con la tortura no pueden cambiar los principios ni los ideales. Que no ganaron. Así que volví a trabajar con los productores explotados del te y de la yerba, para organizarlos y pelear contra las multinacionales. Y lo logramos”, cuenta Enrique con una increíble sonrisa que se mantiene invicta a pesar de contar los horrores que están grabados en su propio cuerpo.

“Cuando salí de la cárcel me di cuenta de la cantidad de gente que ya no estaba más y del miedo que había. La primera reunión a la que convocamos fueron seis productores. Hoy somos más de 2.500 colonos misioneros que somos capaces de poner el precio a lo que nosotros producimos. Y nuestro producto ya está en Buenos Aires, en Rosario, en distintas ciudades. Se llama Titrayju, que quiere decir Tierra, trabajo y justicia“, dice con orgullo el sobreviviente de las garras de los lugartenientes de Díaz Bessone y Galtieri.

Su hermano Pedro fue elegido secretario general del MAM y desde entonces apareció como el enemigo público número uno de las familias Irrutia y otras tradicionales que viven de la explotación de los mensúes y de los tabacaleros.

El Movimiento se creó el 28 de agosto de 1971 y el 24 de enero de 1972 llegó a producir la primera huelga de te por el reclamo de un precio justo. En abril de 1973, más de 7 mil colonos irrumpieron en Posadas para hacer oir sus reclamos. “A nosotros nos guiaban los ejemplos y las homilías de los sacerdotes del Tercer Mundo, como el brasileño Helder Camara y los que trabajaban en las Ligas Agrarias. Queríamos dejar de ser los pisoteados de siempre y lo logramos. Por eso después se ensañaron tanto contra nosotros”, apuntó Enrique al recordar aquellos años fundacionales.

Las movilizaciones en Oberá y en toda la provincia de Misiones lograron la creación del Instituto Provincial de Industrialización y Comercialización Agropecuaria y Forestal y en agosto de 1974 consiguieron la primera ley del té.

“A pesar de que Misiones fue intervenida durante los tiempos de María Isabel Martínez de Perón y de López Rega, todavía existía una relación de legalidad en todos los procedimientos. Pero aunque no se registraban los asesinatos que se daban en otras grandes ciudades de la Argentina, empezaron las amenazas contra nosotros. Eso si, nunca se dijo de qué nos acusaban”, se ríe Enrique y repite que después de haber transitado por casi una quincena de cárceles durante el terrorismo de estado jamás le pudieron encontrar alguna causa judicial.

“Me decían que mi delito era hacer pensar a la gente y que seguro que si salía lo iba a volver a hacer. Y yo les decía que claro, que eso estaba bien y que no veía ningún delito en eso. Y ahí nomás me volvían a garrotear. No se cuántos consejos de guerra me hicieron en todo ese tiempo. Pero acá estoy, pensando lo mismo”, asegura Enrique mientras saborea el mate alimentado con una yerba con palo que se vende fundamentalmente entre los movimientos sociales del Gran Buenos Aires y de Rosario. El 16 de diciembre de 1976, Pedro Peczacak apareció muerto y mutilado, señal inequívoca de las torturas.

“Estábamos muy cerca de la frontera para huir, pero eso era darle la razón a ellos. Así que lo primero que hice fue inventar algún pretexto para pelearme con mi compañera. La tenía que salvar a ella. Así que me separé. Me vinieron a buscar a la casa de mi madre y me torturaron delante de ella. Pero en las cárceles nos las ingeniábamos para informarnos y hablar entre nosotros. Era algo que realmente movía a risa”, cuenta Enrique.

En diciembre de 1986, el MAM adhirió a la Federación Agraria Argentina y en noviembre de 1987 concretaron un corte de ruta junto a los productores tealeros, protestando por los malos precios del té.

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* Periodista y escritor argentino. Profesor de investigación periodística.
Este artículo se publicó orginalnmente en el periódico digital Postales del Sur.
(www.postalesdelsur.net.

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