Dic 26 2005
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Economía

BOLIVIA II. TRES MIRADAS SOBRE EVO MORALES

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

EVO PRESIDENTE: PERSONAJE 2005

Ted Córdova*

La eleccion del indio aymara Evo Morales Ayma como Presidente de Bolivia es un hito en la Historia de las Américas, ya que es la primera vez que un verdadero originario de este continente asume el mando de una nación latinoamericana, de una república, producto del largo y sangriento proceso de conquista y colonización.

En su vertiginosa carrera política, que comenzó hace poco más de dos décadas, Evo, de una familia de mineros de las frías montañas andinas, saltó de músico de una banda del popular carnaval sincretico de Oruro –donde predomina el culto a la imagen del Diablo, aunque, al final de la coreografía predomina el arcangel Gabriel–, a agricultor descalzo, en las zonas tórridas de las estribaciones de la cordillera de los Andes (ramal oriental), donde se cultiva la coca.

Como dirigente de los “cocaleros”, Evo protagonizó dramáticas marchas de cientos de kilómetros hacia los centros de poder bolivianos, principalmente la sede de gobierno, La Paz.

En el curso de su lucha como dirigente cocalero, Evo contribuyó al derrocamiento de dos gobiernos civiles obiados (sic) por una corrupción paralizante, Sánchez de Lozada y Mesa. Pero, además de su protagonismo sindical, siempre cuidó de mantenerse dentro del juego democrático de las elecciones.

Al final, fue el voto y no las balas el factor que llevó al poder a este indio aymara revolucionario. Para los que piensen en indios aguerridos, les voy a decir que Evo no es ningún Sitting Bull o Jerónimo. Es un pacifista indio por excelencia. La diversidad de recursos de este carismático personaje es tal, que un periodista de Los Angeles Times que siguió de cerca sus pasos, lo describió como el “Maverick” de la política latinoamericana. Es decir, un inconformista de múltiples habilidades.

Por todo esto, considero que Evo es el personaje del año 2005 en Latinoamérica. Ha ganado claramente en las limpias y ejemplares elecciones bolivianas.

Un hito, un camino

Es un hito histórico, que no ocurría desde que Colón pisó suelo americano, hace más de cinco siglos. Cuando pisó playas del Caribe, el descubridor genoves, encabezando una expedición española, pensaba que estaba llegando a “las indias” asiáticas y no tenía idea de la enorme dimensión del nuevo territorio, que ya estaba poblado por nativos esparcidos desde Alaska a la Patagonia, en algunos casos ya agrupados en pequenas y florecientes civilizaciones o en poderosos imperios, como los aztecas en México o los Incas quechuas en los Andes, maciza columna vertebral de Suramérica.

El triunfo de Evo se produce después de una década muy activa en movimientos reivindicatorios indígenas, desde Chiapas en México hasta los otrora aguerridos araucanos en el sur de Chile.

Lo que sobrevino, en nombre de la conquista y colonización europea, a capa y espada, con pólvora y biblia, cruz y delirio por el oro, fue el genocidio más grande de la historia. Las versiones históricas son retorcidas y variadas. De unos 50 millones (Las Casas) al momento del descubrimiento en 1492, la población indígena quedó reducida a unos cuantos centenares de miles, subyugados o esclavizados para el momento en que por fin se consolidan las nuevas repúblicas, después de las guerras de independencia del siglo XIX.

Por este gran motivo histórico, Evo Morales, cuya emergencia hay quienes ya comparan con el caso de Nelson Mandela, que terminó con el apartheid racista en Sudáfrica. Evo, si actúa con inteligencia y no se le suben los humos a la cabeza, puede estar señalando la ruta del siglo XXI. Es el personaje del 2005.

* Periodista boliviano radicado en Estados Unidos.
Artículo tomado de
Por la Libre (www.porlalibre.org).

IDEAS DEL NUEVO PRESIDENTE BOLIVIANO,

EVO Y LOS RECURSOS NATURALES

Marcel Claude * *

En Chile se han dicho y escrito muchas cosas de la figura política de Morales, pero al mismo tiempo se han esquivado sus propuestas para el desarrollo de Bolivia, que bien podrían servir para el debate en nuestro propio país. Al respecto resulta particularmente interesante su visión sobre los recursos naturales.

En Chile se han dicho y escrito muchas cosas de la figura política de Morales, pero al mismo tiempo se han esquivado sus propuestas para el desarrollo de Bolivia, que bien podrían servir para el debate en nuestro propio país. Al respecto resulta particularmente interesante su visión sobre los recursos naturales.

Morales y su base política, el Movimiento al Socialismo, han cuestionado la política estatal hacia los inversionistas, respecto al manejo de las riquezas naturales. Más aún, Evo ha propuesto un proceso regional de unidad que tenga como eje el manejo estratégico de los recursos.

La movilización de los bolivianos en los últimos tiempos ha dado pasos interesantes en esa dirección. En el caso del agua, y siguiendo el ejemplo de Uruguay, se generaron acciones de descontento por el contrato de privatización de Aguas del Illimani y, a partir de ello, obligaron al presidente Mesa a caducar el contrato con la multinacional francesa.

También ha sido intenso el debate en torno a la Ley de Hidocarburos, en el se cual se buscó definir cuáles eran las reglas para que las compañías pudieran explotar este recurso en Bolivia. Aunque se produjeron distintos matices, el eje de la discusión siempre apuntó a que las compañías pagaran royalties al Estado por el uso de este recurso.

Recuperar la riqueza

A partir de este año, se estima que Bolivia recibirá unos 600 millones de dólares anuales de promedio, contra los casi 200 que percibía hasta ahora. Son cifras enormes, en un país con un producto bruto de sólo US$ 8.100 millones y una deuda externa de poco más de US$ 5.000 millones.

A diferencia de la conducta depredadora e irresponsable de muchas elites latinoamericanas, Evo Morales se ha propuesto una visión de Estado que supere errores históricos. Muchos nos hemos conmovido, al leer Las Venas Abiertas de América Latina, con la trágica historia de Potosí, ciudad boliviana que llegó a ser la más rica del mundo en el siglo XVII gracias a la explotación de la plata y que, luego del festín y el despilfarro de la oligarquía local, se transformó en una ciudad fantasma.

Ahora, de la mano de Evo Morales, surge la posibilidad de potenciar en Bolivia y en el continente una reflexión sobre el manejo estratégico de las riquezas naturales.

** Economista. Fundación OCEANA, Oficina para América Latina y Antártica. En ALTERCOM (www.altercom.org).

EL EVO EN CHILE

Jordi Berenguer**

El reciente y significativo triunfo presidencial de líder indígena Evo Morales me hizo retrotraerme a enero del 2004, cuando a través de Fundación Oceana quisimos invitarlo a participar en el seminario “Océanos, América de Sur y desarrollo sustentable”, hecho que despertó y generó un ambiente hostil, xenófobo y de casi nula disposición al intercambio de ideas que era el objetivo central del evento propiciado por el director de la Oficina para América Latina, Marcel Claude.

En aquella oportunidad los mismos líderes actuales de los partidos políticos chilenos –lo que demuestra que la clase política en Chile no ha renovado sus caras, aunque algunos quieren creer lo contrario– desplegaron toda clase de argumentos para transformar una instancia de debate, de diálogo y de reflexión, junto a quien ya evidenciaba su camino hacia el Palacio Quemado, en la visita de un enemigo de la patria y de un agente del narcotráfico mundial.

Basta con revisar los diarios de esos días para encontrar a recientes candidatos parlamentarios y presidenciales haciendo gala de un chauvinismo que se suponía privativo de otras naciones a las que nuestras autoridades suelen mirar con distancia, por no decir con desprecio. Se declaró al boliviano persona non grata, se lo trató de traficante de drogas, se dijo que era “antichileno”, de querer una guerra con Chile y algunas cosas más.

En la exposición de estas hermosas expresiones y la búsqueda de generar un ambiente de tensión, destacaron entre otros, el entonces alcalde Santiago Joaquín Lavín, el senador socialista Ricardo Nuñez, el presidente del PPD Víctor Barrueto, los diputados Jorge Tarud, Iván Moreira e Iván Paredes.

Incluso el diario La Tercera publicó unas semanas más tarde que el propio presidente de la República, Ricardo Lagos, llamó personalmente a Gonzalo Martner, entonces presidente del PS y expositor del seminario de Oceana para pedirle que no se reuniera con Morales, lo que obligó a nuestra organización a pedirle que suspendiera su visita y advertirle al dirigente cocalero sobre el clima que se había generado en Chile.

Cabe también recordar que tan sólo los líderes de la izquierda extra parlamentaria vieron con buenos ojos la visita del líder boliviano y que Sebastián Piñera se mostrara siempre abierto a conversar, dialogar o debatir con Morales, más allá de sus discrepancias de ideas.

Por eso puede parecer sorprendente que ahora que Evo Morales es el presidente electo de Bolivia, los que ayer rompían vestiduras y se olvidaron de sus “valores progresistas”, de su espíritu de diálogo, de la búsqueda del entendimiento regional y que sólo expresaron su nacionalismo más ramplón, saluden ese triunfo.

Sobre todo porque Morales no ha cambiado un ápice, sigue siendo el mismo tipo inteligente, agudo y sagaz, que en sus ideas para gobernar Bolivia ya incluía el año 2004 importantes elementos de desarrollo sustentable, aspectos que siempre resultan tan peligrosos para asegurar el bolsillo de unos pocos. Y Morales también sigue siendo el mismo que en una sola frase es capaz de desnudar lo que siente y expresar lo que a muchos les sigue complicando:

“La meta de las trasnacionales y de los gobiernos de turno no es suprimir la coca ni el negocio ilegal del narcotráfico, sino tener el control del jugoso mercado de las drogas, el petróleo y los otros recursos naturales, el agua y la biodiversidad de los territorios. Para eso, necesitan acabar con todo el sector de los productores de coca, que por el grado de organización que tiene, representa un importante obstáculo a sus planes de colonización”.

No hay nada peor para un país que caer en algo que tanto crítica en los demás, por eso aquel caluroso verano del 2004, cuando los la clase política mostró un show patético y lamentable, Morales logró su primer gran triunfo en estas tierras donde siempre nos ufanamos de cordura y tolerancia.

*** Periodista. Publicado en la Agencia boliviana de noticias (BOLPRESS).

(www.bolpress.com/opinion.php?Cod=2005122224).

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