Ene 24 2007
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Econom铆a

Bolivia: – UN PAIS BAJO EL VOLCAN

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

fotoEl prefecto (der.), que atribuy贸 la victoria del no a la falta de informaci贸n sobre los posibles beneficios que la autonom铆a traer铆a para Cochabamba, propuso llevar a cabo una intensa campa帽a divulgativa seguida de una nueva consulta.

En el bando contrario los autodenominados Movimientos Sociales pr贸ximos al presidente Evo Morales y a su partido MAS (Movimiento Al Socialismo), opuestos a la autonom铆a y compuesto por campesinos cocaleros, trabajadores, y sectores universitarios. Estos grupos acordaron el cuatro de enero instalar una vigilia permanente en las inmediaciones de la Prefectura del departamento, ubicada en una c茅ntrica plaza de la ciudad.

Al mismo tiempo centenares y m谩s tarde miles de campesinos comienzan a llegar convocados por sus l铆deres desde el Chapare y pueblos lim铆trofes a Cochabamba. El ocho de enero la tensi贸n se dispara. La multitud de reci茅n llegados ataca la Prefectura y despu茅s de ocasionar graves desperfectos, le pega fuego. El prefecto huye de la ciudad fuertemente protegido.

Al d铆a siguiente, nueve de enero, los campesinos del Chapare bloquean con piedras, tierra y 谩rboles los accesos a la ciudad. Esa misma noche refuerzan los bloqueos dinamitando las laderas monta帽osas. Su objetivo inmediato es la dimisi贸n del prefecto; sin embargo, los sabotajes en las carreteras tienen otras consecuencias. Cientos de personas quedan atrapadas a m谩s de tres mil metros de altura y a unos cincuenta kil贸metros de su destino.

Las carreteras que se dirigen a Cochabamba se convierten en una gigantesca procesi贸n de penitentes que con su equipaje a cuestas tratan de alcanzar la ciudad. Entre los atrapados en el bloqueo muchas madres con ni帽os peque帽os y personas mayores. Ni el ej茅rcito ni la polic铆a intervienen para despejar la carretera.
En Cochabamba y ante la imposibilidad de salir de la ciudad los viajeros se hacinan en la estaci贸n de autobuses. La comida y el agua desaparecen r谩pidamente y la situaci贸n se hace m谩s insostenible a cada hora que pasa.

fotoAsesinatos en las calles

Con ese tel贸n de fondo de ciudad sitiada y siendo cada vez m谩s numerosos los campesinos concentrados en la ciudad, un nutrido grupo de cochabambinos cercanos al prefecto huido organiza una marcha el jueves once de enero. La muy escasa presencia policial es incapaz de impedir que los grupos de cocaleros y los autodenominados Comit茅s C铆vicos Ciudadanos colisionen. La tragedia estaba servida.

Durante toda la tarde del jueves once las turbas de ambos bandos aterrorizan el centro de Cochabamba.

Las masas campesinas, armadas de palos y machetes destrozan coches y los locales y hoteles en los que suponen se refugian los 鈥渃ambas鈥 ( t茅rmino que alude a los originarios de Santa Cruz, departamento adalid de la autonom铆a). El asesinato de un cocalero, muerto de un disparo en el pecho, exacerba a煤n m谩s los 谩nimos. La v铆ctima del bando ciudadano no se hizo esperar. A las pocas horas la polic铆a descolgaba de un 谩rbol el cad谩ver de un joven de diecisiete a帽os que previamente hab铆a sido salvajemente desfigurado a machetazos.

Al d铆a siguiente, el prefecto Reyes Villa anuncia que pospone la celebraci贸n del controvertido refer茅ndum. Aviones militares sacan a los centenares de afectados por la inmovilidad forzosa de la terminal de autobuses de Cochabamba. El aeropuerto internacional se llena de extranjeros quienes, atrapados durante varios d铆as, ans铆an salir de la ciudad.

Los mercados anuncian desabastecimientos y los precios de productos b谩sicos se doblan. Al amparo del caos grupos de incontrolados se dedican al saqueo. En los hospitales centenares de heridos, cuatro de ellos grav铆simos tratan de recuperarse. El presidente de la naci贸n Evo Morales, regresa de la toma de posesi贸n de Daniel Ortega en Nicaragua y achaca la responsabilidad de los sucedido al prefecto Reyes Villa. 脡ste, desde La Paz declara que no piensa dimitir y sostiene que fue elegido por el voto de sus conciudadanos y que s贸lo una nueva votaci贸n democr谩tica le har谩 deponer su cargo. Un di谩logo de sordos.

La pugna personal entre Evo Morales y Reyes Villa es anterior a la violencia desatada esa semana en Cochabamba. Si bien en las urnas, en la votaci贸n para designar Presidente de la Rep煤blica, Evo Morales fue el gran vencedor de la contienda al obtener m谩s del 53 por ciento de la votaci贸n, en el 谩mbito prefectural los resultados fueron otros y all铆 perdi贸. En la prefectura de Cochabamba renaci贸 el liderazgo de Manfred Reyes, lo que fue un agravio para los masistas que han considerado tradicionalmente a Cochabamba como su basti贸n.

Racismo

fotoAlgunos analistas de la compleja realidad boliviana sostienen que lo que subyace bajo estos salvajes acontecimientos no es un pulso personal entre Reyes Villa y Morales sino una concepci贸n radicalmente distinta de entender el Estado, la pol铆tica y hasta los usos y costumbres de esta sufrida naci贸n.

El prefecto Reyes Villa representa para los l铆deres del MAS la reacci贸n, el liberalismo corrupto y elitista, la derecha trabucaire aliada en un pasado reciente con los escuadrones de la muerte. La prensa de la capital cochabambina, portavoz de la clases medias de la ciudad, no escatima cr铆ticas al oportunismo del prefecto. Sin embargo, su verdadero miedo no estriba en el maquiavelismo del dirigente municipal, sino en las hordas de extra帽os cocaleros con el p贸mulo hinchado por las hojas de coca y con la mano aferrando una estaca.

La ciudad que usa internet, lee peri贸dicos y alterna en los restaurantes del centro, contempla con aprensi贸n y rechazo a sus vecinos del campo. Las cholas campesinas siguen luciendo a d铆a de hoy el traje que para los ind铆genas dise帽ara el gobierno del borb贸n Carlos III de Espa帽a: peinado con raya al medio, trenzas, sombrerito, falda corta y manta de vivos colores a la espalda, en una adaptaci贸n del traje castellano y extreme帽o a las alturas andinas.

La sociedad boliviana ha practicado la exclusi贸n, el racismo y hasta el apartheid en todos los momentos de su expansi贸n hist贸rica como naci贸n. Un racismo complejo que afecta no s贸lo a la relaci贸n entre la minor铆a blanca y los ind铆genas sino que se extiende a la vida cotidiana entre la propia poblaci贸n nativa.

No es casual que los fervientes partidarios de la autonom铆a y detractores del MAS sean en este pa铆s mayor铆a en los departamentos selv谩ticos del Pando, Beni y Santa Cruz, adem谩s de Tarija. El desprecio aqu铆 hacia las gentes del altiplano 鈥搇os 鈥渃ollas鈥 les dicen鈥 es abierto y total siendo fomentado desde muy diversos agentes sociales, iglesia cat贸lica incluida. En este sentido, la carta que juega el prefecto de Cochabamba es la de tratar de aglutinar en su persona la resistencia de estos departamentos a la pol铆tica centralizadora y mayoritaria emanada desde el gobierno de la naci贸n.

Santa Cruz

Las calles c茅ntricas de Santa Cruz de la Sierra, en el oriente del pa铆s, son un rosario de pintadas en las que se insulta abiertamente a Evo Morales. De una forma u otra son constantes las celebraciones en favor de la autonom铆a e incluso de la independencia. La bandera blanquiverde del departamento ondea y se muestra en todas las formas posibles, camisetas y pegatinas incluidas.

fotoLa prensa santacruce帽a eligi贸 a Evo Morales como el personaje m谩s odiado del a帽o, con m谩s de un setenta por ciento de votos. El himno de Santa Cruz celebra la exploraci贸n espa帽ola de la regi贸n en la persona de 脩uflo de Chaves. Mientras, los ind铆genas del altiplano, de habla quechua o aimara, viven una vuelta bendecida desde el poder a los ritos del la pachamama y las ancestrales tradiciones incaicas. Dos mundos contrapuestos y enfrentados ocupando un mismo pa铆s.

Las cr贸nicas hist贸ricas bolivianas recogen que hace m谩s de un siglo el impetuoso y sanguinario dictador Melgarejo, cuyo cr谩neo se guarda como una reliquia en una iglesia, oblig贸 al embajador de Inglaterra a beber un barril repleto de chocolate. El castigo le fue impuesto al diplom谩tico por haber despreciado un vaso de la popular chicha. El anglosaj贸n fue paseado en burro montado al rev茅s por la calles c茅ntricas de La Paz y despu茅s devuelto a Londres. Dicen que entonces, la reina Victoria enfurecida pidi贸 un mapa de Am茅rica del Sur y dibujando en 茅l una cruz de tiza sobre Bolivia sentenci贸: 鈥淏olivia no existe鈥.

La ra铆z de los acontecimientos recientes est谩 firmemente aferrada al pasado. Este pa铆s ha sido hist贸ricamente un inmenso saco en el que cada cual ha esquilmado lo que ha querido sin dejar nada a cambio. La conquista espa帽ola vaci贸 de plata los fabulosos yacimientos de Potos铆, una riqueza inmensa que embarcada en Buenos Aires volv铆a a tocar tierra en Sevilla, para continuar viaje hacia las arcas de los banqueros del norte de Europa. Esta inmensa acumulaci贸n del preciado metal fue una de las causas que explican el temprano estallido de la Revoluci贸n Industrial de los Pa铆ses Bajos e Inglaterra.

Bolivia puso la plata y los ind铆genas los muertos.

Siglos m谩s tarde las riqu铆simas minas de esta帽o descubiertas en el altiplano labraron la fortuna individual de alg煤n bar贸n y fomentaron la industrializaci贸n de la lejana Liverpool, ciudad en la que se refinaba el mineral en bruto y se convert铆a en lingotes. Las 茅lites econ贸micas del pa铆s, siempre subordinadas al poder capitalista llegado desde el exterior, no supieron traducir el enorme potencial de riqueza nacional en una industria que repartiera bienestar y elevara el nivel de vida global. Su papel hist贸rico se ha reducido a reprimir con violencia las sublevaciones que han sacudido al pa铆s.

Los estados lim铆trofes, d谩ndose cuenta del colapso econ贸mico y social de su vecino han actuado como pira帽as oportunistas.

Paraguay, siguiendo los dictados de petroleras norteamericanas y ante la posibilidad de encontrar crudo en el Chaco, se embarc贸 en una guerra que ensangrent贸 el pa铆s y que arranc贸 225.000 kil贸metros cuadrados del territorio boliviano.

La fiebre del caucho motiv贸 que, en 1903, Brasil arrebatara buena parte de la regi贸n amaz贸nica de Acre, llegando su rapacidad hasta la misma frontera peruana.

Sin embargo, el golpe m谩s demoledor para la supervivencia boliviana lo asest贸 Chile. En la guerra del pac铆fico (1879-1883) el pa铆s costero se hizo con los 350 kil贸metros de soberan铆a boliviana y que constitu铆an su corredor natural hasta el mar. Detr谩s de la acci贸n militar, como siempre, hab铆a grandes intereses econ贸micos en pugna. En este caso la industria de nitratos y la de extracci贸n del guano fueron la disculpa.

Tensi贸n internacional

La situaci贸n pol铆tica boliviana conoci贸 un giro cuando en 1952 el MNR (Movimiento Nacional Revolucionario) aup贸 al poder a su l铆der Victor Paz Estensoro. Por primera vez las minas fueron nacionalizadas, se concedi贸 el sufragio universal y fueron promovidas reformas agrarias y educacionales. Pero ning煤n cambio puede ser efectivo a corto plazo en este pa铆s de orograf铆a imposible, donde el asfalto ocupa, a煤n a d铆a de hoy, un tanto por ciento escaso en la amplia red de caminos de tierra que se derrumban o se colapsan en la estaci贸n de las lluvias.

Paz Estensoro deriv贸 hacia la autocracia y una serie de golpes de estado y reg铆menes militares se fueron sucediendo sin interrupci贸n, siendo los de Ren茅 Barrientos (1964) y Hugo Banzer (1971) los m谩s significativos. Despu茅s de unos a帽os de bandazos marcados por el intento de establecer reformas econ贸micas de tendencia neoliberal llega al poder, en el a帽o 2002 y con el respaldo de Estados Unidos, Jorge Quiroga Ram铆rez.

Desde entonces la inestabilidad econ贸mica, la movilizaci贸n campesina, popular y estudiantil unida al hartazgo de las clases medias ante la eterna crisis, son los factores m谩s repetidos para explicar el ascenso al poder del MAS en la persona de su presidente, el ind铆gena cocalero Evo Morales.

El presidente despliega una actividad intencional fren茅tica. El conflicto cochabambino le pill贸 a mitad de camino entre Caracas y Managua. Despu茅s de permanecer menos de 48 horas en La Paz parti贸 de nuevo, rumbo a Quito, para asistir a la toma de posesi贸n del izquierdista Rafael Correa. Nuevas l铆neas de conflicto han sido abiertas en las 煤ltimas semanas, entre ellas la exigencia de visado para los ciudadanos norteamericanos que visiten Bolivia y la decisi贸n gubernamental de ampliar la cuota de tierra dedicada al cultivo de coca.

El embajador norteamericano ya ha declarado que la exigencia de visados repercutir谩 negativamente en el turismo. Para los Estados Unidos m谩s coca excedente significa m谩s coca铆na en las calles y ya han expresado oficialmente su contrariedad.

Evo Morales, cabalga un tigre, con el viento a favor de las nuevas tendencias populares encarnadas por Correa en Ecuador, Ortega en Nicaragua y sobre todo Hugo Ch谩vez en Venezuela. Sin embargo, la realidad cotidiana de Bolivia no puede reducirse a la caduca dicotom铆a entre la izquierda y la derecha.

Sus deficientes infraestructuras 鈥揃olivia es el segundo pa铆s m谩s pobre de Am茅rica, s贸lo por encima de Hait铆鈥, las tensiones entre el campo y las ciudades, los odios raciales entre el altiplano y los llanos selv谩ticos, la demanda de autonom铆a de cuatro departamentos, las enormes diferencias de renta y perspectivas vitales entre sus habitantes, adem谩s de la oposici贸n norteamericana, permiten augurar un futuro todav铆a m谩s complejo a corto plazo.

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* Periodista.

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