Oct 14 2018
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Pol铆tica

Bolsonaro y la derrota cultural del progresismo

La expresiva actuaci贸n del candidato ultraderechista Jair Bolsonaro, del Partido Social Liberal (PSL) en la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil, puede ser explicada por tres factores que actuaron de forma simult谩nea: antipetismo (odio), rechazo al sistema pol铆tico (frustraci贸n) y la consolidaci贸n de valores conservadores en la sociedad, tras la derrota cultural del progresismo brasile帽o.

Hay un punto que hay que tener en cuenta: el poder f谩ctico desech贸 a la democracia como instancia de negociaci贸n y marcha hacia un enfrentamiento radical contra los sectores populares, en una guerra de imposici贸n ideol贸gica que tiende a borrar las conquistas sociales, inclusi贸n social y de redistribuci贸n de la riqueza de la etapa del progresismo, que incluye confrontaciones de clase, de grupos 茅tnicos, de g茅nero.Resultado de imagen para brasil derrota del pt

Dos conceptos definen la importancia que tiene Brasil. El exsecretario de Estado de EU, Henry Kissinger, dijo que 鈥淗acia donde se incline Brasil, se inclinar谩 Latinoam茅rica鈥 y defini贸 al gigante sudamericano como el 鈥渟at茅lite privilegiado鈥 de las pol铆ticas de Washington en estos territorios.

 

No hay que olvidar que la dictadura militar en Brasil fue larga (1964-2003) y tuvo gobiernos desarrollistas conservadores durante los cuales el pa铆s creci贸 y se industrializ贸, de la mano de una gigantesca exclusi贸n y desigualdad social. Pero el desprestigio de los militares en el imaginario colectivo de los brasile帽os fue inferior al desarrollado en los otros pa铆ses del 谩rea.

La victoria en primera vuelta del candidato ultraderechista Jair Bolsonaro en Brasil, da cuenta que m谩s all谩 de una derrota electoral del progresismo, 茅ste debe asimilar la derrota cultural. 聽Incluso si gana en la segunda vuelta, a Fernando Haddad, el delf铆n de Lula, le ser谩 muy dif铆cil gobernar: la derecha acumul贸 301 de los 513 esca帽os en Diputados (sumaba 238 en 2014), mientras la izquierda pas贸 de 166 a 137 diputados, y el centro, el gran derrotado, apenas logr贸 75 bancas (ten铆a 137): el MDB de Temer y el PSDB de Fernando Henrique Cardoso lograron 31 y 25 diputados respectivamente.

Si bien no participa directamente en el escenario electoral, la prensa hegem贸nica era poseedora casi exclusiva del contacto diario y directo con los ciudadanos. Pero ahora ve su relevancia amenazada por otros medios de comunicaci贸n, las redes sociales y la militancia de las iglesias evang茅licas (a trav茅s de la oligop贸lica Red Record) fueron las que produjeron los fen贸menos electorales de Bolsonaro y tantos otros desconocidos de la gran prensa que, de la noche a la ma帽ana, conquistaron victorias electorales impensable.

En 2019, la cuesti贸n medi谩tica ser谩 crucial. Independientemente de quien gane la elecci贸n, las redes Globo y Record estar谩n en franca disputa por las pautas oficiales y las redes sociales permanecer谩n dominadas por el odio hacia la izquierda, propagado por ambas concesionarias p煤blicas, y por la milicia virtual聽 del mes铆as, que cuenta con hartos recursos de empresarios brasile帽os y extranjeros, como estamos viendo a lo largo de esta campa帽a, se帽ala Joaquim Palhares, director de Carta Maior.

Resultado de imagen para brasil recordEl Laborat贸rio de Estudos de M铆dia e Esfera P煤blica se帽ala que se est谩 pasando de un paradigma donde la comunicaci贸n con el elector se daba por medio de los partidos y los medios tradicionales a un paradigma donde 茅stos, sin quedar totalmente fuera de la ecuaci贸n, se ve sobrepasados por las iglesias evang茅licas y las redes sociales.

Lo cierto es que los partidos tampoco fueron aniquilados, en vista de las expresivas votaciones recibidas por el聽 PT, PSB, PP, pero perdieron mucho de su capacidad comunicativa. Para los grandes medios, junto a este cambio vino otro, la quiebra del patr贸n de competencia que hab铆a caracterizado a la Nueva Rep煤blica, el del enfrentamiento entre el PT y el PSDB. Esta vez, Geraldo Alckmin, el candidato tuc谩n (del PMDB) no consigui贸 mostrarse competitivo, a pesar de su preponderancia en horario electoral gratuito, lo que demostr贸 la carencia de capacidad comunicacional de los partidos, ya no solo del PT.

Algunos analistas se adelantan a los resultados de la segunda vuelta y hablan del mayor tsunami pol铆tico, social y cultural que ha vivido Brasil en su historia, pero no hubo enga帽os: la gente sab铆a a qui茅n votaba. Esta vez los grandes medios (la Red Globo, Folha de Sao Paulo, O Estado) no jugaron a favor del Bolsonaro (aunque dieron amplia difusi贸n sus bravatas), e incluso lo criticaron.

El candidato ultraderechista tuvo muy poco tiempo en los espacios gratuitos de la televisi贸n y el atentado sufrido jug贸 a su favor: fue una excelente excusa para rehuir debates.

Se present贸 como el candidato antisistema aunque lleva 27 a帽os como diputado (sin que se le conozca propuesta alguna), y consigui贸 captar los sentimientos de la mayor铆a, de la mano de la inteligencia y del financiamiento puesto a su disposici贸n por la internacional capitalista (la Red Atlas), sus think tanks, sus ongs, sus redes y sus vendedores de esperanza evang茅licos: pare de sufrir. Es m谩s, aprovech贸 e insufl贸 la ola conservadora, fascistoide, machista y racista.

Entre estos movimientos ultraconservadores, se destaca el Movimiento Brasil Libre (MBL), que lanz贸 la campa帽a anti-Dilma Rousseff en 2013. Kim Kataguiri,聽 uno de sus l铆deres aspira a presidir la C谩mara de Diputados. Janaina Paschoal, una de las autoras del juicio pol铆tico a la expresidenta, obtuvo el mayor caudal de votos que se recuerde como diputada en Sao Paulo. El propio hijo del candidato, Eduardo, sum贸 1,8 millones de votos, la mayor votaci贸n para diputado lograda en la historia.

Hoy, el bloque ruralista -del agronegocio y contra cualquier reforma agraria,- tiene dos centenares de diputados, el evang茅lico unos 76 y la 鈥渂ancada de la bala鈥, defensora de la pena de muerte y 聽de armar a la poblaci贸n, que no ten铆a senadores, pas贸 a contar con 18 de los 54 curules en disputa.

Para avizorar lo que se viene, es necesario desmenuzar la actual crisis por la que atraviesa ese pa铆s; las debilidades del progresismo del Partido de los Trabajadores (PT), los generalizados problemas en materia de corrupci贸n e inseguridad (utilizados por la propaganda del sistema), la herencia de la dictadura, el anunciado fin del lulismo, las limitaciones evidentes del progresismo y de la izquierda para comprender las nuevas realidades y sobre todo de afrontarlas.

Causas de la restauraci贸n conservadora

Entre sus principales logros de los gobiernos del PT (Lula y Dilma) se puede destacar que sac贸 de la pobreza a m谩s de 20 millones de brasile帽os, de la mano de una pol铆tica asistencialista, pero dej贸 inc贸lumes las bases econ贸micas del sistema empresarial que sigui贸 dominando el poder, arraigado en los latifiundistas y la poderosa Federaci贸n de Industriales de San Pablo (FIESP), con la que negociaba el poder pol铆tico.

Lula dej贸 el Banco Central en manos del economista Henrique Meirelles, del sector financiero y amigo de la FIESP鈥 y ministro del golpista Temer. Joaquim Levy, economista de la Escuela de Chicago,聽 fue Ministro de Hacienda de Dilma. O sea, en lugar de producir cambios estructurales, profundos y de incentivar la participaci贸n popular, prefirieron dormir con el enemigo, facilitando el acoso de las trasnacionales y las conveniencias estrat茅gicas de la pol铆tica estadounidense en la regi贸n.

Resultado de imagen para gobierno de lulaFue el propio gobierno del PT, su tibieza, el que abri贸 las puertas para una restauraci贸n conservadora: el consumismo reemplaz贸 a una necesaria formaci贸n ideol贸gica y construcci贸n de un poder en manos del pueblo organizado.

Para peor, aquellos movimientos sociales que llevaron al PT al gobierno, fueron desmantelados y sacados de la calle. Lo prueban el escaso protagonismo y movilizaci贸n de la central obrera CUT, de la militancia del PT, y en menor grado del Movimiento de los Trabajadores sin Tierra, en los 煤ltimos acontecimientos lo prueban.

 

La persistente dictadura

Brasil es el 煤nico pa铆s sudamericano donde no hubo un Nunca M谩s a la dictadura militar, ni juicios a los militares (ning煤n torturador fue preso y Bolsonaro se dio el lujo de alabar al torturador de Dilma) y civiles del r茅gimen. En el imaginario colectivo represent贸 el lanzamiento de Brasil como potencia regional, con grandes obras de infraestructura y un crecimiento econ贸mico sostenido鈥 hasta que lleg贸 el estancamiento.

En esa 茅poca el general Golbery do Couto es Silva deline贸 la nueva geopol铆tica brasile帽a que convirti贸 al pa铆s en potencia regional (el subimprialismo del que hablaba Paulo Schilling). Sucedieron gobiernos 鈥渄emocr谩ticos鈥, pero la dictadura simpre se sostuvo soterrada, la polic铆a sigui贸 militarizada, nadie os贸 tocar el poder castrense dejando en el camino las pretensiones hegem贸nicas de los militares argentinos.

Pero Bolsonaro no s贸lo alab贸 a torturadores sino que lanz贸 ataques permanentes contra homosexuales, mujeres, negros e indios. No fue el 煤nico: hasta Jos茅 Antonio Dias Toffoli, el presidente del Supremo Tribunal Federal, elegido por el PT, en lugar de hablar de dictadura prefiri贸 referirse al 鈥渕ovimiento de 1964鈥. El PT, que cuando Lula dej贸 el gobierno ostentaba un 84% de aprobaci贸n, no consigui贸 (ni intent贸) terminar con la dictadura ni cambiar las estructuras del Estado.

Si bien Bolsonaro estuvo tentado de elegir como vice al 鈥減r铆ncipe鈥 Luiz Philippe de Orl茅ans e Bragan莽a, descendiente de familia imperial portuguesa, opt贸 por el verborr谩gico y ultraderechista general Hamilton Mour茫o, cuyas banderas de campa帽a fueron la eliminaci贸n del aguinaldo y la redacci贸n de una nueva Constituci贸n por notables, sin participaci贸n ciudadana.

Corrupci贸n, inseguridad, Venezuela: jugar con el miedo

Los temas de corrupci贸n e inseguridad est谩n en el centro de las cuestiones planteadas, con mucha influencia en las decisiones de los electores. Ambos problemas son reales pero han sido construidos de tal manera para que siembren el miedo y favorezcan pol铆ticas represivas; sirven al objetivo de despolitizar a la sociedad y dejar que solo el poder econ贸mico pueda gobernar e imponer sus criterios, obviamente al servicio de sus intereses.

Resultado de imagen para brasil corrupcionLa corrupci贸n incluye los recursos necesarios para el financiamiento de un sistema pol铆tico que deja afuera a quienes no tengan mucho dinero y su aprovechamiento por parte del sistema imperial de dominaci贸n que, de esa manera, se evita tener que adoptar otras formas de intervenci贸n que lo dejar铆an al descubierto. Esa circulaci贸n de dinero ilegal crea las condiciones para el enriquecimiento de la dirigencia que maneja esos recursos.

Los movimientos populares siempre reivindicaron el valor de la 茅tica en el manejo de la cosa p煤blica, pero ese valor se fue deshilachando cuando les toc贸 ser gobierno, recuerda el dirigente social argentino Juan Guah谩n. Esto constituye un acto de traici贸n a los intereses que dicen defender y al sentido de los cambios que 鈥揺n sus discursos- proponen realizar, a帽ade.

El tema de la inseguridad -64 mil muertos en 2017- es una de las claves de las pol铆ticas de dominio de los poderosos: cuatro de cada cinco informaciones de los medios hegem贸nicos 鈥搉o s贸lo en Brasil- se refieren a asuntos policiales, con el fin de estigmatizar a los pobres, fortalecer las pol铆ticas represivas y multiplicar la desconfianza y descreimiento en un sistema pol铆tico institucional, que por m茅ritos propios es cada vez m谩s decr茅pito.

Antes de intentar ser presidente, Bolsonaro intent贸 producir un pol茅mico filme de 26 minutos, difundido por youtube, con el t铆tulo 鈥淰enezuela: um alerta para o Brasil鈥, que relata una cobarde conspiraci贸n comunista para tomar control de la mayor democracia latinoamericana para tornarla en un infierno bolivariano. 鈥淓s posible que Brasil se convierta en la Venezuela del ma帽ana鈥, tuite贸 Bolsonaro, con un link a su filme.

En sus primeros comentarios tras el triunfo del 7 de octubre, Bolsonaro se帽al贸 que hab铆a s贸lo dos caminos para los electores: el suyo, de prosperidad, libertad y santidad, o el de Haddad, 鈥渆l amigo de Venezuela鈥. Campa帽as similares se usaron para derrotar al candidato centroizquierdista Gustavo Petro en Colombia, acusado de 鈥渃astrochavista鈥.

Ante esta arremetida de Bolsonaro fue el expresidente Fernando Henrique Cardoso, 聽ac茅rrimo cr铆tico del PT y 聽de Lula, calific贸 de 鈥渆xagerados鈥 los alegatos sobre la 鈥渁menaza comunista鈥. Haddad, acosado por periodistas extranjeros, reafirm贸 el compromiso del PT con el principio de no intervenci贸n en los asuntos internos de otros pa铆ses: 鈥淟a respuesta no son m谩s balas, m谩s bases militares, m谩s guerra鈥 el continente necesita m谩s cooperaci贸n鈥.

El anunciado fin del lulismo

El soci贸logo Ra煤l Zibechi recuerda que junio de 2013 fue el momento decisivo, el que formate贸 la coyuntura actual, desde la ca铆da de Dilma hasta el ascenso de Bolsonaro. En ese momento comenzaron las manifestaciones de j贸venes estudiantes urbanos contra el aumento de las tarifas del transporte urbano, que encontraron la reacci贸n brutal de la polic铆a militar, que tuvo inmediata respuesta de miles de ciudadanos en 353 ciudades del pa铆s.

Era el primer aviso en reclamo de mayor igualdad, exigiendo 鈥渦n paso m谩s en las pol铆ticas sociales que se ven铆an aplicando, lo que implicaba tocar los intereses del 1% m谩s pudiente del pa铆s鈥. La que s铆 supo intrepretar la situaci贸n fue la ultraderecha. La izquierda, los movimientos sociales vaciaron las calles en junio de 2013 y se las dej贸 a una derecha que desde las v铆speras de la dictadura hab铆a perdido toda conexi贸n con las multitudes.

Luego vinieron las multitudinarias manifestaciones contra el gobierno del PT, la ileg铆tima destituci贸n de Dilma, la multiplicaci贸n de los sentimientos contra los partidos y el sistema pol铆tico y, finalmente, Bolsonaro, con el tel贸n de fondo de la crisis econ贸mica.

El anunciado fin del lulismo tiene su ra铆z en la crisis econ贸mica de 2008 que derrumb贸 los precios de los commodities y las movilizaciones de 2013, que rompieron de facto el consenso trabajadores-empresarios聽 y el esquema de coalici贸n para gobernar, entre sectores de izquierda y varios grupos de centroderecha como el PMDB.Resultado de imagen para fin del lulismo

Esta coalici贸n se rompi贸 en 2014 cuando la derecha llen贸 el congreso y logr贸, finalmente, el juicio pol铆tico y la destituci贸n de Dilma, mientras se desmoronaba la socialdemocracia de Fernando Henrique Cardoso: su candidato Geraldo Alckim apenas logr贸 el 4% de los votos y su base social emigr贸 a Bolsonaro. El PSDB, que fuera el rival m谩s fuerte del PT desde 2002, perdi贸 toda relevancia, as铆 como el MDB y el DEM, la base de la derecha neoliberal.

El intent贸 de Dilma de calmar al poder f谩ctico聽 al asumir su segundo gobierno en 2015 con un ajuste fiscal, termin贸 por dinamitar las conquistas sociales de la d茅cada anterior. El descontento social fue capitalizado por la derecha radical, alimentada diariamente por la prensa hegem贸nica y las redes sociales.

Durante m谩s de una d茅cada el desarrollismo lulista proporcion贸 bienestar a las grandes mayor铆as y enormes ganancias a la gran banca, pero el modelo se agot贸 cuando ni siquiera intent贸 realizar cambios estructurales en el pa铆s, temeroso de afectar al poder f谩ctico. Claro, pon铆a聽 en riesgo los miles de cargos estatales y todos los beneficios materiales y simb贸licos que conllevan. El PT mostr贸 su incapacidad de cambiar su estrategia, la derecha s铆 lo hizo.

La paz social era la clave del consenso entre trabajadores y empresarios, as铆 como de un 鈥減residencialismo de coalici贸n鈥 que albergaba partidos de izquierda y de centro derecha, pero las consecuencias de la crisis econ贸mica de 2008, que derrumb贸 los precios de las commodities y derechiz贸 a las elites, junto a las jornadas de junio de 2013 que hicieron a帽icos la paz social, enterraron el llamado consenso lulista.

Lo cierto es que el lulismo no fracas贸, sino se agot贸. Durante una d茅cada hab铆a proporcionado ganancias a la mayor铆a de los brasile帽os, incluyendo a la gran banca, que obtuvo los mayores dividendos de su historia. Pero el modelo desarrollista hab铆a llegado a su fin, ya que se hab铆a agotado la posibilidad de seguir mejorando la situaci贸n de los sectores populares sin realizar cambios estructurales que afectaran a los grupos dominantes. Algo que el PT a煤n se niega a aceptar.Resultado de imagen para pt pmdb

En el terreno pol铆tico, la gobernabilidad lulista se basaba en un amplio acuerdo que sumaba m谩s de una decena de partidos, la mayor铆a de centro derecha liberal como el PMDB y el DEM. Pero esa coalici贸n se desintegr贸 durante el segundo gobierno de Dilma, entre otras cosas porque la sociedad eligi贸 en 2014 el parlamento m谩s derechista de las 煤ltimas d茅cadas, que fue el que la destituy贸 en 2016.

Otra consecuencia del ascenso de la derecha m谩s conservadora, es la crisis de la socialdemocracia de Cardoso: su candidato Geraldo Alckmin apenas alcanz贸 el 4% de los votos. El PSDB perdi贸 toda relevancia, y desnuda la crisis del partido hist贸rico de las elites y las clases medias blancas urbanas. Su base social emigr贸 a Bolsonaro.

La izquierda sin estrategia

Lo que se viene ahora es una fenomenal ofensiva contra los derechos laborales, contra la poblaci贸n negra e ind铆gena, contra todos los movimientos sociales. Con o sin Bolsonaro, porque su pol铆tica ya gan贸 y se ha hecho un lugar en la sociedad y en las instituciones.

No es un caso aislado. La ministra de Seguridad argentina Patricia Bullrich, acaba de lanzar su propio exabrupto, esta semana en una entrevista televisada, al vincular los movimientos sociales con el narcotr谩fico, abriendo de ese modo el grifo de la represi贸n. Se trata de desviar el sentimiento de inseguridad hacia los actores colectivos que resultan obst谩culos para implementar medidas m谩s profundas contra las econom铆as populares y la soberan铆a estatal sobre los bienes comunes.

Sobre el futuro inmediato, el cientista pol铆tico C茅sar Benjamin se帽al贸 al portal Piau铆: 鈥淭emo que un gobierno de Bolsonaro sea peor que el gobierno militar. Hay una movilizaci贸n de grupos, de masas que lo apoyan, que el r茅gimen militar nunca tuvo. Una vez que llegue a la presidencia, un hacendado puede entender que lleg贸 la hora de lanzar sus pistoleros, un polic铆a que participa de un grupo de exterminio entender谩 que puede ir m谩s lejos. El sistema vigente desde la Constituci贸n de 1988, ya no existe m谩s鈥.

Para el supuesto que Haddad logre remontar el resultado adverso del domingo pasado, Brasil seguir谩 una ruta semejante a la que tuvieron Lula y Dilma, pero con caracter铆sticas particulares. Ese gobierno, tendr谩 mucho menos poder y estar谩 sometido al constante acecho de este nuevo liderazgo de un conservadorismo militante y reaccionario.

A ello habr谩 que agregarle la presencia amenazante de una estructura militar fuertemente comprometida con una candidatura surgida 鈥搒eg煤n analistas- de la entra帽as de la inteligencia militar. Todos esos antecedentes le dar铆an un fuerte clima de inestabilidad institucional a un eventual gobierno del PT.

Resultado de imagen para paulo guedesPaulo Guedes, quien ha sido presentado como el pr贸ximo ministro de Econom铆a de Bolsonaro, ahora cuestionado por hechos de corrupci贸n, es un liberal cl谩sico, tambi茅n formado en la Escuela de Chicago. Su pol铆tica puede chocar con cierto 鈥渘acionalismo鈥 de Bolsonaro y de algunos n煤cleos de sectores militares.

Se tratar铆a de un gobierno de los BBB -buey (ganado), biblia y bala-, por la fuerza que tendr铆an los tradicionales terratenientes y due帽os del poder; por la presencia decisiva de los sectores evang茅licos integrantes de la Iglesia Universal del Reino de Dios (IURD), expulsada en1992 del seno de la 鈥淎lianza Evang茅lica de Iglesias鈥 por sus actividades 鈥渘on sanctas鈥; y por el anunciado car谩cter represivo del que hace alarde y promueve Bolsonaro.

De ganar Bolsonaro 鈥搃ncluso de no lograrlo-, se vendr谩 una fenomenal ofensiva contra los derechos laborales, contra la poblaci贸n negra e ind铆gena, contra todos los movimientos sociales, porque su pol铆tica ya gan贸 y se ha hecho un lugar en la sociedad y en las instituciones. Bolsonaro no alcanaz贸 a煤n a la ministra argentina de Seguridad, Patricia Bullrich, quien vincul贸 los movimientos sociales con el narcotr谩fico, abriendo de ese modo el grifo de la represi贸n.

Se trata de desviar el sentimiento de inseguridad hacia los actores colectivos que resultan obst谩culos para implementar medidas m谩s profundas contra las econom铆as populares y la soberan铆a estatal sobre los bienes comunes, afirma Zibechi.

El cientista pol铆tico C茅sar Benjam铆n se帽al贸 al portal Piau铆 su temor de que un gobierno de Boslonaro sea peor que el gobierno militar. 鈥淗ay una movilizaci贸n de grupos, de masas que lo apoyan, que el r茅gimen militar nunca tuvo. Una vez que llegue a la presidencia, un hacendado de Par谩 puede entender que lleg贸 la hora de lanzar sus pistoleros, un polic铆a que participa de un grupo de exterminio entender谩 que puede ir m谩s lejos.: 鈥淓l sistema vigente de los a帽os 80, especialmente desde la Constituci贸n de 1988, ya no existe m谩s鈥.

Es sabido que Argentina tiene en Brasil a su principal socio comercial. Esa situaci贸n puede cambiar o sufrir un severo deterioro si 鈥揻inalmente- ese eventual gobierno decide dinamitar o profundizar la decadencia del Mercosur.

Hay dos formas de pararse ante la segunda vuelta. Desde la 贸ptica de los partidos, sus plataformas electorales y lo dicho por sus dirigentes, surge que Haddad tendr铆a buenas posibilidades de revertir el resultado. Si bien son pocos los que han pedido a sus adherentes que voten a Haddad, la mayor铆a de ha manifestado p煤blicamente su oposici贸n a Bolsonaro. Ese ser铆a el modo racional, 鈥減ol铆ticamente correcto鈥, de analizar la realidad y Haddad tendr铆a posibilidades.Resultado de imagen para o mito chegou e o Brasil acordou

Pero hay otra forma de mirarla, colocando el eje m谩s en los aspectos emocionales y ese es el modo que Bolsonaro ha planteado su campa帽a. Uno de sus spots m谩s difundidos dice: 鈥渙 mito llegou e o Brasil acordou鈥, mientras un coloso de piedra se despereza ante una poblaci贸n emocionada que sale a ver ese fen贸meno y donde se escucha 鈥渙rdem e progresso, eu quero pro mi pa铆s鈥 y se ve, al fondo, el lema 鈥渙 gigante nao esta mais adormecido鈥.

Frente a ese despliegue emotivo y en un marco muy cr铆tico a los partidos conocidos es 鈥搇amentablemente- poco probable que el racionalismo partidario, que puede reunir Haddad, logre quebrarlo, descontando los 18 millones de votos que los separaron en la primera vuelta. 聽Pero el 鈥渧oto 煤til鈥 lleg贸 a su m谩ximo potencial: Bolsonaro se sinti贸 frustrado de tner que disputar la segunda vuelta y suspendi贸 la fiesta de celebrasci贸n programada.

Esta ventaja no es est谩tica: no hay automatismo en la escogencia de inmensas parcelas del electorado y por ende, la elecci贸n est谩 abierta y es realista la posibilidad de Haddad venza a Bolsonaro. Una semana antes de la primera ronda, unos 20 millones de ciudadanos a煤n no ten铆a definido su voto. El 鈥渆fecto manada鈥 del voto 煤til derriti贸 las principales candidaturas antipetistas (Marina Silva y Geraldo Alckmin), ayud贸 al crecimiento de Bolsonaro y gener贸 resultados sorprendentes, como la elecci贸n inesperada de ciertos gobernadores, diputados y senadores.

Si uno sigue con la numerolog铆a, la votaci贸n de las candidaturas no-antipetistas聽 (Haddad, Ciro Gomes, Ghillerme Boulos, Vera Luc铆a, Goulart) totalizaron 45, 4 millones de votos (42,36%), 13,7聽 millones menos que los estimados el 20 de agosto, cuando Lula a煤n manten铆a posibilidades. Hoy, segmentos del antipetismo rechaza las barbaridades de Bolsonaro y sus pr谩cticas truculentas y odiosas, lo que permite pensar que parte de ellos puede votar nulo, no votar, e incluso votar por Haddad.

Anticomunistas sin comunistas

Uno de los dramas del progresismo en nuestra regi贸n es que ha dejado a mitad de camino la transformaci贸n econ贸mica, la revoluci贸n cultural, la transferencia del poder a los ciudadanos, el ejercicio de nuevos tipos de gesti贸n pol铆tica, de gobierno, sin olvidar los vicios at谩vicos propios del poder: corrupci贸n, nepotismo, tr谩fico de influencias, soberbia, prepotencia, autosuficiencia, dice N茅stor Francia..

Mientras, la convivencia y connivencia con los usos electoralistas, propagand铆sticos y organizativos de los factores de la democracia burguesa, termin贸 por confundirlos con la derecha en la percepci贸n popular que los considera tan 鈥減ol铆ticos鈥 como los de la derecha, en el peor sentido de la palabra.Imagen relacionada

Los medios hegem贸nicos de informaci贸n han 聽impuesto el imaginario de que en todas las sociedades de nuestra regi贸n impera la sensaci贸n de desorden, anarqu铆a y 鈥渃risis multidimensional鈥, donde se mueven poderosas bandas delictivas, con participaci贸n de polic铆as y militares organizadas (como las milicias verdes de Bolsonaro), que practican el chantaje, el soborno, el contrabando, el tr谩fico de drogas, el sicariato, el paramilitarismo. Por eso cala tan hondo el discurso que ofrece 鈥渙rden y 鈥渁utoridad鈥.

Es innegable que Bolsonaro conquist贸 una inmensa base social. Su discurso de odio y violencia fue capturando las insatisfacciones desde j贸venes hasta las 鈥渧iudas de la dictadura鈥, desde las periferias hasta las elites, bajo el aplauso de los vendedores de armas. Responsables de la construcci贸n de la polarizaci贸n social en el pa铆s, Globo (y tambi茅n la pentecostal Red Record) diseminaron el antipetismo, reaplicando su vieja receta de anticomunismo b谩sico.

Un tuit del investigador argentino Andr茅s Malamud, habla de 鈥渓a paradoja brasile帽a: elegir a un fascista de verdad, creyendo que es de mentira, por miedo a un comunismo de mentira que creen que es de verdad鈥. Es mucho m谩s que un juego de palabras: quiz谩 resume el drama que se vive hoy en Brasil.

 

*Periodista y comunic贸logo uruguayo. Mag铆ster en Integraci贸n. Fundador de Telesur. Preside la Fundaci贸n para la Integraci贸n Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE, www.estrategia.la)

 

 

 

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