Oct 16 2008
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Opinión

Cambio climático más biocombustibles, igual a inseguridad alimentaria

Juliett Morales Garcia*

El Día Mundial de la Alimentación 2008 llega hoy en un momento en que los pobres se encuentran en una encrucijada aún mayor a causa del cambio climático y las malas prácticas para obtener biocombustibles.
 
El cambio climático causado principalmente por las emisiones de gases de efecto invernadero y las políticas de producción de biocombustibles, conducen a un aumento dramático del número de hambrientos en el mundo.
 
Ambos problemas globales estancan uno de los principales Objetivos de Desarrollo del Mileno que proyectó las Naciones Unidas para el 2015: reducir a la mitad la cantidad de personas que sufren el calvario del hambre.
 
En el 2003-2005, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) estimó esa cifra en 848 millones, un aumento de seis millones sobre los existentes entre 1990 a 1992.
 
Ya en el mundo malviven 893 millones de personas subnutridas, alrededor de 60 millones más que en el 2003-2005, y la posibilidad de que los dígitos aumenten de forma dramática en las próximas décadas es real.
 
Tanto el calentamiento global como la producción de biocombustibles afectan la disponibilidad de tierras para el cultivo, el abasto de agua, la biodiversidad y el costo de la comida.
 
Eso provocará la disminución de la producción agropecuaria y la pérdida de otros bienes que pondrán en peligro la obtención de alimentos así como la estabilidad y utilización de los mismos, alerta la FAO.
 
Los conflictos entre vecinos por la tenencia de la tierra o el control del agua, el incremento del número de hambrientos y el desplazamiento a las grandes ciudades pueden agudizarse en los próximos años.
 
La FAO criticó recientemente el incremento artificial de la producción de biocombustibles entre 2000 y 2007, hasta representar el dos por ciento del consumo mundial para el transporte.
 
Las políticas actuales “tienden a favorecer a los productores de algunos países desarrollados frente a los de la mayoría de los países en desarrollo”, expresó Jacques Diouf, director del organismo de las Naciones Unidas.
 
Sostuvo además que “las decisiones sobre los biocombustibles deberían tener en cuenta la situación de la seguridad alimentaria", así como “la disponibilidad de la tierra y el agua”.
 
El organismo de las Naciones Unidas reafirmó la importancia de la puesta en práctica de las medidas de adaptación existentes y de gestión de riesgos.
 
Una de las más importantes es el uso de los recursos genéticos para el desarrollo de cultivos resistentes a plagas y enfermedades.
 
También resulta necesario ajustar los planes sobre la utilización de las tierras, los programas de seguridad alimentaria, así como las políticas relativas a los sectores pesquero y forestal, subraya el organismo.
 
La aplicación de las medidas para hacer frente al cambio climático puede ayudar a minimizar su impacto, pero las políticas para obtener etanol ponen a los pobres en una encrucijada.
 
Su principal objetivo es vivir y para ellos el problema es matemático: el cambio climático más biocombustible es igual a inseguridad alimentaria.

* Publicado en Prensa Latina

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