Oct 4 2009
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Cultura

Canción con todos

Álvaro Cuadra.*

América está triste, la voz y la guitarra de Mercedes Sosa se han apagado. Un canto que ha sido el bálsamo que acompañó nuestros días y el de tantos, exiliados de su tierra o de su historia. La Negra Sosa, como llamaban, cariñosamente, a esta tucumana sus compatriotas, llevó sus canciones al mundo entero como un abrazo fraternal a sus hermanos.

Lo hizo recogiendo todo el dolor y la ternura de sus predecesores, Violeta Parra entre muchos otros. Al igual que ellos, comprendió desde muy joven que el canto de nuestra América, tiene sentido y razón.

Alejada de la frivolidad de la farándula con que se reviste la actividad artística, Mercedes Sosa mantuvo una fidelidad última al reclamo histórico y social de nuestros pueblos.

Ninguna causa noble le fue ajena, amiga de los chilenos en tiempos difíciles, su arte estuvo del lado de las víctimas, de los que sufren. Su canto valiente, como el de Víctor Jara, no buscó el halago fácil ni los falsos brillos de la fama. Su nombre ha estado unido siempre a las luchas por la Paz, la Justicia y los Derechos Humanos.

Como todos los gigantes nacidos en estas tierras, La Negra Sosa abraza una vocación latinoamericanista. Su guitarra entonó aquella inolvidable Canción con Todos, invitando a sus hermanos americanos a liberar la esperanza. Su pasión por la dignidad y la justicia no es un reclamo oscuro y triste, por el contrario, su voz transmite alegría y dulzura que comparte con todos quienes son capaces de abrir su corazón.

En estos tiempos, en que se enseñorea entre nosotros tanta miseria espiritual, disfrazada de frío pragmatismo económico o político, la voz de esta argentina de excepción nos trae la brisa fresca de aquellos sueños y utopías que han forjado a generaciones. Es cierto, Cambia, todo cambia, pero no cambia el amor, ni el recuerdo ni el dolor de mi pueblo y de mi gente. La voz de Mercedes Sosa no ha perdido su lozanía, pues sigue interpretando el sentir profundo de millones de latinoamericanos que resucitan en cada una de sus canciones.
 
Argentina se enorgullece, con justicia, de esta hija notable. Mercedes Sosa ingresa al panteón de los grandes de América, aquellos espíritus que han hecho suya la voz profunda de nuestro continente y han sabido expresarla para siempre, ante el mundo entero.

Así, los ecos de su voz, las notas de su guitarra, seguirán acompañándonos en cada rincón de esta tierra, en los barrios de las grandes ciudades, en lejanas selvas y bosques, en la soledad de nuestros desiertos, enalteciendo la dignidad de cada hombre y mujer de este continente.


* Doctor en Semiología y Lenguas
Universidad de La Sorbona.

 

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