Dic 7 2010
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Ambiente

Cancún lleva el clima hacia ninguna parte

Rafael Méndez.*

"Paren al mundo, que me quiero bajar", decía Mafalda en un vieja historieta de Quino; ya no lo podría pedir: el mundo se detiene solo en en légamo contradictorio y maloliente llamado "Cambio climático". El clima como signo, entre otras de estupidez ciega y avariciosa, o punta del iceberg de los desastres anunciados. Los poderosos, en todo caso, bien (sin dar las gracias a nadie). Los del clima no es se resuelve con alguna "cumbre" porque es una sima. Y hacia alla rodamos. Un comentario.

Los delegados de los 194 países reunidos en la "Cumbre" del Clima de Cancún parecen moverse por los pasillos del complejo hotelero de lujo que acoge la cita más lentamente que el año pasado en Copenhague. No hay un alud de periodistas detrás de ellos, ni enormes filas de cámaras a la entrada. Si Copenhague fue una superproducción de Hollywood, llena de efectos especiales, apariciones sorpresa y un final ridículo, Cancún es cine de autor.

Los observadores veteranos aprecian los matices de "la atmósfera constructiva" en la negociación, pero el discurso deja ver que la lucha en la ONU contra el cambio climático camina, en el mejor de los casos, hacia ninguna parte. Porque nadie puede garantizar qué ocurrirá después de 2012, cuando termina el primer periodo de cumplimiento del Protocolo de Kioto.

El acuerdo, firmado en 1997, no incluye a EE UU (que no lo ratificó) ni a China (exento como país en desarrollo). Por eso Japón ha dicho que ya basta y en Cancún ha lanzado una sonora advertencia: "Japón no se inscribirá en un segundo periodo del Protocolo de Kioto bajo ninguna circunstancia". Con Japón están Canadá y Australia.

La UE fue ayer mucho más comedida, aunque su mensaje es similar. La comisaria de Cambio Climático, Connie Hedegaard, afirmó: "Estamos dispuestos a aceptar un segundo periodo de Kioto pero con condiciones: que otros se unan". Hedegaard recordó que la UE genera por sí mismo el 14% de las emisiones, y que su peso en el mundo va a menos conforme crecen las de China y otras economías. Hedegaard insistió aun así en que "hay que ser muy precavido" antes de matar Kioto. Su argumento es que sería como tirar una mala bicicleta antes de tener comprado un coche.

La secretaria de Estado de Cambio Climático, Teresa Ribera, consideró que la declaración de Japón "no fue bienvenida y no ayudó al proceso en el que estamos. Posiblemente es legítima su posición: `Oiga, si alguien piensa que los cinco que estamos en Kioto sigamos y los demás se van de rositas, no?’. Es legítimo, hace tiempo que lo venimos reivindicando muchos, pero el modo en el que se expresó generó reacciones intensas".

Bolivia propone tribunal

Entre ellas estuvo, como ya es norma, la de Bolivia. El embajador Pablo Solón Romero insistió en reclamar "un tribunal internacional de justicia climática" que juzgue a los países capitalistas, entre otras peticiones del bloque bolivariano. La opinión de Bolivia podría ser anecdótica si no fuera porque en este proceso de Naciones Unidas los acuerdos se adoptan por unanimidad.

Y en Copenhague, Bolivia, Venezuela y Cuba ya bloquearon la adopción de un acuerdo cerrado entre los principales países del mundo.

Al ser preguntado si Bolivia está dispuesta a volver a bloquear el proceso, Solón replicó con una de esas declaraciones pausadas que encandilan a los periodistas anglosajones: "Hay 300.000 muertos al año por el cambio climático. ¿Hablar de 300.000 muertos no es hablar ya de genocidio? ¿Y usted nos va a decir que estamos bloqueando? ¿Qué? ¿Que no se siga matando a más personas?"

El presidente Evo Morales es de los pocos jefes de Gobierno que acudirán a Cancún y la organización mexicana teme que venga no para ayudar sino para incendiar la cumbre. "Sería muy triste que una cumbre que se celebra en América Latina tenga en países de América Latina su primer obstáculo", opinó Ribera.

Los temas importantes, mientras, siguen abiertos. Pese a que ecologistas y gobiernos destacan el ambiente de negociación, los países en desarrollo exigen más compromiso de reducción de emisiones de los países ricos. Y estos reclaman a los otros más transparencia.

Pero ni la Administración de Obama puede ir más allá del recorte del 17% de emisiones en 2020 respecto a 2005 que anunció en Copenhague —la mayoría republicana del Congreso ya le va a hacer muy difícil lograr ese porcentaje— ni China ha dado muestras de que vaya a permitir auditar sus emisiones. En ese punto, la esperanza está puesta en una propuesta india de análisis internacional de emisiones.

Los cables de la diplomacia de EE UU revelados por Wikileaks y publicados por El País, entre otros medios. aparecieron ayer por primera vez en la cumbre. El representante boliviano insistió en que ponían de relieve "la injerencia, las presiones, los chantajes, realizados por la Administración de EE UU". La comisaria europea de cambio climático se zafó de la cuestión alegando que eran "informes de parte" en el que solo se ofrece la versión de uno de los presentes en una reunión.

* Periodista español.
En http://www.elpais.com

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