Oct 25 2009
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Política

Chile, candidatos en televisión

Álvaro Cuadra.*

La llamada franja electoral es un espacio televisivo estatuido por ley para que los ciudadanos conozcan las propuestas de los diversos aspirantes a la presidencia del país y a los cupos en el parlamento. Se trata, en rigor, de una cadena obligatoria que cubre todo el territorio nacional, en que se asigna un tiempo equivalente a cada coalición de partidos y sus candidaturas.

Dos observaciones: Primera, la franja electoral representa un momento estelar para todas las candidaturas. Segunda, se trata de una gran oportunidad para las candidaturas con menos recursos.

En el Chile de hoy, la ciudadanía es particularmente sensible a los mensajes audiovisuales. Esto se debe al papel central que ocupa la televisión y los nuevos dispositivos digitales, en desmedro de la transmisión por medios impresos.

Por lo tanto, estar en la televisión representa la posibilidad de llegar a millones de habitantes en un horario privilegiado. Las agitadas concentraciones en estadios y plazas públicas han sido reemplazadas por la pantalla televisiva, es aquí donde se exhibe la imagen de un candidato. La franja adquiere especial relevancia cuando la campaña electoral posee un grado de incertidumbre significativo, como es el caso.

Las campañas políticas en televisión han adquirido un formato complejo y sofisticado, desde aquel épico plebiscito en que triunfó la opción No. Todas las tiendas políticas acuden a profesionales de la comunicación audiovisual para construir verdaderos spots que nada tienen que envidiarle a los comerciales a los que estamos habituados. Esto es así porque los públicos en Chile poseen competencias visuales que responden a los estándares del mundo global en que estamos insertos. El cable, los efectos especiales en cine, Internet han terminado por instruir sensorialmente a una nueva generación.

Si desde un punto de vista comunicacional la franja es un momento crucial, habría que decir lo mismo desde una perspectiva política. La franja electoral en televisión instala en condiciones de igualdad a candidaturas desiguales. Es claro que las distintas candidaturas no cuentan con los mismos recursos a su alcance. Sea que se trate de un mal disimulado apoyo económico de un sector interesado o de un abierto respaldo de personeros e instituciones del aparato público, lo cierto es que no todos los candidatos gozan de tales privilegios.

Si la franja televisiva es importante para todas las candidaturas, ella resulta fundamental para aquellos candidatos que no poseen un respaldo económico o institucional  sólido. La franja electoral en televisión es la única oportunidad que permite dirigirse a todos los públicos, incluso a aquellos que aparecen como adversarios naturales.

En este sentido, hay que tener claro que la incidencia de este espacio político no es mecánica sino más bien probabilística, pues, la franja electoral en televisión actúa más como “catalizador” de conductas políticas que como “agente” de cambios conductuales inmediatos. Esto significa que la imagen televisiva se proyecta sobre realidades sociales y, a veces, políticas preexistentes.

En este universo, la franja televisiva cataliza la definición conductual  por comparación en aquellos límites difusos entre dos o más opciones. Es cierto, un éxito televisivo no se traduce necesariamente en un éxito político, sin embargo, la franja electoral en televisión es una tribuna nada desdeñable para llegar a los hogares chilenos con aquellos mensajes que no encuentran espacio en los medios.

* Doctor en semiología, Universidad de La Sorbona, Francia; investigador y docente de la Escuela Latinoamericana de Postgrados, Universidad ARCIS, Chile.

Ver, del mismo autor, sobre la construcción de la imagen de los candidatos, en este portal Imagen, imagen.

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