Dic 17 2019
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Pol铆tica

Chile, del estallido social a la crisis pol铆tica

El movimiento popular que recorre Chile desde el estallido social del 18 de octubre se desplaza como una entidad con vida propia. En este proceso ha podido recogerse, ampliarse, ocultarse y abrirse hacia nuevas expresiones. Desde hace ya casi dos meses , el movimiento no ha dado tregua.

Sin partidos ni l铆deres, sin conducci贸n visible, avanza y crece. El viernes pasado nuevamente la Plaza de la Dignidad recibi贸 a medio mill贸n de personas, una deriva esta vez reforzada por los cantos y la m煤sica. Las expresiones art铆sticas, como tambi茅n lo

 

s millares de convocatorias desde colectivos y movimientos populares, moldean desde abajo otro pa铆s. La fuerza que emerge desde las bases, que ha reconocido a un pa铆s como nunca en treinta a帽os, tiene aterrorizada y cada d铆a m谩s arrinconada a las elites.Resultado de imagen para chile plaza dignidad

Desde hace dos meses Chile ha liberado sus dolores y frustraciones. Nos hemos puesto de cabeza en un movimiento que nos ha revelado y transparentado como personas. Porque aquellas frustraciones y dolores no son individuales, sino comunes. No son el error, el fracaso individual, sino el sometimiento, la esclavitud colectiva. En dos meses hemos aprendido m谩s pol铆tica, de la verdadera pol铆tica y no de los consensos parlamentarios, que en los 煤ltimos treinta a帽os. Un pa铆s que hace pocos meses solo hablaba de consumo y deudas hoy discute sobre asamblea constituyente y sobre c贸mo levantar una sociedad m谩s justa e igualitaria.

El movimiento 18-O no da tregua porque la contraparte, que no solo es el gobierno, sino el mercado y el Estado, no tiene respuesta. La gran defensa del modelo neoliberal y de sus representantes pol铆ticos, ha ca铆do derrotada porque no tiene propuestas. La econom铆a de mercado, imbricada con todas las instituciones, las normas y el Estado mismo bajo la constituci贸n neoliberal, no podr谩 satisfacer jam谩s las demandas de la poblaci贸n. No lo har谩 porque su dise帽o y objetivo no es ese sino el lucro y la m谩xima rentabilidad de sus inversiones.

Lo que vale para las pensiones de miseria vale tambi茅n tambi茅n para los recursos naturales, el ambiente, las ciudades y los territorios. Del mismo modo como el modelo de mercado globalizado se ufan贸 de haber llegado a todos los rincones del planeta y convertir en consumidores y deudores a todos sus habitantes, hoy, tras los efectos de esta delirante y perversa codicia, recibe el repudio desde todos aquellos espacios presentes. Sin respuestas reales, la ira de la poblaci贸n levantar谩 tremendas y crecientes tempestades.

Resultado de imagen para chile plaza dignidadEl pueblo movilizado apunta y denuncia a un r茅gimen, que representa en estos momentos Sebasti谩n Pi帽era. El millonario y apostador en grandes mercados, ha hecho lo 煤nico que sabe hacer: especular, que es tambi茅n mentir, manipular los tiempos, las comunicaciones y las emociones. Y en este proceso, que tiene como fin primordial y 煤ltimo el rescate del orden de mercado tal como ha existido durante las 煤ltimas cuatro d茅cadas, ha errado y magnificado la crisis.

Pi帽era, ese h谩bil especulador de mesas de dinero, ha mostrado en un tiempo r茅cord su escaso espesor moral. Desde el estallido de octubre Chile bajo su gobierno ha resucitado los fantasmas m谩s crueles de la pasada dictadura. Cu谩ntas veces gritamos 鈥淣unca M谩s鈥 y cu谩ntas veces hoy se han violado de forma reiterada, diaria, los derechos humanos de la poblaci贸n. El resguardo de un orden econ贸mico y pol铆tico no merece las decenas de muertes y miles de mutilados, heridos, golpeados, violados, y detenidos. No merece que el pueblo sea v铆ctima de su guerra y sus masivas persecuciones. Pi帽era, efectivamente, le ha declarado la guerra a su pueblo.

Como fiel representante de este r茅gimen, Pi帽era no acceder谩 a ninguna demanda. Bajo su gobierno no se acabar谩n las AFP, no se pondr谩 fin al lucro en la educaci贸n ni en la salud, ni a los cr茅ditos usureros ni a un pa铆s y una sociedad que vive bajo las 贸rdenes de los grandes capitales y del lucro generalizado. En este momento 茅l y su gobierno son un dique que frena las demandas ciudadanas. Una contenci贸n que no considera el aumento diario de la presi贸n.

Imagen relacionadaLa semana pasada ocurri贸 uno de los eventos m谩s graves, aun cuando predecible, del proceso iniciado en octubre. El rechazo a la acusaci贸n constitucional contra el presidente Pi帽era por parte de toda la coalici贸n oficialista de Chile Vamos y con la necesaria ayuda de ocho diputados opositores, hoy apuntados por el pueblo en redes como 鈥渢raidores鈥, ha sido el candado a este muro de contenci贸n.

Una clausura que evita dar curso a las demandas de la poblaci贸n movilizada y de paso pulveriza a gran parte de la clase pol铆tica que cierra filas con el gobierno. El rechazo a la acusaci贸n contra Pi帽era se suma a dos eventos anteriores de similares caracter铆sticas, cuales fueron el acuerdo constituyente de noviembre y la votaci贸n por la agenda represiva presentada por Pi帽era. Es una regresi贸n a las nefastas pol铆ticas de los consensos, pacto entre las elites y los grandes poderes en las sombras.

Con el rechazo a la acusaci贸n constitucional contra el presidente, la clase pol铆tica en el Congreso justifica las violaciones a los derechos humanos y cierra la posibilidad de dar cauce a cambios pol铆ticos y econ贸micos de mayor profundidad. Una opci贸n que busca retardar una crisis pol铆tica que tarde o temprano ser谩 inevitable.

*Escritor y periodista chileno, director del portal politika.cl. Colaborador del Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE,聽www.estrategia.la)

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