Sep 27 2011
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Sociedad

Chile, estudiantes: nuevos apaleos y Camila Vallejo en la prensa extranjera

El viernes los estudiantes secundarios de la comuna de Providencia —antaño la más elegante de la capital chilena— no domiciliados en ella, fueron zaheridos, ofendidos, humillados y amenazados con la expulsión. La acción correspondió al intemperante alcalde Labbé, ex militar vocacionalmente pinochetista. El lunes los mismos —y otros— estudiantes fueron brutalmente apaleados por la policía. Las chicas, cartón lleno, fueron manoseadas y golpeadas por la soldadesca. ⎮LAGOS NILSSON.

Los vehículos emisores de "gas disuasivo" y carros lanzaagua (en la jerga popular zorrillos y guanacos) hicieron su agosto; no hay seguridad acerca de dónde partió la orden para ejecutar semejante "procedimiento", pero comienza a establecerse la certeza de que los estamentos del pinochetismo cobran fuerza al interior de las fuerzas policiales y en algunas canchas políticas.

Indignados tanto agentes de gobierno como oficiales de la policía reclaman por agresiones al personal de Carabineros. La imagen (izquierda) ilustra esas agresiones.

La acción de ayer lunes en la mañana probablemente tendrá efectos no deseados para el gobierno de Sebastián Piñera, toda vez que entorpece las posibilidades de que su lento, sinuoso y a ratos contradictorio acercamiento para establecer un diálogo tanto con estudiantes secundarios como universitarios. En el fin de semana Labbé (abajo, der.) aseguró urbi et orbi en un programa de televisión que su determinación de cerrar colegios en Providencia había sido comunicada, deslizando que además apoyada por el ministro de Educación Felipe Bulnes: hoy Bulnes lo desmintió tajantemente.

Un buen sector de los "pingüinos" se planteaba esta tarde, como posibilidad, cerrar los canales de comunicación con las autoridades, y entre los universitarios el "shock" ocasionado por la brutalidad policial aceleraba algunas discusiones en torno a la inconveniencia de intentar acuerdos con el gobierno, habida consideración de su trayectoria zigzagueante en las materias que se discuten. Algunos observadores creen ver una fractura —más evidente entre los secundarios que en la enseñanza superior— entre los sectores más activos e independientes y las huestes proclives a oír al Partido Comunista.

Alegarían estos sectores que el PC negocia el movimiento estudiantil como parte de un paquete de asuntos políticos que incluiría su ingreso al "stablishment" político sin escuchar debidamente las reivindicaciones estudiantiles. Cabe considerar que si bien todos los miembros del "stablishment" coinciden en considerar importante, y hasta heroica, la conducta estudiantil, lo cierto es que ello no pasan de ser —como la infortunada alocución del presidente Piñera en la ONU— meras palabras de hipócrita buena crianza. Si el denominado "país político" tuviera verdaderamente intenciones de sumergirse en el problema de la educación éste nunca hubiera llegado a la cota actual.

Se diría que las muchachas y muchachos chilenos han quedado solos y seguirán solos. Pinochet liquidó una generación —entre represiones, vista gorda al alcoholismo juvenil y drogadiccón—; la Concertación frustró a los que no pudo hacer dormir, con las mismas herramientas; acaso los herederos del general piensen que es hora de hacer callar a una tercera. El problema es de qué modo.

La situación es compleja, y se volverá muy grave si los esfuerzos en marcha por dividir a los estudiantes —y en menor medida a los padres y apoderados— consiguen encontrar la puerta para hacerlo. Quizá es hora de que otros estamentos de la sociedad decidan de qué lado están. Para no volver a oír la canción de Violeta Parra, esa de que matan a nuestras palomas. ¿La recuerda?

Chicas y chicos llevan cinco meses en paro y con escuelas y facultades en toma. El gobierno apostó a deseslabonar el movimiento por cansancio: fracasó; está por delante, como inmediato, el asunto de la ley de presupuesto: el gobierno calla, responde a palos. En México, la Argentina, Colombia —para no alargar la lista— a los estudiantes se les entrega solidaridad. Quién sabe, la educación se convierte en materia de discusión internacional.

En esta anudada, frágil y oscura realidad, con decenas de miles de niños y muchachos, por ejemplo, a un tris de perder el año escolar —y lo van a perder porque a veces la dignidad es más fuerte— no deja de ser instructivo leer el artículo que, sobre Camila Vallejo, se publicó en un medio en España. Es la Pasionaria juvenil:

Camila Vallejo, la joven revolucionaria de la primavera chilena

Han pasado cuatro meses desde que los estudiantes de Chile tomaron las calles y ocuparon sus centros educativos. En dos semanas más, el Ministerio de Educación dará por terminado el primer semestre lectivo. Las organizaciones estudiantiles están pensando en volver a clase, pero reservando unas horas semanales para manifestarse. Vallejo tiene 23 años, estudia Geografía y es una de las líderes de los estudiantes, su familia está preocupada porque ha recibido amenazas de muerte. ⎮JORGE BARRENO

Los estudiantes quieren una educación pública, gratuita y de calidad. Chile es el país de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) donde la educación superior pública es más cara. De las universidades privadas, sólo en Estados Unidos cuestan más. Estudiar en un centro educativo superior chileno vale por encima de los 6.000 dólares al año, en un país donde el sueldo mínimo es de 380 dólares al mes.

Tener un hijo estudiante universitario supone gastar el 40 por ciento del ingreso familiar. El estado chileno aporta un 16,1 por ciento de los costes en educación superior, siendo el país de la OCDE donde más pagan los estudiantes de su propio bolsillo. Sólo una de cada cinco familias puede hacerse cargo de los pagos sin pedir préstamos.

Una mujer al frente de las movilizaciones

Las organizaciones estudiantiles quieren cambiar el turbio panorama educativo chileno. Al frente se encuentra una mujer. Joven, guapa, de profundos ojos azules, de rasgos delicados, directa, pausada, con las ideas claras. Se llama Camila Vallejo, tiene 23 años, estudia Geografía y es la presidenta de la FECh, la Federación de Estudiantes de Chile.

Hija de dos militantes del Partido Comunista Chileno, Camila es uno de los personajes políticos mejor valorado de Chile, con un 68 por ciento de aprobación, un 40% más que el presidente del país, Sebastián Piñera.

"En este preciso momento se inicia la primavera del pueblo de Chile. Es hora de avanzar hacia una educación pública gratuita de calidad para todos", manifestaba Camila hace un mes en la última reunión masiva que aglutinó a un millón de personas en el Parque O’Higgins de Santiago, cuando los rayos de sol comenzaban a apuntar tras el duro invierno andino.

Amenazas de muerte

Reinaldo Vallejo, el padre de Camila, estudió gratis en la Universidad antes de que se privatizara durante el gobierno [dictadura] del general Augusto Pinochet. El 10 de marzo de 1990, el día antes de dejar el Gobierno, el dictador promulgaba la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza (LOCE), reduciendo el papel del Estado en la educación. Se transformaba así en un mero regulador, delegando la enseñanza en el sector privado.

Reinaldo Vallejo se siente muy orgulloso de su joven hija, quien, junto a miles de estudiantes, podría cambiar la actual situación educativa. Sin embargo, está preocupado. Hace unos días aparecieron en las redes sociales mensajes del tipo: "Mejor cámbiate de casa o si no sufrirás un extraño accidente, por lameculos de la internacional comunista", "te vamos a matar por perra" o "se mata a la perra y se acaba la leva".

Además, se ‘filtraron’ los datos personales de Camila, incluyendo la dirección de su casa y el número de su teléfono fijo, así que la dirigente estudiantil tuvo que recibir asistencia policial. "Por su seguridad, no queremos que ande sola, ni que venga a la casa, porque nuestra dirección es pública. Si le pasa algo a Camila, el responsable es el gobierno, que está dando carta blanca para que ocurra cualquier cosa", comentaba Reinaldo Vallejo.

Rumores de ‘pololeo’

Sin embargo, los días de las amenazas parece que pasaron y el gobierno y los estudiantes comienzan a ponerse de acuerdo. La primavera se va tornando calurosa y los medios de comunicación chilenos faranduleros hablan del romance de Camila Vallejo con Julio Sarmiento, ex presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile y senador de la casa educativa.

El supuesto ‘pololo’ (novio) de la estudiante desde hace unos meses, Julio Sarmiento, estudia Medicina y nació en Cuba, aunque en 2002 se trasladó a Santiago de Chile. Como Camila, milita en el Partido Comunista. A ninguno de los dos les gusta hablar de su supuesta relación y, menos aún, de su difusión mediática, aunque en la última manifestación por las calles santiaguinas, por primera vez, se les vio juntos.

Digan lo que digan, Camila Vallejo se mantiene fiel a sus principios: "Las marchas son nuestra principal herramienta (de presión), pero también los paros", manifestaba el pasado jueves, durante la última marcha.

Aunque vuelvan a las aulas, los estudiantes de Chile siguen en sus trece. De nuevo tienen programadas movilizaciones para el 29 de septiembre y para el siete de octubre, día en el que se prepara un acto masivo repleto de actividades culturales. La primavera y el buen tiempo acompañan para echarse a la calle.
* Periodista.
En www.elmundo.es

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