Abr 2 2009
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Participación ciudadana

Chile, ley general de educación: rechazo, ira, alborotos, provocadores y estudiantes presos

Surysur

El Colegio de profesores había llamado a una protesta contra el texto de la ley de educación que reemplazará a la impresentable LOCE que ha regido la materia desde el final de la dictadura militar-cívica. Maestros, una moderada presencia de alumnos y fuerzas policiales se dieron cita en el centro de Santiago para tal efecto. También otros grupos, presuntamente estudiantiles, encapuchados. El presidente de Colegio, Jaime Gajardo, fue agredido, un carabinero sangró, los periodistas debieron refugiarse, el picor de las lacrimógenas invadió las calles y un número no señalado de estudiantes –de los de verdad– fue detenido y se encuentra desde pasado el mediodía en la tercera Comisaría de Carabineros.

La convocatoria básicamente fue para manifestar oposición al articulado de la nueva ley que autoriza a que personal no docente –sin preparación pedagógica– impartiera materias en los colegios y escuelas: defensa de la calidad de la educación y defensa gremial de los puestos de trabajo.

El río salió de madre cuando Jaime Gajardo llegó a ocupar su puesto en el mitín: un grupo de estudiantes o supuestos estudiantes encapuchados lo recibieron con una andanada de piedras. Los proyectiles cayeron sobre las fuerzas especiales de la policía y algunas también sobre los periodistas que cubrían el acto. Carabineros hizo funcionar el carro lanzaaguas, los supuestos estudiantes se dispersaron –o parecieron hacerlo.

La generalidad de los asistentes parecía acordar que los encapuchados eran provocadores –¿enviados por quién?– para restar seriedad a los argumentos profesorales. Otros, los menos, pensaron que comparados con el escándalo de las farmacias unidas en asociación ilícita para subir el precio de los medicamentos los alborotadores-provocadores no eran nada.

De todos modos diversos personeros del ámbito de la educación plantearon sus críticas a la ley, y recordaron la "revoución pingüina" de 2006 (en Chile se llama afectuosamente pingüinos a los estudiantes secundarios). Se dijo también que la nueva Ley general de Educación no satisface las expectativas ni las demandas del mundo de la educación.

Como resultado de los incidentes –provocaciones que continuaron luego del cierre del acto durante la marcha hacia el ministerio del ramo– un número indeterminado de estudiantes, trescientos o más, terminaron la jornada en dependencis de la tercera (y otras) Comisaría de Carabinros. Muchos de ellos subidos sin delicadeza alguna a los furgones policiales.

Entre los detenidos –informaron voceros estudiantiles– si bien algunos pudieron haber participado en los desórdenes, la mayoría no; dijeron además que probablemente haya jóvenes de no más de 14 o 15 años en la Comisaría sin que se les haya permitido comunicarse con sus hogares.

Terminado el acto en a Plaza de Armas, los manifestantes –algo más de 3.000 personas– se dirigieron haca la Alameda rubo al Ministerio de Educación para dejar una carta oficializando sus puntos de vista.

Fuentes de gobierno calcularon que no más de un 13 por ciento del profesorado adhirió a la protesta en Santiago y que no más del 23 por ciento en todo el país.
 

 

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