Oct 6 2009
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Sociedad

Chile: Los muertos en el trabajo, los torturados por la represión

J. Aguilera.*

Habla Alexis González, presidente de la Federación de Trabajadores de la Construcción y la Madera, recientemente detenido y golpeado por Carabineros de Chile y el GOPE por protestar ante las condiciones laborales que lleva a la pérdida de vida de obreros y trabajadores: las muertes silenciadas por el sistema económico. No se comenta sobre los atropellos permanentes a los derechos laborales, de la superexplotación, de las extensas jornadas laborales y del permanente maltrato, como el que se da a las mujeres cajeras obligadas a usar pañales para que no pierdan tiempo yendo al baño… Y hay más.

Por ejemplo, cuantos jóvenes perdieron la vida trabajando como buzos en la "industria del salmón"; dónde, cuando y cuántos trabajadores han quedado mutilados, electrocutados, inválidos y trás ellos sus familias sin protección, por razones laborales; sumando a todo esto al ejército de trabajadores y trabajadoras, precarios sin previsión, sin cotizaciones sociales…

Si todo ello se conociera, se conocería también la verdadera cara de este sistema tan emprendedor y que no quieren que toda esa información tome estado público: las escasas estadísticas oficiales, son practicamente inaccesibles y no se publican en ninguna parte.

No se informa sobre estas cosas en la prensa chilena porque  casi un 100 % de ella se encuentra en manos de los contados dueños de todo. Pero los ciudadanos que pasaron por Vicuña Machenna, a dos cuadras de la Alameda el miércoles 30 de septiembre a las 18 pudieron observar a los delegados y dirigentes sindicales de la Federación Nacional de Trabajadores de la Construcción y la Madera (Fetracoma) pendiendo con arneses de la señalética pública y denunciando las calamidades laborales que sufre el sector.

Alexis González es el presidente de la Fetracoma. Tiene 32 años y está entero en sus convicciones. En el país existen alrededor de 600.000 obreros de la construcción y la producción maderera, de los cuales, más de un 10% está cesante como efecto de la contracción económica provocada por la crisis capitalista. Un obrero recibe por su trabajo, en promedio, $ 300.000 (542 dólares) mensuales, sólo que el 70% de los trabajadores del área son jornaleros que obtienen $ 160.000 por su labor (289 dólares).
    
–¿Cuáles son las condiciones de trabajo de los obreros en Chile?
    
–Durante los últimos seis años hemos enviado innumerables cartas de denuncia sobre la profunda precariedad de nuestro sector a los ministerios y autoridades de gobierno y al propio empresariado, agremiado en la Cámara Chilena de la Construcción, sin obtener respuesta alguna.

"Aquí no se respetan legalmente las condiciones mínimas de higiene y seguridad. Tampoco se nos entregan los elementos de protección personal. Los altísimos niveles de accidentabilidad laboral con resultado de muerte durante el gobierno de Bachelet llegan a 200 compañeros; mucho más que en Argentina, Uruguay o Brasil.

"En los últimos cuatro años ha habido 2.000 trabajadores accidentados. Siempre se trata de personas entre 30 y 40 años. Son cifras de la Dirección del Trabajo. Imagina los números  de la realidad”.

–¿A qué te refieres?

–A que muchos accidentados son enviados por el empleador a hospitales o centros públicos o privados, para que las cifras reales no engorden. Así los patrones se ahorran plata. Cuando ocurre un accidente en la faena, el empleador está obligado a paralizar la obra. Sin embargo, ello no ocurre. Seguimos trabajando con el compañero muerto o accidentado en la faena.

"Lo que debería pasar es que el personal de Prevención de Riesgo actuara adecuadamente. Pero la empresa no los deja hacer su trabajo, y el que lo llega a hacer acorta su vida laboral inmediatamente”.
 
–¿Qué sucede cuando pasa un accidente grave o fatal en la obra?

–Deberían operar los seguros y las AFP. Las empresas suelen dar una miseria de dinero a la familia del afectado cuando muere un obrero. En cambio, cuando las familias de la víctima toman contacto con nuestra Federación, los abogados que colaboran con nosotros han obtenido indemnizaciones infinitamente más justas, a través de juicios.

"Nuestra concepción al respecto es que cuando muere un trabajador en el trabajo se comete un verdadero asesinato del obrero; el empleador es el responsable debido a la falta de cumplimiento de las condiciones básicas de seguridad”.

–¿Cuáles son los accidentes fatales o no más recurrentes que sufren los obreros?

–Aplastamientos, caídas y electrocutamientos.

–¿Qué medidas deberían tomarse contra los accidentes?
    
–Creemos que si se permitiera a los Comités Paritarios y  a los expertos prevencionistas funcionar, la tasa de accidentabilidad no sería tan alta. La Inspección del Trabajo no da abasto, y muchos fiscalizadores están muy mal preparados.

Algunos, simplemente no hacen su pega. No ven la situación de vulnerabilidad en la que nos encontramos, e incluso hacen vista gorda, por temor a la judicialización que emprenden los empleadores contra ellos, o por pura negligencia”.

La brutal represión
    
–¿Cuáles son las principales dificultades para organizarse que tienen?
    
–Persecución a los sindicalizados y las “listas negras”. Al trabajador sindicalizado se le persigue material y sicológicamente. Se le cambia de lugar de trabajo, se violan los contratos. Lo anterior, con la complicidad de entes estatales e incluso, de la policía. Hasta en las huelgas legales se nos reprime en forma brutal.”

–Pero el discurso oficial del gobierno habla de reformas laborales, mejoramiento de la negociación colectiva, facilidades para sindicalizarse…

–Los discursos de la Concertación al respecto, son totalmente contrarios a lo que pasa en la práctica. Cuando la señora Bachelet era candidata a presidenta nos dijo que durante su gobierno ella iba a hacer todo lo que estuviera en sus manos para que nuestros derechos no fueran vulnerados, y que realizaría cambios profundos para que lo que nosotros denunciamos no siguiera ocurriendo. Sin embargo, los trabajadores sindicalizados continuamos siendo perseguidos.”
    
–El 30 de septiembre ustedes realizaron una acción en pleno centro de Santiago…

–Luego de 6 años de denuncias incontestadas, el Consejo Directivo de nuestra Federación decidió asumir la movilización. Por eso cuatro dirigentes sindicales nos colgamos con nuestros arneses de trabajo y las cuerdas debidas, de la señalética que está en Vicuña Mackenna, a seis metros de altura de la calle. Allí colocamos nuestros lienzos y demandas.

"En la calle, abajo, nos acompañaron otros dirigentes sindicales del sector, estudiantes y amigos de la organización. Eran las seis de la tarde".
    
–¿Qué pasó luego?

–A los 20 minutos llegaron los carabineros que cortaron Vicuña Mackenna. Inmediatamente, alrededor de 16 personas fueron detenidas en la calle. Nosotros seguimos arriba. Dos horas después llegó el GOPE (policía militarizada especialista es desactivar explosivos); nos cortaron las cuerdas de vida y nos gritaban que nos tiráramos a la calle. Como yo seguí colgado con las puras manos, un funcionario del GOPE me dijo que me cortaría los dedos con un cuchillo. Ninguno de los policías portaba placa o nombre.

"Mientras tanto, abajo, nuestros compañeros eran golpeados en el microbús de carabineros. Apenas me bajaron, recibí una paliza de un piquete policial. Me esposaron y me siguieron golpeando. Nos identificamos como dirigentes sindicales y les explicamos los motivos de nuestra acción. En el vehículo policial el que más nos golpeó fue el propio chofer, con bastón y puñetazos.

"Mientras nos ‘daban’ nos decían que éramos ‘sucios obreros, están condenados a ganar un sueldo miserable de por vida. Nosotros somos la justicia y la ley, y la ejerceremos’. Allí mismo nos continuaron torturando. A muchos les abrieron las piernas para patearle los testículos".

–¿Fueron llevados a una comisaría?

–Sí, a la 19ª Comisaría de Providencia, donde no se cansaron de golpearnos, en tanto nos gritaban ‘indios de mierda, no les alcanzó  más que para obreros’. A las tres de la mañana fuimos liberados bajo el cargo de desórdenes graves”.

–¿Qué harán ahora?

–Nuestros abogados están estudiando las querellas que vamos a interponer. No nos van a amedrentar. Persistiremos con la movilización y las denuncias, aunque los dueños de los medios y el gobierno traten de silenciarnos. Ya perdimos la paciencia. Y sabemos que este un gobierno de los empresarios donde sólo mueren trabajadores.

"No vamos a descansar hasta que las injusticias de las que somos objeto, cambien radicalmente. Y sólo mediante una organización fuerte, contaremos con una vida mejor. Hay que romper el miedo y si no luchamos por nuestros derechos, los derechos no existen”.
    

* Del equipo CECT (Comisión ética contra la tortura).

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