Oct 3 2008
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Cultura

Chile: quieren en Monteverde otro Patrimonio de la humanidad

Surysur

Parlamentarios chilenos persiguen que la localidad de Monteverde, ubicada al poniente de la austral Puerto Montt, sea declarada Patrimonio de la humanidad por la UNESCO; el sitio arqueológico fue designado como Monumento histórico en 2007. En el lugar se han encontrado vestigios humanos que datan de más de 12.500 años; un campamento con estructuras de madera, restos de productos vegetales recolectados y materiales líticos destinados a la caza y procesamiento de alimentos.

La importancia de este hallazgo es que se encontró la huella de un niño con una data de más de 12.000 años, lo que pone en tela de juicio la teoría de los hombres Clovis y Folsom, que ha sido el paradigma teórico para explicar el poblamiento americano y cuyos vestigios tienen una antigüedad de entre 10.000 y 11.000 años.

Además se solicitó a la comisión que adopte una serie de medidas toda vez que Puerto Montt está perdiendo recursos económicos y precisa el desarrollo de la actividad turística vinculada al tema educacional y la ciencia".

Entre las peticiones está la posible instalación de un museo en Monteverde; integrar el hallazgo y Monteverde a los textos de estudios como un lugar arqueológico importante en Chile, y,desde luego, ayudar a la candidatura de la zona como Patrimonio de la humanidad por la UNESCO.

El diputado Ramón Farías, presidente de la Comisión de Cultura destacó que "esto es importantísimo porque hay elementos orgánicos que se han encontrado como piel de mastodonte y otros que no han sido encontrado en otras partes del mundo".
(Fuente: Diario de la Cámara de Diputados).

Una voz experta

El arqueólogo Francisco Mena, Sub Director del Museo Chileno de Arte Precolombino escribió sobre Monteverde en el portal Nuestro Chile (www.nuestro.cl/notas/rescate/monte_verde1.htm). Párrafos destacados:

Durante más de cien años se ha venido discutiendo cuándo fue poblado América, y aunque las evidencias más redundantes y convincentes correspondían a lo que se ha llamado "Clovis" en Norteamérica hace unos once mil años, muchos arqueólogos creían que debe haber habido gente en este continente mucho antes. El gran mérito de Tom Dillehay fue haberse propuesto convencer a los escépticos y aportar evidencias a favor de la hipótesis de un poblamiento temprano de América, en fechas similares a las que Clovis ostentaba.

El sitio de Monte Verde, cerca de Puerto Montt, ofrecía condiciones excepcionales para un estudio de este tipo. Aquí había habido una sola ocupación y la estratigrafía estaba relativamente intacta, de modo que los escépticos no podían esgrimir el argumento de la "revoltura" y poca claridad de las asociaciones, que resulta en la mayoría de los casos demoledora. Las fechas radiocarbónicas eran suficientes y coherentes, revelando más allá de toda duda razonable que el sitio tenía alrededor de 12.500 años. La preservación de materiales orgánicos, entre ellos cordeles anudados y estacas de madera, demostraba claramente actividad humana, pese a las dudas de muchos, acostumbrados solamente a reconocer evidencia artefactual en materiales durables como la piedra.
(…)

Treinta años después de que comenzaran los estudios y diez años después de publicada la monografía "final" del sitio, Monte Verde sigue siendo un caso aislado y raro, un "milagro". Aunque muy pocos pretenden que sea comparable a Clovis y, por ende, no definen nada como una "cultura Monte Verde", que responda a un patrón, sería necesario al menos documentar otro sitio parecido en la zona o un reestudio del sitio, ojalá por un equipo de investigadores independiente. Mientras ello no ocurra, no parece prudente darle demasiada importancia a este caso único, o "acomodar" toda la evidencia conocida para redefinir la edad del poblamiento americano o las rutas de ingreso al continente.

Pese al sensacionalismo mediático, nadie medianamente serio se atrevería a usar Monte Verde para voltear de cabeza la teoría de un poblamiento desde el norte, aunque hay varios que se plantean una "ruta costera", sumergida por efecto del alza del mar hace unos diez mil años, para "explicar" el que no se hayan encontrado, más al norte, de mayor antigüedad que Monte Verde. La mayoría cree que no se han encontrado, simplemente, y que algún día se encontrarán. La historia enseña que recién entonces se debería "redescubrir" y valorizar un "caso anómalo" como Monte Verde, pero la rapidez de las comunicaciones actuales y la avidez de los medios por noticias espectaculares hacen que estos "milagros" que escapan al saber tradicional reciban una atención y divulgación desmesuradas.
(…)

Monte Verde ha sufrido de ese sesgo sensacionalista y es con demasiada frecuencia malentendido. Se piensa, por ejemplo, que fue una aldea sedentaria, cuando en realidad fue un campamento ocupado gran parte del año por mujeres, niños y ancianos, mientras los hombres el salían y volvían , en incursiones de hasta varios meses.
(…)

La ciencia es generalmente demasiado compleja y llena de detalles áridos que no se prestan para una nota periodística breve. Es por ello que la prensa suele caer en caricaturas: la de inventar una polémica maniquea o reducir un debate complejo a un simple conflicto entre posiciones antagónicas, la de exagerar lo "primero" de un "descubrimiento" o la de enfatizar detalles tecnológicos sofisticados, como el análisis microscópico o genético, confundiendo medios con fines. Ejemplo notorio de la primera estrategia ha sido la oposición entre fanáticos de Monte Verde y críticos inveterados (defensores de "Clovis first"), cuando en realidad la gran mayoría de los investigadores se ubica en una posición intermedia, admitiendo que ambas posturas tienen argumentos a su favor y que aún no sabemos cuándo llegaron los primeros grupos humanos a América.
(..)

El hallazgo de un "probable" nivel cultural de más de 30.000 años ha provocado especial confusión. Muchos creen que es el mismo sitio o que está directamente bajo el contexto del 12500 AP. Hay quienes creen incluso que las viviendas con cimientos de madera, la estructura en "hueso de la suerte" o los otros elementos clásicos de Monte Verde tienen esta antigüedad. La verdad es que ni el mismo Dillehay y sus colaboradores en las investigaciones iniciales se sienten cómodos con estos hallazgos tan antiguos y sienten que no tuvieron tiempo para estudiarlos como merecen.
(…)

Esta es una de las muchas razones por las que es necesario volver a excavar en Monte Verde, pero esto no será posible si no se evita la destrucción del sitio, que está siendo sometido a la permanente erosión por parte del estero Chinchihuapi y otras actividades que remueven sedimentos y quizás destruyen materiales de los que podría obtenerse valiosa información, como es sacar troncos en un tractor por el lecho del estero.

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