Oct 9 2011
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Opinión

Chosmky: La batalla global por la paz que se libra en la sudcoreana isla Jeju

La nueva base en Jeju está localizada en Gangjeong, una aldea agrícola y pesquera que renuentemente se ha convertido en el escenario de una épica batalla por la paz.

La resistencia es un movimiento popular que va bastante más allá del debate sobre la militarización de la isla. Los derechos humanos, el medio ambiente y la libertad de expresión también están en juego. Aunque pequeña y remota, Gangjeong es un campo de batalla importante para todos aquellos que creen en la justicia social en el mundo entero.

Corea del Sur inició la construcción de la base en enero, pero las protestas hicieron suspender el trabajo en junio.

Un testigo personal informa que el movimiento de resistencia de los aldeanos ha llevado a detenciones enfocadas contra los que filman, los blogueros, clérigos, activistas en sitios sociales de la Red y, muy especialmente, los líderes del movimiento.

El mes pasado, la policía antimotines dispersó un mitin no violento y arrestó a más de tres docenas de activistas, entre ellos el alcalde de Gangjeon, el líder de uno de los grupos de paz más eficaces en Corea, y a un cura católico.

Los ideales básicos democráticos también están siendo amenazados. En la votación de 2007 para autorizar la construcción de la base, 87 personas, algunas de las cuales fueron sobornadas, decidieron el destino de una aldea de mil 900 habitantes y una isla de más de medio millón de personas.

Se dijo a los isleños que la base militar serviría también como un centro turístico para cruceros —de hecho, que sería la única forma en que tales cruceros podrían anclar cerca de la isla, rindiendo los consiguientes beneficios comerciales. Esta aseveración difícilmente es creíble, si no por otra cosa porque al mismo tiempo, en una playa diferente, un masivo proyecto de expansión está en proceso y podría estar concluido para el verano de 2012. Ya se ha anunciado que este nuevo puerto recibirá a los barcos crucero.

Los aldeanos de Gangjeon saben perfectamente bien lo que el futuro les depara si su llamado por la paz no es escuchado: una gran corriente de sudcoreanos y personal militar extranjero, armas avanzadas y un mundo de sufrimiento llevado a una isla pequeña que ya ha soportado demasiado. La ironía es que las semillas para un conflicto entre las superpotencias están siendo sembradas en una reserva ecológica y una isla de paz.

*Profesor emérito de lingüística y filosofía en el Instituto de Tecnología de Massachusetts, en Cambridge.
 

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