Nov 18 2008
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Opinión

Colombia: Criterios para el desarrollo socioeconómico afrocolombiano

Jose Eulicer Mosquera Renteria* 

Nuestros abuelos y abuelas africanos/as y sus descendientes directos al lograr la anhelada libertad y entrar a la República no tenían metida en sus cabezas la lógica del nuevo sistema socioeconómico que se imponía desde las metrópolis colonialistas europeas, el capitalismo, y organizaron un tipo de vida comunal basada en economías familiares de subsistencia, viéndose obligados en muchos casos, a retroceder en la historia de la evolución humana.
 
A lo anterior se suma el hecho que los diferentes gobiernos republicanos mantuvieron a nuestro país bajo la orientación eurocéntrica heredada de la colonia, en su dinámica de funcionamiento y desarrollo, excluyendo a las comunidades indígenas y afrocolombianas de los planes de desarrollo y manteniéndolas como suministradoras de mano de obra superbarata. Todo lo cual explica el estado actual de marginalidad social y de pobreza extrema de estas comunidades.
 
Hoy cuando se presentan importantes oportunidades de fomentar proyectos productivos e iniciativas empresariales que beneficien a nuestras comunidades, es necesario soportarse en criterios claros que nos contextualicen con las realidades locales, nacionales, regionales y mundiales, a objeto de utilizar adecuada y exitosamente los recursos logrados, y que no se vaya a convertir en una frustración más para nuestras comunidades, ni en un pretexto más para que quienes han ostentado el poder pretendan ratificar sus concepciones racistas-discriminatorias, y continúen negándonos las oportunidades a que tenemos derecho por mandatos constitucionales y legales, y porque junto a los otros segmentos poblacionales de nuestro país hemos sido constructores materiales, culturales y espirituales del mismo.
 
En este sentido, desde nuestro centro de estudios, CEISAFROCOL, hemos considerado los siguientes criterios:
 
1)     Partir de diagnósticos y de estudios de factibilidad serios y actualizados.
  
2)     Es prioridad de nuestras comunidades rurales y urbanas, elevar su productividad laboral a través de la introducción de nuevos métodos, técnicas y tecnologías, sostenibles y de una actividad empresarial rentable que le garantice altos niveles de vida y capitalización, partiendo de nuestra cultura, tradiciones y costumbres, y de las potencialidades del medio.
 
3)     El tipo de empresa a implementar debe ser el asociativo y solidario, ya que en esta primera fase se trata de reivindicar a comunidades y a todo un pueblo desde los aspectos socioeconómicos, de satisfacer tantas necesidades básicas acumuladas.
 
4)     La actividad empresarial debe tener una orientación integracionista, ya que estamos en una época de grandes bloques económicos y de “globalización forzada”, donde pequeñas unidades productivas aisladas tienen pocas posibilidades de sobrevivir frente a la gran competencia capitalista-neoliberal. De tal manera que debemos constituir organismos de integración local, regional y nacional, e inclusive internacional, entre nosotros y en lo posible con otros grupos afines; organismos que deben garantizar: canalización y suministro de recursos financieros, transferencia de tecnologías adecuadas tanto para la productividad como para la conservación del equilibrio ecosistémico, mercadeo y comercialización, cualificación permanente del recurso humano, y fortalecimiento organizativo-empresarial.
 
En algunas comunidades afrocolombianas del pacifico, el Chocó, Antioquia, Magdalena Medio, Valle del Cauca, entre otras, desde hace varias décadas atrás se vienen dando iniciativas empresariales de este tipo, pero funcionan bien por unos meses o años y luego entran en crisis insostenible, ya que no resisten la competencia con las grandes empresas nacionales y trasnacionales que han invadido nuestros mercados. Pero estos fracasos se han debido también, a que los gobiernos no han tenido verdadero interés en promover la reivindicación socioeconómica de nuestras comunidades, y en la mayoría de los casos por salir del paso y quedar bien con la Cooperación Internacional, han ofrecido apoyos deficientes a pequeños proyectos, sin ceñirse a un plan de fomento coherente y sostenible, de largo alcance. Pero las organizaciones afrocolombianas, sus lideres y lideresas, deben procurar se corrija este comportamiento u orientación, en aras de lograr la conducción de nuestras comunidades hacia su verdadera reivindicación socioeconómica. Que bueno realizar un encuentro nacional para hablar de todo esto. 
 

* Publicado en Barómetro Internacional

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