Oct 6 2016
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Opini贸n

Colombia: De los modos de matar la paz firmando un Acuerdo de Paz/No nos dejaremos arrebar la paz

Ya lejos de las c谩maras, de las prebendas, del posible Premio Nobel y del reconocimiento mundial, el presidente colombiano Juan Manuel Santos se revuelve en su laberinto: c贸mo matar la esperanza de paz firmando un acuerdo de paz. Hoy Colombia ha vuelto a experimentar el mismo miedo con el que ha aprendido a sobrevivir en el 煤ltimo medio siglo

El sobrevuelo de los cazabombardeos israel铆es 聽Kfir cuando se firmaba el acuerdo de paz en Cartagena de Indias, fue un mensaje a聽Garc铆a, el aviso de un plan en marcha contra los di谩logos. Rodrigo 鈥淭imochenko鈥 Londo帽o, l铆der de la guerrilla,聽se preocup贸 con el intimidante vuelo rasante. Sab铆a que tras un sobrevuelo, llegaba la destrucci贸n. Y esta vez, el mensaje era la destrucci贸n de la paz tan arduamente negociada y negada.

Lo cierto es que las negociaciones se llevaron a puerta cerrada y a espaldas de la gente, sin 聽participaci贸n popular y sin un debate colectivo que permitiera convertir al pueblo en c贸mplice, en militante del proceso de paz, en lugar de tratarlo como un extra帽o que deb铆a aprobar lo que lo que se hab铆a pactado desde lejos y en reuniones cerradas.

驴Un montaje?col-santos-uribe-paz

Hay quienes tienen dudas sobre las causas del plebiscito, y el montaje del gran operativo electoral a sabiendas de antemano que cualquier resultado no tendr铆a efectos jur铆dicos ni legales sobre lo acordado, y afirman que se trat贸 de una concertaci贸n entre dos sectores de la derecha colombiana que compartieron durante a帽os los presupuestos del Plan Colombia, los miles de millones de d贸lares estadounidenses y la inteligencia, asesoramiento y entrenamiento israel铆.

Son sectores que necesitan volver a reunir sus intereses militares, financieros y pol铆ticos comunes, 脕lvaro Uribe y Juan Manuel Santos, que durante a帽os jugaron a ser enemigos, intemntanto dejar a la ciudadan铆a una sola opci贸n: uno o el otro.

Aunque ello significara un plant贸n al acompa帽amiento internacional, una bufonada de la clase pol铆tica dirigente, el terror medi谩tico y 聽la poca seriedad de un gobierno que abre la posibilidad de revisar el Acuerdo para incluir las pretensiones del poder f谩ctico, el de los grandes empresarios y terratenientes para quienes la guerra ha sido un negocio que no quieren perder.

驴Se trata de permitirle al uribismo un reencauche pol铆tico y electoral para que se incluyan en el Acuerdo beneficios jur铆dicos a militares y paramilitares condenados por masacres y genocidios cuando Uribe era 鈥損rimero- gobernador de Antioquia y luego presidente del pa铆s, con Santos en el Ministerio de Defensa?, se preguntan.

Ya el jesuita Francisco de Roux, una voz sensata dentro del catolicismo colombiano, se帽al贸 que el plebiscito sobre la paz se estaba convirtiendo en una suerte de debate pre electoral, donde entraban m谩s en juego las opciones pol铆ticas de dos viejos rivales, el presidente Santos y el ex presidente Uribe, que las posibilidades de la propia paz. 驴Maquiav茅lico?

Para el escritor H茅ctor Abad 聽Faciolince, las preocupaciones de Uribe no son los puntos sobre la tierra (Desarrollo Agrario Integral); de desmovilizaci贸n y zonas de concentraci贸n (Fin del Conflicto); sobre la sustituci贸n de cultivos (Drogas Il铆citas); y menos a煤n el plebiscito (Verificaci贸n y Refrendaci贸n), sino los puntos segundo (participaci贸n pol铆tica) y quinto, que contiene es la Jurisdicci贸n Especial para la Paz y el Sistema integral de Verdad, Justicia y Reparaci贸n, al que se pueden acoger los militares condenados por cr铆menes conexos al conflicto y, a partir de ah铆, cabe la posibilidad de que se llame a juicio tambi茅n a los civiles implicados por los militares.鈥滶ste es el quid del asunto, ah铆 est谩n los verdaderos motivos del No鈥.

La historia, el miedo 驴vuelven a repetirse?col-falsos-positivos1

El sentimiento es de miedo, tambi茅n, ante la posibilidad de que la situaci贸n que ha quedado abierta, tan expuesta e inestable, desate renovadas escaladas de violencia, explica la escritora Laura Restrepo, quien fue negociadora de la paz con el Movimiento M-19 en los a帽os 麓80. 鈥淟os colombianos sabemos por experiencia que un proceso de paz abortado, con la consiguiente situaci贸n ambigua entre legalidad y clandestinidad, pone en alto riesgo la vida de quienes han participado en las negociaciones con nombre propio y a cara descubierta鈥.

La historia reciente de Colombia muestra que en medio de un proceso de paz 聽ocurri贸 la matanza de dos mil militantes de la Uni贸n Patri贸tica, organizaci贸n legal af铆n a las FARC, y recuerda el asesinato de la mayor铆a de los comandantes del M-19 durante el proceso de desarme e ingreso a la pol铆tica legal.

El mecanismo y la pregunta

A la hora de explicar un resultado que tom贸 a muchos por sorpresa,las miradas apuntan al mecanismo con que se llev贸 a cabo la consulta: el聽plebiscito, una herramienta de participaci贸n directa cuestionada por ciudadanos y expertos: ya pas贸 recientemente con el Brexit en Reino Unido.

Las declaraciones del l铆der de las FARC, Timochenko, de que iban a reflexionar e intentar que el proceso siga adelante, sugieren que tal vez no hab铆a necesidad de darse tanta prisa. 驴Para qu茅 convocar la consulta entonces? Quiz谩 hubiera sido mejor que la propuesta partiera de la ciudadan铆a, tras un proceso de debates. Entonces se hubiera tenido 聽que reunir firmas para un referendo, pero se debiera dejar la iniciativa en manos de la ciudadan铆a.

Hay un componente de manipulaci贸n y 聽eso es evidente tambi茅n en la manera en que est谩 formulada la pregunta. La pregunta no fue 鈥溌緼prueba usted los acuerdos de paz?鈥, sino 鈥溌緼poya usted el acuerdo final para la terminaci贸n del conflicto y la construcci贸n de una paz estable y duradera?鈥. Lo l贸gico es que pregunta fuera 鈥淪铆鈥 o 鈥淣o鈥 a los acuerdos de paz, todo eso de la paz estable y duradera sobraba.

J眉rg Steiner, profesor em茅rito de la Universidad de Berna, en Suiza, y experto en pol铆tica deliberativa, se帽ala que hubiera sido buena idea plantear otras subpreguntas: 驴Sostiene que no hay que acordar de ninguna manera con las FARC? 驴O apoya la apertura de nuevas formas de negociaci贸n?

col-plebiscitoTambi茅n se debe analizar cu谩l es el rol de un presidente convocando a una consulta de este tipo. Yanina Welp, directora para Am茅rica Latina del Centro de Investigaci贸n sobre Democracia Directa de la Universidad de聽Z煤rich, se帽ala que en un proceso como el de Colombia es importante que haya deliberaci贸n p煤blica pero que la consulta no debiera ser vinculante salvo que la ciudadan铆a lo pidiera, y en Colombia eso no estaba en la agenda sino que fue Juan Manuel Santos quien lo puso. Y aqu铆 hay lugar para suspicacias.

Manipular el miedo

Lo que s铆 queda claro, es que volvi贸 a ganar el que sembr贸 m谩s miedo. Con bases infundadas y conclusiones err贸neas, por puro miedo, los colombianos rechazaron la paz acordada entre el gobierno y los comandantes de las Farc.

La ultraderecha gan贸 el plebiscito y ha hecho oposici贸n con la misma estrategia con que gobern贸 脕lvaro Uribe: infundiendo miedo a punta de mentiras y de medias verdades, de se帽alamientos y de campa帽as de odio, a sabiendas de que la confrontaci贸n le da m谩s r茅ditos que la cooperaci贸n.

Vladdo, periodista y caricaturista colombiano, recuerda que en las 煤ltimas cuatro elecciones presidenciales las campa帽as han gravitado siempre alrededor del miedo a las FARC y de c贸mo librarse de ese temor. Ese fue el factor determinante en la elecci贸n de Andr茅s Pastrana, quien se propuso como derrotero devolverle la tranquilidad al pa铆s mediante un acuerdo de paz con esa guerrilla. Luego, como reacci贸n al fracaso de Pastrana, el pa铆s eligi贸 a Uribe, quien durante su campa帽a prometi贸 combatirlas, aunque decret贸 que el conflicto no exist铆a.
col-maldito-urube-asesino

Y con esa bandera antiguerrillera y un grito permanente de guerra se hizo reelegir, de una manera poco ortodoxa, pero con el miedo como banda sonora y la seguridad como promesa. 鈥淟a culebra sigue viva鈥, sol铆a decir.

Con su pol铆tica de la seguridad democr谩tica, Uribe se consagr贸 como el mayor manipulador de los miedos y para preservar su legado ungi贸 a Juan Manuel Santos como su heredero. Sin embargo, cuando opt贸 por hacer la paz con las FARC, Uribe se transform贸 en su m谩s fiero opositor. Nunca en la historia moderna de Colombia un expresidente hab铆a sido tan t贸xico para un sucesor como lo ha sido Uribe con Santos; sobre todo en su oposici贸n al proceso de paz, se帽ala Vladdo.

Uribe tambi茅n habl贸 insistentemente del temor por la impunidad que conllevaba el proceso de paz de Santos, pero nunca dijo una s铆laba de la negociaci贸n que en su mandato llev贸 a cabo con los grupos paramilitares, estrechamente ligados al negocio de la droga y que cometieron incontables masacres y asesinatos de pol铆ticos, periodistas y l铆deres sindicales, entre otros; cr铆menes casi todos que siguen impunes, sin resolverse.

Con el 煤nico fin de meter miedo, los que impulsaban el 鈥楴o鈥 urdieron toda clase de falacias, como el temor al castrochavismo, como decirles a personas humildes de la tercera edad que si ganaba el S铆 les iban a quitar sus pensiones para subsidiar a los desmovilizados de las Farc, como hablar de expropiaciones masivas y de cancelaci贸n de subsidios que nunca estuvieron contemplados en los acuerdos.

Y Alejandro Ord贸帽ez, el ex procurador y precandidato presidencial del uribismo, c茅lebre por haber quemado las obras completas de Piaget, Montesquieu y novelas de Garc铆a M谩rquez y Victor Hugo en un parque de Bucaramanga, compar贸 al S铆 con la llegada del diablo.

Es m谩s, hasta el d铆a de la votaci贸n, los partidarios del 鈥楴o鈥, suponiendo que iban a perder, trataron de deslegitimar el plebiscito y de poner en entredicho el papel de la Registradur铆a Nacional del Estado Civil.

La comunicaci贸n

Los errores de comunicaci贸n de la campa帽a por el Si fueron notorios: en vez de una estrategia proactiva el gobierno mont贸 una campa帽a reactiva para minimizar el impacto de las teor铆as conspirativas de los defensores del No, y en lugar de lanzar una campa帽a un铆voca, los partidarios de la paz optaron por enviar mensajes dispersos, dirigidos m谩s al raciocinio que a las percepciones y sentimientos.
col-mediosPese a las declaraciones del Papa Francisco, quien hasta 煤ltimo momento inst贸 a los colombianos a 鈥渂lindar los acuerdos en el plebiscito鈥, la Iglesia Cat贸lica tampoco ayud贸, pues, con pocas excepciones, los m谩s altos jerarcas optaron por declararse 鈥渘eutrales鈥.

Quienes determinaron el resultado del plebiscito fueron los que ven la guerra por televisi贸n, los habitantes de los mayores centros urbanos 鈥揺xcepto Bogot谩鈥, mientras aquellos que han sufrido en carne propia los horrores de m谩s de 60 a帽os de violencia dieron un ejemplo de reconciliaci贸n al votar abrumadoramente por el 鈥楽铆鈥. Esos que no votaron basados en el miedo inventado por Uribe, sino que han sobrevivido al p谩nico real del conflicto, fueron los mayores derrotados este d铆a triste y lamentable.

Para el catedr谩tico chileno Pedro Santander, una lecci贸n qued贸 clara: los motines olig谩rquicos se hacen con los medios y buena parte de sus desenlaces depende de c贸mo se opere con y a trav茅s de ellos.

El gerente financiero de la campa帽a del No

Durante 30 d铆as Juan Carlos V茅lez, excandidato a la alcald铆a de Medell铆n y gerente de la campa帽a por el No en el plebiscito colombiano por la paz, tom贸 un avi贸n 35 veces no solo para coordinar una estrategia basada en la indignaci贸n sino para lograr que los empresarios lo apoyaran financieramente, convenciendo a los sectores poderosos para que enviaron un mensaje fuerte y claro, que no se dejar谩n quitar nada, absolutamente nada.

Le fue bien: recaud贸 1.300 millones de pesos (unos 45 millones de d贸lares) de 30 personas naturales y 30 empresas, entre ellas la Organizaci贸n Ardila L眉lle, Grupo聽 Bol铆var, Grupo Uribe,聽 Colombiana de Comercio (due帽os de Alkosto), Corbeta y Codiscos, aunque reconoce 鈥揺n entrevista con Leonardo Jurado- que esa diferencia tan abismal entre el s铆 y el no que arrojaban聽 las encuestas, le generaba problemas para conseguir dinero.

V茅lez habl贸 de los detalles de la campa帽a, de los puntos que se deben renegociar y de la revancha del Centro Democr谩tico luego de salir perdedores en tres jornadas electorales anteriores: presidencia, alcald铆as y Congreso. 鈥淣o nos imaginamos que ganar铆amos. El pa铆s ha ca铆do en un error que le ha quitado credibilidad a la pol铆tica y es creer en encuestas鈥, dijo.

De hecho, la manipulaci贸n de esas mismas encuestas le hizo mucho da帽o a un gobierno que sin un plan B,聽 se llen贸 de optimismo y de triunfalismos.聽 Y la campa帽a del No se bas贸 en el poder viral de las redes sociales, con golpes bajos como la transmisi贸n de una imagen de Santos y 鈥楾imochenko鈥 con un mensaje de por qu茅 se le iba a dar dinero a los guerrilleros si el pa铆s estaba quebrado.

Los estrategas de imagen -de Panam谩 y Brasil- recomendaron que obviara explicitar los acuerdos y se 聽centrara el mensaje en la indignaci贸n. La estrategia era la tergiversaci贸n y la manipulaci贸n de los sentidos. En emisoras de estratos medios y altos la campa帽a por el No se bas贸 en la no impunidad, la elegibilidad y la reforma tributaria, mientras en las emisoras de estratos bajos se enfocamos en subsidios. En la Costa el mensaje terrorista era que de ganar el Si, Colombia se iba a convertir en Venezuela.

Como dice Laura Restrepo, hoy el sentimiento general de los colombianos es de miedo, tambi茅n, ante la posibilidad de que la situaci贸n que ha quedado abierta, tan expuesta e inestable, desate renovadas escaladas de violencia. Pero tambi茅n de rabia, y por eso miles y miles de colombianos siguen movilizados para que los acuerdos sean para la paz.

*Soci贸logo venezolano, investigador del Observatorio en Comunicaci贸n y Democracia, y analista asociado del Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE)

Anexo

col-paz-muralLa guerra a la mierda: no nos dejaremos arrebatar la paz

M贸nica Vald茅s /Redprodepaz|Un llamado urgente a mantener el cese al fuego bilateral permanente y a proteger el Acuerdo Final hicieron 80 organizaciones sociales abanderadas de las campa帽as del S铆 reunidas hoy en Bogot谩,聽 manifestando su preocupaci贸n por el aprovechamiento partidista de la crisis y el sentimiento de incertidumbre que tiene el pa铆s tras el triunfo del No en el plebiscito.

M谩s de 200 personas representantes de distintas plataformas sociales que movilizaron el s铆 en la campa帽a del plebiscito se declararon en movilizaci贸n permanente para instar a todas las partes a no claudicar al anhelo de paz que los votantes del s铆 y el no han manifestado tener. Asimismo, pidieron reconocer que 19 departamentos respaldaron el Acuerdo, en especial, en las poblaciones y comunidades m谩s afectadas por los estragos de la guerra.

Antanas Mockus聽 propuso ejercicios sanadores para evitar la polarizaci贸n como decirnos entre ciudadanos: 鈥淭煤 tambi茅n ayudaste, yo tambi茅n ayude, aunque no quieras t煤 vas a ayudar鈥 y聽 encontrar la soluci贸n para convocar acciones ciudadanas permanente por la paz y la reconciliaci贸n,聽 invit贸 a escribir cartas a las FARC y las v铆ctimas e incluso hacer acciones para 鈥淢andar la guerra a la mierda鈥.

鈥淨uienes votamos somos una porci贸n fundamental de la sociedad. Somos 6.377.482 ciudadanos que apoyamos el Acuerdo Final para la terminaci贸n del conflicto y la construcci贸n de una paz estable y duradera y ofrecemos al pa铆s nuestra vocaci贸n de paz鈥, se帽al贸 Antonio Madarriaga, director de Viva la Ciudadan铆a.

Por su parte, varias de las representantes de organizaciones de mujeres como Sisma y Un Mill贸n de Mujeres de Paz dieron su voto de confianza al di谩logo pol铆tico nacional en el que la sociedad civil y las v铆ctimas deben incluirse y solicitaron el apoyo de la comunidad Internacional para que mantenga su acompa帽amiento para garantizar la seguridad de las tropas de las FARC.

Las distintas voces que se hicieron escuchar insistieron en la necesidad de mantener un esp铆ritu unitario desprovisto de protagonismos y en no perder los aprendizajes de di谩logo que las partes han demostrado y enviaron un mensaje de exigencia al Gobierno Nacional, el Congreso, a los partidos pol铆ticos, a los empresarios, a la comunidad internacional, a las FARC y al ELN, y en fin, a la sociedad en su conjunto, de la urgencia de seguir transitando el camino de la salida pol铆tica, porque va quedando atr谩s la b煤squeda de soluciones y el tr谩mite de las diferencias por medio de la violencia.

Por otra parte, no concedieron legitimidad al Centro Democr谩tico para llevar las riendas del proceso y advirtieron que el poder que representa el senador 脕lvaro Uribe quiere echar al piso los temas de verdad y la responsabilidad en los cr铆menes de Estado as铆 como restringir el acuerdo de desarrollo rural y la distribuci贸n de tierras para los campesinos. 鈥淣o podemos dejarle al Uribismo que administre la paz鈥, reiter贸 Nelson Linares de la campa帽a S铆 Paz Con Todos. Todo lo contrario: 鈥淟a sociedad debe participar decisoriamente en la construcci贸n de la paz鈥, propuso Mesa por la Paz.

Si bien las organizaciones sociales y sus plataformas de campa帽a por el s铆 ratificaron el liderazgo del gobierno nacional para salvar el proceso de paz, mostraron su preocupaci贸n de generar acuerdos de 茅lites sin tener en cuenta a la insurgencia, a la sociedad civil y a las v铆ctimas. Los sindicatos y el Congreso de los Pueblos insistieron en proteger la participaci贸n ciudadana en la toma de decisiones de cara al Acuerdo Final 聽y no permitir que se reduzca a las 茅lites.

En todo caso, el proceso de negociaci贸n debe ser r谩pido y blindado de intereses partidistas y de dilaciones con miras a la campa帽a presidencial del 2018.

Se帽alaron enf谩ticamente que no renunciar谩n al anhelo de acabar con la guerra y que seguir谩n del lado de las v铆ctimas como centro de los acuerdos, porque 鈥渘osotras no aceptaremos menos verdad, menos justicia y menos reparaci贸n鈥.

Dentro del abanico de propuestas, se expuso la realizaci贸n de movilizaciones ciudadanas en todo el pa铆s; campamentos permanentes como presi贸n social para que se contin煤e el di谩logo y se act煤e con prontitud; la exigencia al Congreso para que legisle por la paz; el apoyo a gobernadores y alcaldes; seguir convocando la creatividad junto a los artistas y los j贸venes. Una cr铆tica al poder medi谩tico que hace show de las posturas opositoras pero cierra posibilidades para la pedagog铆a y la conversaci贸n plural que no permite que las voces por la paz sean escuchadas.

Finalmente, la campa帽a Paz Completa reiter贸 la oportunidad del di谩logo social y nacional e inst贸 al ELN para que mantenga la tregua unilateral e hizo una invitaci贸n para que se sienten ya con el gobierno nacional para adelantar la agenda de negociaci贸n en la que la sociedad civil est谩 presta a participar.

 

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