Sep 15 2019
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Política

Colombia-Venezuela: Llamados al diálogo y la cordura mientras retumban tambores de guerra

El secretario general de la ONU, António Guterres, abogó “por la instauración de un diálogo entre Venezuela y Colombia”  y la jefa de diplomacia europea, Federica Mogherini, instó al Gobierno y la oposición en Venezuela a reanudar las conversaciones para tratar de encontrar una salida a la crisis política, habida cuenta de la paralización del diálogo que con mediación noruega se venía realizando en Barbados.

Mientras, 11 de los 19 los países miembros del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) decidieron convocar al Órgano de Consulta, que de resolver el empleo de la fuerza armada, se enfrentarían militarmente a Venezuela. El TIAR contempla acciones de “interrupción de las comunicaciones ferroviarias, marítimas, aéreas, postales, telegráficas, telefónicas, radiotelefónicas o radiotelegráficas, y el empleo de la fuerza armada”.

El tratado impuesto por EU tras la Segunda Guerra Mundial, contempla el bloqueo marítimo y aéreo, así como el empleo de la fuerza armada, lo que amenaza que las tensiones geopolíticas evolucionen por un indeseado sendero bélico. Los procedimientos para una solución pacífica ya están en curso por la vía de conversaciones con la mediación de Noruega y la activación del TIAR no aporta nada a soluciones políticas, sino lo que aporta el tratado es su componente militar.

Simultánea a la activación del TIAR, Donald Trump despidió a su consejero de seguridad, John Bolton, por motivos que incluyen su disconformidad con las políticas adelantadas en relación a Venezuela.  “Yo estaba en desacuerdo con John Bolton en sus actitudes sobre Venezuela. Creo que se pasó de la raya, y que he demostrado tener razón”, aseguró Trump.

Obviamente el presidente se refería a los sucesivos fracasos: El 23 de febrero desde Cúcuta (con el intento de introducir “ayuda humanitaria” estadounidense desde Colombia) y el farsesco intento de golpe del 30 de abril, episodios de fuerzas fallidos que condujeron al despido de Bolton, quien imaginaba una invasión a Venezuela.

El despido de John Bolton como Consejero de Seguridad Nacional pone en evidencia el desorden de la gestión de Donald Trump y conmina a su administración a exhibir algún éxito de cara a las próximas elecciones de noviembre de 2020. Bolton se constituyó en el funcionario número 51 en ser eyectado del entorno presidencial, récord absoluto para un periodo presidencial. Dicha etapa empieza a ser evaluada como caótica y, al mismo tiempo, incapaz de cumplir con los objetivos comprometidos con el electorado.

La imprevisibilidad manifiesta y el enfrentamiento cotidiano entre los grupos de poder que rodean a Trump  han derivado en una paulatina merma en el liderazgo global, incluso entre sus socios históricos más cercanos. El despido de media centena de colaboradores forma parte de un modelo de gestión, que ha sido acompañado con la sistemática ruptura de pactos internacionales, repetidas amenazas de contingencia bélica y anuncios varios de acuerdos nunca validados, señala el analista Jofrge Elbaum.

Más allá de los cambios de nombres, los ejes de política exterior de Trump continuarán, sin duda, generando situaciones de tensión en las cinco áreas estipuladas como prioritarias en términos estratégicos: la guerra comercial con China; las negociaciones con Corea del Norte relativas a su programa nuclear; el triángulo de Medio Oriente, emplazado entre la República Islámica de Irán, Arabia Saudita e Israel; los acuerdos con el Talibán en Afganistán y la situación de Venezuela.

La lógica estructural no suele cambiar con la irrupción de nuevos nombres, trascendidos cotidianos de reyertas palaciegas o escenificaciones televisivas. El poder global no suele jugar a las escondidas.

 

Mientras, Colombia y Venezuela intercambiaron acusaciones en Naciones Unidas. El canciller de Colombia, Carlos Holmes, planteó en el Consejo de Seguridad de la ONU que en Venezuela había “presencia de grupos irregulares” colombianos respaldados por el gobierno venezolano, mientras el canciller venezolano Jorge Arreaza presentó en Naciones Unidas. información sobre la organización de “actos terroristas desde Colombia” con el apoyo del gobierno de Bogotá.

México y Uruguay contra el TIAR

México y Uruguay, entre otros países, se opusieron a la reactivación del TIAR y la propuesta de Costa Rica de excluir una acción militar sobre Venezuela, fue denegada, mientras el presidente estadounidense Donald Trump dijo que despidió a John Bolton porque “se pasó de la raya con Venezuela”.

México expresó su profunda preocupación y rechazó categóricamente la invocación del TIAR y  reiteró que condenará cualquier decisión que se tome mediante el uso de la fuerza. Señaló que se opone rotundamente a la opción de usar la fuerza militar que se contempla en el TIAR, por lo que denunció dicho tratado el 6 de septiembre del 2002.Resultado de imagen para ebrard

Asimismo Uruguay rechazó la invocación TIAR por parte de EU y una decena de países en el marco de la OEA para tratar la crisis en Venezuela por considerarlo un intento de usar la fuerza para “derrocar a un gobierno sudamericano”. EU argumentó que el Tiar es necesario ante ejercicios militares del gobierno venezolano en la frontera con Colombia, y consideró que “Nicolás Maduro no solo es una amenaza para el pueblo venezolano, sino que sus acciones amenazan la paz y seguridad de los vecinos de Venezuela”.

Uruguay se negó a apoyar esta convocatoria que –señaló- muestra un claro intento, nuevamente, de manejar políticamente instrumentos jurídicos internacionales en pos de intereses cuya única meta es el derrocamiento de un gobierno, no importa lo legítimo del procedimiento que se utilice.

Diálogo

La declaración de António Guterres a propósito de las tensiones de Colombia y Venezuela, en la que llama a los gobiernos de los dos países al diálogo y a la negociación de las controversias, pareciera el camino de los acontecimientos en los próximos meses: el diálogo, la búsqueda de entendimientos de convivencia.

En cuanto al diálogo, Stalin González, uno de los representantes de la oposición, declaró que “el formato que se utilizó con Barbados ya se agotó, volver a ese formato no lo vemos viable”.

La otra vía, que no cuenta siquiera con apoyo de los países aliados-cómplices de EU en la región, es la intervención militar. Y el diálogo entre Caracas y Bogotá se hace necesario y el tema único a consensuar es la no injerencia en los asuntos internos del otro país, quizá con mecanismos de verificación de la ONU.

Mientras, en Washington, Michael Kozak, un funcionario cercano a Elliott Abrams, fue designado como subsecretario de Estado para el hemisferio occidental, descartando la nominación del cubanoamericano Carlos Trujillo, ficha del senador Marco Rubio.

Abrams declaró desde Bruselas que «La administración Trump ha dicho en varias ocasiones que no es la política actual del gobierno de los EU considerar una respuesta militar a la disputa»   Pero lo que sí aseguró es que en caso de un enfrentamiento entre Colombia y Venezuela, EU se colocaría del lado colombiano.

Sobre las posibilidades de ese choque, el diario colombiano El Espectador reseña que figuras como el expresidente Álvaro Uribe “han puesto a rodar la idea de ingresar a territorio venezolano en búsqueda de disidentes de las FARC”. Pero los sectores políticos coinciden en que la propuesta del uribismo de entrar a Venezuela es una irresponsabilidad”, añade.

“No se puede seguir jugando a la guerra; Colombia no puede prestarse para un juego de geopolítica mundial” señaló Luis Fernando Velasco, del Partido Liberal.

Nadie duda que Washington seguirá adelante con las sanciones económicas, financieras, el bloqueo y el pirateo de los fondos y recursos venezolanos, que es uno de los ejes de las presiones estadounidenses para el derrocamiento del gobierno constitucional venezolano. Trump ni siquiera envió un tuit refiriéndose a las mismas.

Recordemos que comenzaron como medidas disuasivas y hoy son causas fundamentales del deterioro de las condiciones de vida (sobre todo la alimentación y salud) de los venezolanos, tanto chavistas como de la oposición. Y las mantuvo y multiplicó. Pero tampoco logró la caída del gobierno. Quizá dentro de un tiempito sea otro Bolton al que acuse de que se pasó de la raya.

 

*Sociólogo venezolano, Codirector del Observatorio en Comunicación y Democracia y del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

 

 

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