Jul 21 2009
524 lecturas

Política

Cómo EEUU financia la desestabilización en Latinoamérica a través de Colombia y Panamá

Allan G. Greenberg*  

Investigadores de las instituciones universitarias estadounidenses han detectado en el marco del proceso que culminó con el derrocamiento del gobierno constitucional de Honduras, la participación de empresas y fundaciones vinculadas a bancos que se han involucrado en actividades desestabilizadoras en Venezuela, como el manejo de transferencias de dinero usando la vía de Panamá y de Colombia.

Los recursos para adelantar esa actividad salen a través de canales del sistema financiero y también mediante el envío en físico de fuertes sumas de dinero en moneda estadounidense. Los recursos se envían por intermedio de la fundación de un banco actualmente con graves problemas, y luego son distribuidos entre los beneficiarios “luchadores pro al libertad y la democracia”.
 
Las nuevas formas de financiamiento a la desestabilización del continente tienen como objetivo burlar los controles instalados no solo por el gobierno venezolano, sino también por los de Bolivia, Ecuador y Brasil. Hoy, se tiene absoluta certeza de que la la National Endowment for Democracy (NED) está utilizando suelo panameño y colombiano.
 
Para abastecer financieramente a la oposición venezolana, por ejemplo, el dinero es colocado en el banco Davidendo, en cuentas pertenecientes a colombianos testaferros, reclutados especialmente para ellos por los servicios de inteligencia de Estados Unidos. Los miembros de la oposición venezolano viajan hasta la limítrofe ciudad colombiana de Cúcuta a fin de buscar el dinero, aprovechando al amplia frontera de más de dos mil kilómetros entre ambos países y las facilidades existentes para cruzar la línea limítrofe utilizando solamente la cédula de identidad.
 
Los testaferros colombianos retiran el dinero de la cuenta, se lo entregan a los venezolanos, y los custodian hasta su cruce a los estados venezolanos de Táchira y Zulia, gobernados por la oposición. Precisamente fue el 28 de mayo último cuando dirigentes estudiantiles opositores recibieron por esta vía la suma de 40 mil dólares para preparar acciones desestabilizadoras preusmiendo que el gobierno bolivariano iba a cerrar la planta televisora Globovisión e intervenir la Universidad Central de Venezuela.
 
Pero nada de eso se dio, y el dinero aparentemente fue utilizado en actividades tendientes a provocar al gobierno constitucional. Nadie cree que el dinero haya sido devuleto a la NED.
 
Desde hace al menos seis años, los organismos de inteligencia eligieron a grupos estudiantiles –alumnos de “institutos privados de elite como la prominente universidad católica de Caracas”, según el diario- como cabeza de playa para la desestabilización en Venezuela. De la denuncia se ha encargado el diario Washinton Post (03-12-2007) que confirmó la intervención económica de la USAID en ayuda de estos grupos opositores.
 
La nota, firmada por el corresponsal en Latinoamérica, Juan Forero, citaba al investigador de la National Security Archive de la Universidad George Washington, quien en base a documentos oficiales del gobierno de Estados Unidos, afirmó que grupos estudiantiles venezolanos recibieron desde 2003 considerables sumas de dinero de USAID para su “promoción de la democracia” y “otros programas”.
 
El diario citaba también a una portavoz de la embajada estadounidense en Caracas, Jennifer Rahimi, quien señaló que Estados Unidos apoya “actividades no partidistas de la sociedad civil”, peor que no financia a los movimientos de oposición. “No hay ninguna conspiración para influenciar el resultado del referendo constitucional”, dijo dos años atrás.
Pero las cifras de “ayudas” que figuran en la propia página web de la NED confirma este financiamiento (que se remonta a 1993, dice) a casi cuatro centenares de grupos estudiantiles, partidos políticos de oposición, supuestas organizaciones no gubernamentales, entre ellas algunas “defensoras de derechos humanos” y “defensoras de la libertad de prensa” en Venezuela.
 
En Bolivia, la USAID contrató la empresa Casals & Associates, Inc (C&A) para manejar decenas de millones de dólares que se otorgaron también a casi 400 organizaciones, partidos políticos y proyectos, sobre todo los que tienen que ver en el respaldo al secesionismo de las regiones de Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija…
 
Y ahora, en el derrocamiento de Manuel Zelaya, aparecen las pruebas del financiamiento de quienes implantaron la dictadura con dinero estadounidense.
 
*Investigador de Archives for Democracy, desde Washington DC.Traducción de Theresa Pardez

 

X

Envíe a un amigo

Su nombre (requerido)

Su Email (requerido)

Amigo(requerido)

Mensaje

2 Comentários - Añadir comentario

Comentarios

  1. Jorge
    21 julio 2009 16:39

    A VECES ME ADMIRA DOS VECES LA FORMA DE ACTUAR DE LOS AMERICANOS, SIEMPRE ADELANTADOS A LAS CIRCUNSTANCIAS Y ARREMETIENDO SIEMPRE DE UNA U OTRA FORMA CONTRA NOSOTROS. PERO MAS ME SORPRENDE QUE NO HAYAMOS APRENDIDO A ACTUAR DE LA MISMA FORMA ACTUANDO EN CONTRA DE ESTOS METODOS, PERO DE UNA MANERA DIFERENTE. POR EJEMPLO PORQUE NO SE CREA UN SERVICIO DE INTELIGENCIA SURAMERICANO?. SIEMPRE VAMOS A ESPERAR QUE NOS ATAQUEN PARA DEFENDERNOS?. PORQUE NO ANUAL O MENSUALMENTE NUESTROS ORGANISMOS SURAMERICANOS NO EMITEN COMUNICADOS ACERCA DE LAS AREAS SENSIBLES EN EL MUNDO (TERRORISMO, NARCOTRAFICO, DESARROLLO ETC ETC) SINDICANDO A LOS VERDADEROS PAISES QUE PROMUEVEN TODO ESO. PORQUE ESPERAR A QUE NOS ATAQUEN PARA DEFENDERNOS???

  2. alejo
    21 julio 2009 17:55

    EN COLOMBIA NO HAY UN BANCO QUE SE LLAME DE ESA FORMA, SU NOMBRE ES DAVIVIENDA.
    Y COLOMBIA SIEMPRE HA TENIDO RELACIONES MILITARES CON LOS EEUU, LO PEOR ES QUE LOS CIUDADANOS LO QUIEREN, Y VEN A LOS EEUU COMO EL PRINCIPAL ACTOR QUE DEBERIA INTERVENIR EN EL CONFLICTO COLOMBIANO…