Abr 23 2006
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Política

Comunidad Andina: – CRÓNICA DE UN FINAL PREVISIBLE

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

La Comunidad Andina de Naciones fue un proyecto de integración que se concretó hacia 1969 en Cartagena de Indias con la firma del entonces llamado Pacto Andino. Chile fue uno de los países más entusiastas, hasta que –en 1976– la dictadura militar-civil encabezada por el hoy procesado Augusto Pinochet dijo basta y que los gobiernos posteriores a su alejamiento, en razón de la orientación de su economía, mantienen.

Era un hermoso proyecto, el primero que reconoció, por ejemplo, como lenguas oficiales del Pacto junto con el castellano al aymara y quechua. Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia cuentan en conjunto con una población de alrededor de 125 millones de personas repartidas en una superficie de más de 4.700.000 kilómetros2 con un PBI que se empina hasta rozar los 275.000 millones de euros y un comercio exterior anual no inferior a los 127.000 millones –calculado la misma moneda– del que un siete por ciento es intracomunitario.

fotoUn retiro anunciado

La decisión de Venezuela no sorprendió a nadie; era visible la inclinación del gobierno bolivariano por integrarse al MERCOSUR –Brasil, Uruguay, Paraguay, Argentina, con Bolivia y Chile como países asociados–. No obstante el disparador fue la firma de los tratados de libre comercio (TLC) con Estados Unidos por parte de Colombia y Perú, negociaciones que no fueron –indicó Chávez– comunicadas a Venezuela como lo mandan los acuerdos comunitarios.

La crisis de la Comunidad Andina quedó anunciada desde marzo, cuando Chávez comenzó a plantear que la CAN “está muerta, no existe”, en el preciso momento en que el secretario general del bloque Allan Wagner defendía en Bruselas las ventajas de negociar un acuerdo comercial con la Unión Europea (UE).

“Son alquitas” dijo el gobernante venezolano refiriéndose a los TLC de Colombia y Perú . “Yo no creo en (ese) libre comercio. Algunos de nuestros países siguen pidiendo a Estados Unidos y a la Unión Europea (UE) que bajen las barreras al libre comercio. No sigamos perdiendo el tiempo, no lo van a hacer”.

Más que un indicio de la conducta futura de Bolivia lo brindó Evo Morales al considerar que “el ALCA está siendo derrotado por el ALBA (Alternativa Bolivariana de las Américas) y los TLC por los TCP, que son tratados de comercio entre los pueblos”. ALBA es la denominaciçón dada por Venezuela a su propuesta de integración más que comercial, cultural y de integración económica y, a futuro, política.

El MERCOSUR, empero, viene enfrentando críticas agudas de muchos representantes de la empresa privada y políticos en los países “pequeños” –Uruguay y Paraguay– que reclaman no ser debidamente consultados ante algunas decisiones tomadas por Brasil y la Argentina, que a su vez están divididos por la asimetría de sus propios aparatos productivos.

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Uno de los efectos inmediatos de los dichos de los presidentes Chávez y Morales en Asunción será probablemente que los países de la CAN no tendrán una voz común el próximo 12 de mayo en Viena, donde está pautada una reunión de primer nivel entre los gobiernos latinoamericanos, del Caribe y la Unión Europea.

De hecho Miraflores se opone a cualquier acuerdo comercial entre la UE y la CAN puesto que al interior del organismo regional –en palabras del vicecanciller venezolano Pavel Rondón– “no se ha podido definir la situación que permitiría superar las diferencias surgidas entre los miembros por las firmas de los tratados de libre comercio”.

Los dados ruedan

La llamada Cumbre de Asunción despertó –y alimentó– suspicacias. Por una parte llamó la atención la ausencia de protagonismo de Brasil y la Argentina, lo que algunos interpretaron como el primer acto de una crisis en los cimientos del acuerdo. Lo cierto, en todo caso, es que la reunión que terminó el miércoles 19 de abril de 2006 tuvo un temario centrado en el rol de Bolivia y Venezuela para satisfacer las necesidades energéticas de la región.

En concreto se discutió y pactó un proyecto para suministrar gas natural de Bolivia a Paraguay y Uruguay. Todo ello dentro de los marcos de lo que para ambos gobiernos debe conformar el tránsito de la integración continental, el ALBA.

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Venezuela va por más

El domingo 23 de abril en su programa semanal de TV el presidente Chávez, por ejemplo, anunció que el martes 25 se firmará un compromiso de integración entre Venezuela y 151 alcaldes de Nicaragua, para reafirmar el ALBA. “Contra el ALCA el ALBA”, dijo.

Con no poca ironía el primer mandatario venezolano dijo que espera que Ortega gane las eleccione presidencialess en Nicaragua, pero “no voy a decir que quiero que ganes tú” –advirtió a Ortega– (Porque) mañana empiezan a acusarme allá … de que yo me estoy metiendo en las cosas internas de Nicaragua, bueno, yo no entiendo esa cosa. Lo que me tienen es morao“, es decir molesto –señaló– por las críticas recibidas en Perú por haber hecho un comentario manifestando su simpatía por Humala.

Si la CAN probablemente entró en crisis terminal, el MERCOSUR no las tiene todas consigo, aunque se debe reconocer que hasta la fecha ha encontrado las moldalidades y metodología para superar sus diferencias.

“Así como está, el Mercosur no sirve”, dijo Tabaré Vázquez. “Necesitamos uno mejor, donde por ejemplo los grandes países (Brasil y Argentina) no resuelvan sus problemas energéticos y luego nos informen a los demás”. El presidente del Uruguay pidió convocar al Tribunal de Solución de Controversias del Mercosur para tratar el diferendo mantiene con la Argentina por la construcción de dos plantas procesadoras de celulosa, que ambientalistas en Montevideo y Buenos Aires temen sean nefastas para el ambiente y la salud humana.

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Algunos analistas se preguntaban el sábado 22 de abril cuál será el rol que pretende jugar Chávez al interior del MERCOSUR. Aún cuando Venezuela carece de un gran desarrollo industrial, comparada con los dos “grandes”, el peso de su industria petrolera y el saneamiento de su economía la convierten en un interlocutor privilegiado entre aquellos –Brasil y Argentina– y los “menores” –Uruguay y Paraguay–.

La política exterior de Chávez debe ser tomada en serio, no sólo porque el gobierno bolivariano parece haber superado el riesgo de otra embestida desestabilizadora –la oposición se encuentra irremediablemente atomizada, en especial mientras más se hunde EEUU en el pantano iraquí sin poder convencer a las sociedades latinoamericanas, en especial suramericanas, para que apoyen sus iniciativas por los TLC y acciones “antiterroristas”–.

Un indicio de las que podrían ser futuras jugadas jugadas venezolanas por conseguir un rol protagonista en América del Sur son las palabras de Chávez en Asunción en las que se lamentó porque Uruguay debe exportar arroz a Irán ante la imposibilidad de venderlo en Brasil, o que la carne paraguaya no pueda cruzar la frontera argentina para poder llegar al mercado chileno.

Por ahora los dados ruedan sobre el tapete en América del Sur. El ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Alí Rodríguez, y su colega de Industrias Ligeras y Comercio, María Cristina Iglesias, anunciaron que fue enviada la carta de estilo a la Comisión Andina notificando la decisión venezolana de retirarse del grupo.

Rodríguez señaló que el gobierno de Venezuela rechaza la competencia al estilo neoliberal y que en cambio promueve un modelo que se basa en la complementariedad económica, la solidaridad y el respeto a la soberanía, el cual ya está dando resultados con el intercambio con países como Argentina, Paraguay y Uruguay.

La ministro María Cristina Iglesias negó que la salida de la CAN vaya a significar el fin del comercio como Colombia, Ecuador, Bolivia y Perú, la pérdida de empleos o el cierre de fronteras. Dijo que se busca un intercambio comercial “sano y justo”, al tiempo que calificó los TLC firmados por Colombia y Perú y aquel en proceso de negociación en Ecuador como “un concentrado de malignidad”.

Para las autoridades venezolanas el intercambio comercial creciente entre Venezuela y Colombia “no es producto de la competencia entre los empresarios venezolanos y colombianos sino de la complementación” económica. La complementación es el eje del ALBA.

“Existen acuerdos de comercio con Colombia y con otros países que garantizan que se mantenga el intercambio y continúe creciendo, de manera que lo que ya anuncian algunos pesimistas por allí que eso va a traer graves consecuencias en materia industrial, de desempleo tiene absolutamente ningún asidero serio. Se trata de colocar un modelo propio sustentado en nuestras propias realidades para llevar adelante una política propia no impuesta desde afuera”, dijo Rodríguez.

Informe de Pataricia Parga, desde Bruselas.

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Fuentes

– www.ipsnoticias.net
– www.unionradio.com.ve
– www.agenciapulsar.org
– Periódicos de la región

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