Abr 22 2014
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Cultura

Con flores y mariposas amarillas despiden a Gabo

Las danzas rumanas de Bela Bartok, flores y mariposas amarillas de papel, y aplausos de millares de lectores dieron el recibimiento a las cenizas del escritor Gabriel García Márquez a su llegada al vestíbulo del Palacio de Bellas Artes de México, este lunes pasadas las 16 horas.

El presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), Rafael Tovar y de Teresa, fue el encargado de llevarlas al pedestal que se colocó en el centro de ese espacio.

Acompa√Īado por la viuda del escritor, Mercedes Barcha, y sus hijos, Gonzalo y Rodrigo, el funcionario sali√≥ de la puerta que da acceso al teatro abrazando la caja de madera. Los aplausos estallaron y, cuando parec√≠a que terminar√≠an, una voz en el primer piso, donde se ubic√≥ a la prensa, grit√≥: ¬°Gracias, Gabo!, y la ovaci√≥n se intensific√≥ hasta completar un par de minutos m√°s.

La despedida tuvo dos escenarios: por un lado, el que ocuparon lo invitados especiales (escritores, pol√≠ticos, funcionarios culturales, familiares y amigos cercanos de la familia Garc√≠a Barcha), quienes tuvieron acceso privilegiado al recinto; por otro, los cientos de lectores que desde las 10 de la ma√Īana comenzaron a formarse en la explanada.

Dos mundo alrededor del patriarca: por un lado, los que tuvieron oportunidad de hacer guardias de honor, de acercarse a la urna, depositar cerca una flor, socializar con colegas y funcionarios, abrazar a los deudos y permanecer ahí varias horas.

Por el otro, el p√ļblico, muchos j√≥venes que desde temprano compartieron con quien quisiera sus mariposas amarillas de papel, o sus comentarios acerca de los cuentos de Gabo, pero sobre todo su cari√Īo por el escritor. A ellos, el personal de seguridad les indic√≥ que ingresaran en grupos de 30 personas y de prisa, para ver unos segundos a lo lejos la caja con las cenizas del premio Nobel de Literatura, y al fondo un gran pend√≥n con su imagen y la frase: La vida no es la que uno vivi√≥, sino la que uno recuerda y c√≥mo la recuerda para contarla.

Los lectores no tuvieron más opción que aventar a las escaleras ubicadas frente al pedestal las flores amarillas que llevaron, pues no se les permitió acercarse. Una gran maceta vacía también se improvisó como contenedor de regalos.

El m√°ximo recinto cultural fue sitiado desde el mediod√≠a por el Estado Mayor Presidencial, dada la presencia por la noche de los presidentes de M√©xico y Colombia, Enrique Pe√Īa Nieto, y Juan Manuel Santos, respectivamente, as√≠ que todos los asistentes tuvieron que someterse a los tiempos e indicaciones que se√Īalaban los encargados de seguridad del palacio.

Los reporteros fueron ubicados en el primer piso, en el √°rea de murales, sin contacto con los invitados especiales y los deudos, y con poca visibilidad hacia el p√ļblico, que desde que abrieron las puertas y hasta que llegaron los presidentes no dej√≥ de fluir.

La primera guardia de honor la hicieron la viuda y los hijos de Garc√≠a M√°rquez, acompa√Īados del titular de Conaculta, Rafael Tovar y de Teresa, y Mar√≠a Cristina Garc√≠a Cepeda, directora del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).

Despu√©s siguieron Jacobo Zabludovsky, Porfirio Mu√Īoz Ledo, Carmen Mutis, Berta Maldonado, Miguel √Āngel Mancera, entre otros. Cuando correspondi√≥ el turno a M√≥nica Alonso y Genovevo Quiroz, asistentes personales del escritor, acompa√Īados por otras tres personas que ayudan a la familia en casa, fueron recibidos con aplausos.

A las 17:10 un tr√≠o de vallenato ingres√≥ al Palacio de Bellas Artes con la fila del p√ļblico, para romper con la solemnidad e interpretar m√ļsica de la tierra de Gabo. Los m√ļsicos fueron recibidos con aplausos, pero s√≥lo tocaron una pieza, ya que los guardias pidieron que abandonaran el recinto.gabo familia

Cerca de las 18 horas volvieron a aparecer con otro poco de vallenato, que esta vez provoc√≥ que los invitados especiales los acompa√Īaran con las palmas.

As√≠ transcurri√≥ la tarde, con una parte de los reporteros apostados en el primer piso; los fot√≥grafos abajo, en un corralito; en las escalinatas de acceso al vest√≠bulo, los deudos saludando y recibiendo a sus conocidos, y los lectores formado una interminable fila hasta los confines del Eje Central y con sus ramitas de flores construyendo un monta√Īa amarilla, que muy pronto super√≥ en cantidad a las rosas con las que el INBA adorn√≥ el recinto.

Posteriormente transcurrieron los discursos oficiales. En primer lugar, el de Rafael Tovar y de Teresa; enseguida, el del presidente de Colombia, Juan Manuel Santos y, finalmente, el del mandatario mexicano, Enrique Pe√Īa Nieto.

Al finalizar los discursos volaron mariposas amarillas de papel que reparti√≥ una de las nietas de Gabo a los invitados especiales. Algunas mujeres se pon√≠an un pu√Īo de esas mariposas en las manos y soplaban hacia la urna que conten√≠a las cenizas del escritor.

Todo el vestíbulo quedó tapizado con mariposas de papel, al igual que la urna. Los invitados especiales rodearon la urna, para acariciarla y tomarse fotos, entre empujones, lo cual hizo necesaria la intervención del personal de seguridad, pues la torrecita que sostenía la urna parecía venirse al piso.

Por el sistema de sonido solicitaron a las personas del √°rea VIP que volvieran a sus asientos, pues afuera hay como unas 200 personas que quieren despedirse de Gabo.

Pero ya los invitados especiales habían abandonado sus lugares. Una vez que se retiró el Estado Mayor Presidencial, el ambiente se relajó. Abrieron las puertas, la gente entró en tropel, pero al percatarse de que las cenizas ya no estaban en su sitio y el lugar estaba vacío, irrumpieron con gritos, consignas y cánticos.

Indignaci√≥n popular, en contraste con el revoloteo ‚Äďdebido al fuerte aire que corr√≠a en la explanada exterior de Bellas Artes‚Äď de miles de mariposas amarillas de papel.

Sepelio simbólico en Aracataca

gabo velorio¬†Miles de habitantes del municipio de Aracataca, en el departamento de Magdalena (norte), despidieron hoy en un sepelio simb√≥lico y a la distancia a su m√°s ilustre ciudadano, el escritor colombiano Gabriel Garc√≠a M√°rquez, quien falleci√≥ el pasado jueves a los 87 a√Īos en M√©xico.

Vestidos de blanco, con flores amarillas, las favoritas del premio Nobel de Literatura 1982, y mariposas de papel en las manos, caminaron miles de personas por las calles del poblado que vio el 6 de marzo de 1927 nacer al autor de Cien a√Īos de soledad y El amor en los tiempos del c√≥lera.

La urna vacía tuvo 10 paradas en su recorrido para recordar los momentos más emblemáticos de la vida del escritor en ese poblado. La procesión salió de la casa-museo Gabriel García Márquez y luego pasó por la iglesia San José en el centro del poblado, para regresar a la vivienda en donde creció Gabo.

Para el alcalde de Aracataca, Tufith Hatum, la ceremonia póstuma que se realizó casi simultánea a la celebrada este lunes en el Palacio de Bellas Artes de ciudad de México significa mucho para los habitantes, amigos, familiares y seguidores del Nobel, debido a que es una forma de despedirlo

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