Dic 4 2007
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Sociedad

Condiciones sociolaborales e infancia – TENSIÓN SUPERFICIAL EN EL FEUDO

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Casi la mitad de la población mundial compone el universo de trabajadore y trabajadoras, así 2.800 millones de personas constituimos la denominada población económicamente activa con la edad cronológica para incorporarse legalmente al mercado de trabajo; sin embargo casi 250 millones de niños y niñas deben trabajar.

La composición del universo de la fuerza de trabajo es mucho más amplia que la que se toman según los cánones legales. Un excelente dispositivo para ver esta composición de oferta e fuerza de trabajo bajo coerción es el mercado del trabajo en negro, del trabajo no registrado; sin ningún tipo de derechos laborales. Mujeres, hombres y niñas/os obtienen ingresos para la sobreviva propia y para la de su unidad domestica en este nicho de trabajo.

Esta población por lo general posee las menores calificaciones laborales: su pasaje por la escuela tiene los obstáculos de orden individual como los de cualquier grupo humano; pero el que nos interesa destacar es aquel obstáculo que crea y reproduce en el interior de las relaciones sociales escolares, es necesario profundizar en ellos una vez mas por sus implicancias multiplicadoras en las prácticas educativa.

Hoy día el carácter peculiar del sistema educativo lo encontramos en las estrategias formadoras de dos fuerzas de trabajo bien diferenciadas reforzando, sosteniendo y naturalizando nuestra sociedad dual: por un lado la escuela está encargada de formar a una fuerza de trabajo sumamente calificada, que cuenta incluso en casi todos los distritos escolares del GCBA con una escuela pública bien provista hasta en el orden tecnológico, y por otro lado grandes cantidades de alumnos que se agolpan en “ las otras escuelas” que desde bien temprano empiezan el día con momentos especiales para comer : “porque los chicos vienen sin cenar sino encontraron algún comedor”.

En estas instituciones es donde por lo general consigue vacante la niña o el niño trabajador, donde transitan su experiencia escolar, sus logros por lo general son del orden de las destrezas, de la adaptación horaria y disciplinario, no del orden de los contenidos curriculares comunes y nacionales, ni siquiera los de los núcleos de aprendizajes prioritarios “alcanzan”: los alumnos están pasando de grado sin leer. Los padres en distintos asentamientos de la ciudad cuentan con dolor como a sus hijos “ya no les piden libros, yo lo hago practicar con un libro que traje de Perú”. Destrezas para sobrellevar labores en el mercado de trabajo en negro que en nuestro país según datos oficiales optimistas (¿o poco serias?) rondaría el 41,6%.

“En el trabajo en negro es muy diferente la estructura educacional, en ese sector domina los menores niveles educativos, obviamente hay profesionales en negro, incluso en el sector público, pero este no es el punto. En términos de porcentajes, el nivel educativo de aquellos que trabajan en negro o por cuenta propia es mucho mas bajo, hay más personas con primario o secundario incompleto que en el caso de los trabajadores en blanco.” (Beccaria, Luis, MUNDO DOCENTE, aquí).

Los hogares cuyos adultos tienen trabajos en negro o se las arreglan con las llamadas changas en cuenta propia, componen los grupos donde encontramos a niños que cuidan hermanitos, acarrean agua, cocinan alimentos entre otras actividades dentro del hogar que son imprescindibles para la reproducción cotidiana de la fuerza de trabaja peor paga del mercado laboral argentina y esto no es poco en un país cuyos salarios están en su piso histórico.

Si incluimos en las cifras que contabilizan a los trabajadores infantiles en Argentina a aquellos que realizan trabajos doméstico el número asciende 2.500.000 de niñas y niños en nuestro país (Carola Abrales CTERA-OIT).

Como no ver que los veinte millones de personas que se encuentran por debajo de la línea de pobreza son producto de la valorización de la fuerza de trabajo en un marco de coerción económica: pensemos que la clase trabajadora perdió alrededor de un 24% del salario real promedio, mientras en el año 1974 los asalariados recibían un 47% de la producción nacional, ahora no llegan al 14%. En tanto en el año 2001 la deuda equivalía al 62% del PBI y ahora, quita incluida, no menos que a un 80 o 90%: “Lo que hoy se presenta como un debate sobre los ingresos, que son las convenciones colectivas, en realidad abarca solamente a 2,4 millones de trabajadores sobre un total de 16 millones, esto es apenas el quince por ciento de la fuerza laboral.”(Claudio Lozano.Idep)

Ésta elevada sustracción de plusvalor en términos históricos en nuestra cotidianeidad tiene consecuencias que arrastran a una amplia mayoría de hombres, mujeres, adolescentes, jóvenes y niños a la pauperización y embrutecimiento: la expropiación de capacidades básicas del ser humano como el pensar crítico, la transmisión de ideas, la creación de experiencias en ámbitos de estimulo y cuidado no deja ajena a las escuelas públicas que cada vez mas expresan procesos de segmentación entre distintas escuelas de un mismo barrio y mecanismos de fragmentación al interior de la misma, utilizando dispositivo de selección por raza, cultura y color quedando vedado la real discriminación por clase social. Las prácticas institucionales escolares nunca estuvieron ajenas al poder económico y social a mantener o instaurar como bien nos enseña nuestra historia como nación.

En este último tiempo los que tienen mas concentraron aún mas sus ganancias; la operatoria niveles simbólicos necesarios para mantener una hegemonía económica y dúctil desde los procesos de transmisión de conocimientos, culturales y disciplinares encuentra en el quehacer escolar una operatoria que va naturalizando la fragmentación económico y social descomunal a la que hoy asistimos. Los pretendidos dueños de la Argentina han cuadriplicado sus ganancias en relación incluso con la década de los 90 y esto no sucede solo por pagarse los sueldos en pesos: Tomemos a la empresa ALUAR de Javier Madanes que exporta promedio el 70 % de lo que produce, incorpora a sus obras a trabajadores que llegan a diversos territorios en busca de una fuente de ingreso, lo consiguen si bien con grados de precarización aún mayor que la fuerza de trabajo precarizada del propio país a donde llegan: 10 obreros de la construcción al caer un techo en silo mueren en cumplimiento de sus trabajos en altura (trabajo que pocos quieren realizar por lo altamente riesgoso) , trabajo en negro, tercerizaciones, precarizaciones totalmente funcionales al sistema de explotación de la fuerza de trabajo que posee en las olas de emigración forzadas un mecanismo especial para la baja del valor de la fuerza.

El valor de los esclavos

Parte de la población argentina sin la incorporación al mercado de trabajo de varios miembros de una unidad domestica, incluida sus niños y adolescentes, les resulta imposible, comer, vestirse, viajar y además pagar un alquiler: los ingresos de una familia van constituyendo lo que otrora fue el sueldo de un integrante de la familia argentina. “Pensemos como se constituía el valor de los esclavos en el Virreynato del Río de la Plata. La cabeza de negro estaba compuesta por un grupo humano adultos y niños negros esclavos. Cada componente del grupo de esclavos tenía distinto valor, por ejemplo el adulto hombre valía media fracción, la mujer adulta un tercio y el niño un cuarto. De esta forma al llegar al entero uno, se constituían el valor de la transacción de la mercancía fuerza de trabajo. Esto multiplicaba las ganancias del señor propietario de esclavos, que asignaba un mínimo valor a mujeres y niños pero que realizaban tareas a la par del adulto hombre. Compraba por la unidad uno a varios brazos para explotar en el presente y con la proyección a futuro, agregada, que ofrecían los mas pequeños del grupo.” (Tasat, Miriam, Cabeza de Negro, aquí).

En la actualidad campesinos, obreros, obreras de diversas zonas buscan nuevos lugares donde vivir, donde recrear históricas estrategias de supervivencia. En estos nuevos ámbitos de explotación l@s niñ@s van constituyendo su subjetividad, van creando experiencia, desconocemos, para los sobrevivientes su evolución futura: “Hay datos sobre cómo se organiza el robo de niños y su venta: algunos para trabajar en el campo o una fábrica y otros como esclavos sexuales. Lo terrible de esto es que a esta altura de la humanidad, cuando uno esperaba otra cosa, todo ha empeorado… Los primeros convenios de la OIT -el número 3 sobre protección de la maternidad y el 5 sobre trabajo infantil de la industria- son de 1919. Si bien se ha mejorado en algunos aspectos, en otros la situación ha empeorado. Sin embargo, la erradicación del trabajo infantil es posible. Tiene que haber una decisión política. El discurso oficial plantea que, como son pobres, los chicos ayudan a la economía familiar. Eso implica seguir manteniendo la explotación del adulto o el desempleo adulto”. (Carola Abrales. CTERA- OIT aquí).

En tanto la niñez y adolescencia mas desprotegida suda los siguientes números: Al 30.06.07 sobre 2675 denuncias permanecen siendo buscados 264 chicos, en tanto han sido encontrados sin vida 39. De los chicos perdidos el 62 % corresponde al grupo etáreo correspondiente a las edades entre 13 y 17 años, la mayoría de sexo femenino (casi un 70%). En relación al año 2006 se observa un aumento de la intervención de Capital Federal con respecto a la zona en la cual se pedió el chico: de una cifra del 17% en el año 2006 salta al 21 % en lo que va del año 2007). Missing Children Argentina

En tanto, la operatoria contínua y sistemática sobre el sentido común de los argentinos naturaliza y a la vez esconde la aparición de nuevas modalidades de trabajo infantil “como el cavado de fosas en cementerios por parte de chico” en tanto cada vez es mas frecuente ver a niños y niñas “que ofrecen sus cuerpitos en las estaciones de servicio a lo largo de la ruta 14 que une el MERCOSUR”. ( Pagina 12. 04-09.06. Pilar Méndez presidenta de la Conaeti ). Encubierto en el tipo de actividad laboral llamado “trabajo en la tele” (labor anhelada por los mas diversos sectores y horizonte para la población adolescente que necesita salir de rutina mortífera de sobrevida), observamos formas de reclutamiento para trabajar como modelo con los habitantes de asentamientos urbanos, estos jóvenes en el discurrir de su profesión terminan en el trabajo de mula de un país a otro.

La población infantil trabajadora ve vulnerado una y otra vez el derecho a la vida parece querer denunciar esta situación; el trabajo efectuado por un equipo de investigadores del Hospital de Niños de La Plata (Premio Fundación Rivero en las últimas Jornadas de Actualización Pediátrica, La Plata en junio 2007); en el mismo analizan muestras de sangre de 94 pacientes sanos, sin síntomas perceptibles de intoxicación por plomo. Los análisis mostraron que el 10,6% de los chicos tenía concentraciones de plomo en sangre; la OMS considera tóxica los niveles a 10 microgramos por decilitro. Un 85,1% de l@s chic@s pertenecía a familias con necesidades básicas insatisfechas, el 64,5% está bajo la línea de pobreza y el 7,5% está bajo la línea de indigencia. El estudio determino que l@s niñ@s más contaminados son aquellos que trabajan con metales y que junto a sus unidades domésticas, desarman baterías, funden cables o arman plomadas para pesca en el lugar donde viven y acopian metales; también indican que predispone a la contaminación con plomo la falta de acceso al agua potable para una higienización adecuada, comer, dormir en el mismo lugar donde se trabaja los metales y una alimentación deficiente.

Las luchas contra el estado de las cosas, contra las formas de explotación que perpetúan a la gran mayoría en la pobreza e indigencia, tuvieron por parte del aparato del estado argentino las siguientes respuestas:

Cuatro mil trabajadores procesados por luchar (Fidela), más de 2000 jóvenes muertos por el gatillo fácil (Correpi), dieciseis presos políticos: tres de ellos en huelga de hambre reclamando su libertad (Fernando Esteche, Raul Lescano, JoseVillalba), fusilamiento del maestro Fuentealba, sanción de la Ley Antiterrorista con claras definiciones para poder arrasar a comunidades enteras que se opongan a la pérdida, permanente y sistemática, de su hábitat donde vivir, crecer y morir; como lo son las comunidades aborígenes que aún luchan en su tierra escapando del “Hambre de soja” (película del MOCASE).

Barrick Gold, Pan American Energy y Monsanto son parte del entramado empresarial del que hay que huir o enfrentar. En tanto el negocio petrolero es el que lleva la cabeza de las ganancias, la renta petrolera asciende a más de 15 mil millones de dólares anuales: sólo el 30% se queda en el país, mientras que el 70% se lo llevan las compañías extranjeras (Agrupación Enrique Moscóni).

Ellos sí tienen proyectos

La burguesía terrateniente en relación las grandes empresas comercializadoras concentran en gran proporción la renta agraria. Treinta familias como los Bemberg, los Anchorena o los Blaquier, en relación con la gran burguesía argentina y extranjera son los dueños de la tierra. El número de explotaciones agropecuarias en el país se redujo un 24,5%, desde 1988 a la actualidad y en tanto Argentina duplicó su cosecha 103.405 productores tuvieron que dejar de serlo.

Un proyecto en este marco de concentración de uno de los formadores de precios en la provincia de Santa Fe, dueño de las marcas como Mattarazzo, Lucchetti, Vienísima y Granja del Sol, es invertir en una planta procesadora de biodisel. Molinos Río de la Plata , compañía controlada por el Grupo Pérez Companc, que ya tiene una planta de molienda tiene pensado procesar 100.000 toneladas al año de biodiesel; sin embargo el Gran Rosario es uno de los 5 conglomerados con mayor índice de desocupación según las últimas cifras del Indec junto al Gran Catamarca, Mar del Plata-Batán, Salta y Río Cuarto.

La infancia empobrecida al extremo en contextos en plena concentración de riqueza y plusvalor, vivencia desde muy corta edad experiencias desde la opresión y el dolor con las cuales construyen lazos sociales, capacidades de simbolización y afectiva y una visión de sí mismo y del mundo:

“La niñez es el sector mas vulnerado no tienen derechos a la salud, educación, a la recreación entre otros. La violencia al niño mocoví en su comunidad en el caso de la niña violada donde la jueza la dio en adopción y el desarraigo. A partir de los derechos del niño y del aborigen se recuperó la niña. La mamá de la niña violada fue declarada discapacitada mental pues no habla castellano por tanto no podía educar a su hija al no saber castellano.” Clara Shilicam, del pueblo Mocoví de Recreo Provincia de Santa Fe. Congreso de Las Lenguas.

En la Ciudad de Buenos Aires vemos a esta niñez que espantada por la deforestación de sus bosques, montes y selva para dedicarlas a plantaciones de monocultivos son arrastrados hasta aquí. Llegan con su cultura, con su lengua que no es precisamente el castellano: Los niños que encontramos junto a sus familiares que llegan de otras provincias de nuestro país o de otros países de Latinoamérica se incorporan a la vida escolar y muchos de ellos trabajan en las labores internas de sus casas como en diversas “changas” (cartoneo, acarreo de ladrillos, venta de plantas, alisado de paredes, cortando hilos y transportando prendas en talleres textiles, descargando camiones de soda u otra mercancía entre otras actividades dentro del Ciudad de Buenos Aires además de las actividades ocultas). Para toda la unidad doméstica resulta muy significativo el encuentro que se produce entre esos niños y “la nueva maestra y los nuevos compañeritos” en la escuela del barrio de esta ciudad donde fueron llegando a sobrevivir.

Pensemos que a veces llegan solo hablando su lengua primera (guaraní, kechua, aymara, wichi entre otras), las sensaciones, percepciones y distancias que se establecen, obstaculizan el aprendizaje esta vez en el aula sino tenemos en cuenta como docentes esta situación de monolingües; también esta población arrojada en la ciudad debe acomodar todo su registro psicomotriz a las exigencias de velocidad que demanda una gran urbe, los lugares en los que pueden habitar tampoco ayudan a llevar adelante el cometido por el cual llegan acá: la sobreviva:

“Participé de una experiencia hermosa en la Escuela 13 del distrito 14, Paternal. Me contrataron para trabajar como Profesora de Español como Segunda Lengua, para trabajar con niños que habían migrado de Paraguay y una niña aymara. Uno de los ellos era Víctor, un niño que llega a Buenos Aires siendo monolingüe guaraní, de un ambiente rural, selvático… y llega a la escuela. Con cinco años se incorpora a primer grado Fui a la casa de la familia para hablar con la madre, hice un informe demostrando todo lo que él había aprendido. Le planteo a la madre, por intermedio de un familiar, que ella tenía derecho a elegir la escuela para su hijo…. antes de migrar, a los cinco años, ya sabía ordeñar una vaca, cosa que yo nunca aprendí y no sé si voy a aprender. Lamentablemente, Víctor falleció este año: ahora tendría diez años, los cumpliría en junio…Vivía en un asentamiento, prácticamente sobre las vías del ferrocarril, había ido a comprar; cuando regresaba estaba la barrera baja, esperó que pasara el tren y, cuando avanzó, venía el tren del otro lado.” (Marcela Lucas. Mundo Docente aquí).

Es difícil aprender a leer y a escribir en una de las zonas mas ricas de Argentina. Mientras la empresa Molinos, con una capacidad de molienda considerada una de las mas grandes a nivel mundial, piensa exportar por el puerto que tiene en San Lorenzo harina y crudo de soja y que paga sueldos que no llegan a cubrir la canasta básica de alimentos; la infancia del pueblo experimenta el pasaje solo humano del habla al lenguaje en situaciones de presión social, económica y cultural contextuada en una Argentina que ocupa el primer lugar en el ranking de consumo efectivo de los hogares per cápita en América del sur según Informe de la Comisión Económica para América latina (CEPAL).

En tanto en la cotidianeidad la población no es derramada con los productos de sus cuantiosas ganancias; los diarios de mayo del 2007 nos contaban que Ana Acevedo de 19 años murió de cáncer en el hospital Iturraspe de Santa Fe, la joven estaba embarazada condición que fue impedimento para administrarle quimioterapia y tampoco se le realizó un aborto con lo que hubiera podido empezar el tratamiento. Ana con sus hijos sobrevivía en una de las zonas de Santa Fe mas pujante con una gran burguesía sojera, Las cuantiosas ganancias no llegaron a Ana que era casi analfabeta, madre de tres niños junto a los cuales sobrevivían con un plan social: es difícil aprender a leer y a escribir en una de las zonas mas ricas de Argentina.

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prismamet@yahoo.com.ar.

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