Ene 19 2008
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Cultura

Costa Rica, abusan de artistas. – ASALTO A VACA PINTADA

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Con motivo de la realización en nuestro país del conocido proyecto CowParade, originado en Zurich en 1998, el cual consiste en la intervención de vacas escultóricas por parte de artistas locales para ser exhibidas públicamente de marzo a agosto del año en curso, muchos artistas costarricenses han corrido a presentar sus propuestas por la oportunidad de dar a conocer su trabajo. Dicho proyecto es convocado por la Municipalidad de San José y el grupo Vallas y Gigantografías de Costa Rica.

Al respecto es necesario llamar la atención sobre la sui generis forma de la convocatoria. Si bien es alarmante que a los artistas visuales se nos exija renunciar a nuestros derechos de autor para participar en concursos y muestras, es más alarmante que lo veamos como natural y quizás hasta adecuado. Los derechos suelen ser irrenunciables, de modo que nadie puede declararse esclavo, el suicidio ha sido tipificado como delito.

La discusión de las leyes complementarias del TLC, entre las que se encuentra el derecho de autor, evidencia la importancia económica que tal derecho tiene para las empresas transnacionales, en particular las farmacéuticas. Los guionistas de Hollywood, en huelga desde el cinco de noviembre por sus réditos en la venta de cintas por medio de la internet, nos muestran la importancia pecuniaria de esos derechos para los creadores y trabajadores.

Es por lo tanto sorprendente que en el formulario del CowParade, a realizarse en el país, se lea:

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“Usted declara:

1. Es el creador original del diseño, no ha copiado a nadie más el trabajo original y no infringe los derechos de propiedad intelectual de nadie.

2. Manifiesta su consentimiento de ceder todos los derechos, título e interés de su diseño a Vallas y Gigantografías de Costa Rica, organizador de la exhibición.”

El cinismo va por cuenta de los convocantes.

Y en el “contrato de cesión de derechos de autor de la obra se lee:

“II. Declara el cedente
d)….. “El cedente, éste cede y traspasa en forma voluntaria, exclusiva, total, irrestricta y libre de cualquier tipo de gravámenes a ‘la cesionaria’ todos y cada uno de los diferentes derechos patrimoniales que le corresponden de derecho y le otorgan la facultad exclusiva de realizar cualquier contrato sobre ‘la obra’, en cualquier sistema o técnica para que ‘la cesionaria’, por su cuenta y riesgo, la licencie, reproduzca, adapte, transforme, explote, distribuya, venda y comercialice tanto en el territorio de la república de Costa Rica como fuera del mismo a nivel internacional.”

¡La cesión es por setenta (70) años a partir de la muerte del autor!

En algunas ocasiones el autor puede ceder sus derechos patrimoniales si así lo decide. Sin embrago, esta cesión exigida a los artistas participantes por parte de la Municipalidad de San José y la empresa Vallas y Gigantografías de Costa Rica, incluye derechos morales que son absolutamente irrenunciables. “La obra” no puede ser adaptada ni transformada por nadie más que por su autor.

En el Título I, Capítulo II, Derecho moral, artículo 13 de la Ley sobre derechos e autor y derechos conexos se lee:
“Independientemente de sus derechos patrimoniales, incluso después de su cesión, el autor conservará sobre la obra un derecho personalísimo, inalienable e irrenunciable y perpetuo, denominado derecho moral”.

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El derecho moral comprende las siguientes facultades:
Mantiene la obra inédita pudiendo aplazar, por testamento su publicación y reproducción hasta 50 años después de la muerte del autor; exige la mención del nombre o seudónimo del autor en todas las reproducciones y utilizaciones de la misma; impide la reproducción o comunicación al público de su obra si se ha deformado, mutilado o alterado de cualquier manera; defiende el honor y reputación del autor, el cual puede retirar la obra de circulación e impedir su comercio al público, previa indemnización a los perjudicados con su acción.

Por lo que pareciera, esta convocatoria abierta para el concurso de pintar vacas, más allá de ser insultante para la dignidad, profesionalismo y bolsillo de los artistas, cae en la ilegalidad. ¿Se interesará el Ministerio Público en tan abierta violación de los derecho morales de los autores?

¿Asumiremos los artistas visuales el reto de ser profesionales dignos, o aceptaremos ser vacas desaNgradas?

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* Artistas visuales costarricenses.

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