Nov 22 2011
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CulturaSociedad

Costa Rica: la extinción de un monumento escultórico

 Poco a poco los asuntos de la cultura y del arte van transformándose en deshechos, sombras de la nada. Veamos: Don Francisco “Paco” Zúñiga el gran escultor mexicano, entre otras razones, decidió marcharse de su natal Costa Rica en 1936 por el poco apoyo que se le brindaba al arte, específicamente al escultórico. Y porque el medio aldeano no comprendía su propuesta estética de ruptura. |  ADRIANO CORRALES ARIAS.*

Mucha razón llevaba don Paco, tanta que logró, en un espacio más propicio para su bullente creatividad, y a contrapelo de los detractores nativos, convertirse en el reconocido artista que hoy todos admiramos, nacional e internacionalmente.

Como si la historia se repitiese tragicómicamente, según postulaba el nunca bien ponderado don Karl Marx, parte de la escasa obra del maestro Zúñiga que alberga nuestro país, especialmente la pública, se encuentra olvidada, o a la sombra, mejor dicho arrinconada, por el monumentalismo egolátrico de algún “creador” contemporáneo. Entre ella sobresale el conjunto escultórico  Monumento al agricultor, asentado en el Parque del Agricultor de la ciudad de Alajuela, casi frente al Aeropuerto Internacional Juan Santamaría.

Mutilada, pintarrajeada, grafiteada, rodeada de charcos y charrales y a punto de ser desmantelada (ya le amputaron un brazo y un dedo a la figura femenina), dicho conjunto, componente del imaginario artístico nacional, pareciera resistirse estoicamente antes de ser defenestrado para siempre.

O para graficar mejor, tal y como sentenció la escultora Leda Astorga: “El monumento está en profunda concordancia con el estado actual de la agricultura en nuestro país”. La denuncia sobre tan lamentable estado del conjunto escultórico se ha realizado por varios medios. Se ha emplazado a los supuestos responsables:

– El Consejo Municipal de la Municipalidad de Alajuela alega que le “cedió” el parque al Club de Leones, que no le da mantenimiento ni vigilancia.

– El Museo de Arte Costarricense aduce, razonadamente, que la escultura no forma parte de su colección y por tanto poco puede hacer. No obstante, ofrece asesoría técnica para restaurar las piezas, otorgarle mayor seguridad o trasladarla.

La pelota va y viene. Y nada sucede. Como casi todo en este país. Mientras tanto, el monumento de bronce seguirá “desapareciendo” hacia las chatarreras o las fundiciones de metal.

Me pregunto: ¿qué opinan la comunidad alajuelense y nacional? ¿Qué piensa la familia de don Paco, parte de la cual vive en Alajuela y son artistas también? ¿Dónde están las autoridades del Ministerio de Cultura y/o de Educación? ¿Dónde los artistas, los intelectuales, las universidades?

Siguiendo la línea de pensamiento de la escultora Leda Astorga, no hay duda de que el estado actual del Monumento al agricultor, obra del maestro de maestros Paco Zúñiga, es fiel reflejo de la Costa Risa neoliberal y transnacionalizada.

Ante la cocalización de la cultura y la macdonalización del arte, el patrimonio artístico y el quehacer cultural se convierten, si no en mercancía para elites, en elementos desechables para la maquinaria posmoderna y su omnipotente y deslocalizado mercado. La obsolescencia del arte público corre pareja a la infraestructura vial e institucional. Y a La Res-pública.
¡Viva la dictadura en democracia! Enjoy!

*Escritor.

Addenda

Nació el escultor Francisco Zúñiga en Goicoechea, Costa Rica, en 1912 e inició su camino en el taller de imaginería religiosa de su padre, el artista Manuel Zúñiga.

Abandonó Costa Rica en 1936, rumbo a España; la guerra civil lo obligó a viajar a México, donde se radicó hasta el fin de sus días. En México se hizo universal. Sus esculturas se encuentran en más de 50 ciudades del mundo.

Pensaba don Paco Zíñiga que sus trabajos eran para el gozo del pueblo. "Sin pasión, no hay nada", fue su divisa, y actuó conforme a ello: ni siquiera al perder la vista no abandonó su labor creadora. Produjo también en pintura (abajo El niño y la vela, de  1979) y literatura.

En 1987, tras 50 años de residir en México, adoptó la nacionalidad mexicana. Murió en agosto de 1998.

El Monumento al agricultor es un conjunto escultórico realizado en 1976. Está compuesto por tres grandes figuras de bronce que representan una familia de labriegos: el padre que excava la tierra con una pala, la madre que siembra las semillas y el niño que se abraza de ella.

Las figuras están colocadas sobre una gran base de piedra y tras el conjunto se levanta otra escultura, de concreto y enormes proporciones, que representa una semilla de café.

Nada de eso dice algo en los tiempos que corren —y no solo en Costa Rica.

 

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