Abr 27 2017
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Política

Cuadrillazo de la OEA contra Venezuela

Es una verg√ľenza para Chile la participaci√≥n del gobierno de la presidenta Bachelet en el cuadrillazo de la OEA contra la Rep√ļblica Bolivariana de Venezuela. Bajo el comando de EE.UU., un grupo de gobiernos cipayos est√°n empe√Īados en aplicar a Venezuela la Carta Democr√°tica Interamericana. Esto permitir√≠a expulsar a Venezuela y dejar v√≠a expedita a una intervenci√≥n que la oposici√≥n venezolana est√° pidiendo a gritos.

Once de los 34 Estados de la OEA, entre ellos Chile, forman la punta de lanza de esta operaci√≥n. En ese triste papel Chile -v√≠ctima en el pasado de agresiones similares- aparece coludido con el presidente golpista y corrupto de Brasil,¬†con el rey del contrabando que gobiernaParaguay y con el mafioso mandatario de Argentina. Bien los caracteriz√≥ otro miembro del grupo, el presidente peruano Pedro Pablo Kuczynski. Horas despu√©s de entrevistarse con el energ√ļmeno de la Casa Blanca, PPK declar√≥ que para el gobierno estadounidense: ‚ÄúAm√©rica Latina es como un perro simp√°tico que est√° durmiendo en la alfombrita y no genera ning√ļn problema‚Ä̂Ķ a excepci√≥n de Venezuela, puntualiz√≥.

Hace casi medio siglo Chile sufri√≥ la dura experiencia que hoy afronta Venezuela. El intento de construir el socialismo ‚Äúcon sabor a vino tinto y empanadas‚ÄĚ, provoc√≥ la rabiosa reacci√≥n de la oligarqu√≠a y del imperio. La desestabilizaci√≥n en Venezuela sigue el mismo patr√≥n del plan que la CIA aplic√≥ en Chile. Ese solo antecedente -sin necesidad de invocar nuestros lazos hist√≥ricos de hermandad con Venezuela- bastar√≠a para negarse a toda complicidad con la pu√Īalada trapera contra Venezuela. No existe raz√≥n alguna para que Chile participe en la jaur√≠a que azuza EE.UU. Es, adem√°s, penoso que una militante del partido al que perteneci√≥ el presidente Salvador Allende -y ella misma luchadora en la resistencia contra la dictadura- sea quien orienta hoy una pol√≠tica internacional sometida a los intereses del imperio.

No es la primera vez que un gobierno chileno de la misma naturaleza pol√≠tica participa en una agresi√≥n contra Venezuela. El 11 de abril de 2002 el gobierno de Ricardo Lagos -tambi√©n ‚Äúsocialista‚ÄĚ- apoy√≥ el golpe que derroc√≥ por 72 horas al presidente Hugo Ch√°vez. La Canciller√≠a -entonces a cargo de la DC Soledad Alvear- emiti√≥ un comunicado que vale la pena reproducir: ‚ÄúEl gobierno de Chile lamenta que la conducta del gobierno venezolano haya llevado a la alteraci√≥n de la institucionalidad democr√°tica, con un alto costo de vidas humanas y heridos, violando la Carta Democr√°tica Interamericana a trav√©s de esta crisis de gobernabilidad‚ÄĚ. Como se puede apreciar, es el mismo contenido de las declaraciones que ahora suscribe el gobierno de Bachelet.

En contraste con esa actitud hay que recordar que el gobierno conservador del empresario Jorge Alessandri Rodríguez se negó en 1962 a votar la expulsión de Cuba de la OEA. Chile se abstuvo junto con Argentina, Brasil, Bolivia y Ecuador que resistieron con dignidad la presión norteamericana, aunque no se atrevieron a votar en contra.

El gobierno de Bachelet da la espalda a la realidad venezolana, tan parecida a la de Chile de los 70. El presidente Nicol√°s Maduro fue elegido en abril de 2013 y su mandato constitucional termina en 2019. El Consejo Nacional Electoral -cuyo desempe√Īo ha sido reiteradamente elogiado por organismos internacionales independientes- ha programado para el segundo semestre de este a√Īo las elecciones de 23 gobernadores,¬†legislaturas estaduales y municipios. La oposici√≥n exige ‚Äúelecciones generales‚ÄĚ ahora, lo cual no est√° previsto en la Constituci√≥n. Tal exigencia inconstitucional es la que apoyan EE.UU. y los 11 perritos falderos de la OEA.

El gobierno venezolano es calificado como ‚Äúdictadura‚ÄĚ en la campa√Īa internacional que dirigen expertos en guerra sicol√≥gica. No obstante, en Venezuela se realizan elecciones y plebiscitos con m√°s frecuencia que en cualquier otro pa√≠s del mundo; hay m√°s de cien partidos pol√≠ticos (solo en la Mesa de Unidad Democr√°tica, estado mayor opositor, hay 17 partidos); la Asamblea Nacional y varias gobernaciones est√°n bajo control opositor; existe absoluta libertad de expresi√≥n -hay medios que llaman sin tapujos a derrocar al gobierno-; la manifestaci√≥n pac√≠fica no tiene ninguna restricci√≥n; etc. ¬°Curiosa tiran√≠a que -por a√Īadidura- tiene la Constituci√≥n Pol√≠tica m√°s democr√°tica de Am√©rica Latina, redactada en Asamblea Constituyente por quienes fueron v√≠ctimas de dictaduras!

Los partidos opositores, en cambio, poseen un nutrido prontuario de violaciones de los derechos humanos. Acci√≥n Democr√°tica (socialdem√≥crata) y Copei (socialcristiano), que se turnaron en el gobierno entre 1958 y 1998, cometieron m√°s de 10 mil violaciones de esos derechos, entre ellos 1.425 asesinatos y 459 desapariciones forzadas como demuestra el documentado ‚ÄúInforme de la Comisi√≥n por la Justicia, la Verdad y la Reparaci√≥n‚ÄĚ que la fiscal Luisa Ortega D√≠az present√≥ el pasado 24 de marzo.

El pueblo venezolano hoy -como ayer hizo el chileno- est√° demostrando amplio respaldo a su gobierno que resiste a pie firme todas las agresiones. La alianza del pueblo y la Fuerza Armada Nacional proporcionan solidez a la revoluci√≥n bolivariana que fund√≥ Ch√°vez. Venezuela exige paz y respeto a su soberan√≠a para labrar su destino sin injerencia extranjera. El deber de Chile es apoyar esa causa que revive en el Caribe nuestra tragedia de los a√Īos 70.

¬†*Editorial de ‚ÄúPunto Final‚ÄĚ, edici√≥n N¬ļ 874, 28 de abril 2017.

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