Jun 7 2007
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Sociedad

Cultura oficial chilena: – UNA CARTA PARA USTED

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Santiago, 4 de junio de 2007

Señora Yasna Provoste
Ministra de Educación de la República de Chile.

Respetada Ministra:

Nos permitimos dirigirnos a usted y pedirle tenga a bien atender nuestra preocupación porque oímos en el mensaje presidencial del 21 de Mayo, el anuncio de la creación del Instituto de Patrimonio Histórico.

Ya en reunión del Consejo de Monumentos Nacionales, la señora Nivia Palma, vicepresidenta ejecutiva de esta entidad, nos había invitado a emitir nuestra opinión como Consejeros del CMN acerca del documento elaborado por la Comisión de Institucionalidad Patrimonial (CIP). Tal documento contempla la adopción de decisiones políticas y cambios en normativas, institucionalidad y programas en materia patrimonial, y en especial la propuesta de creación del Instituto del Patrimonio, todo lo cual se orienta a elaborar un proyecto de ley de apoyo y protección al patrimonio cultural nacional.

Al leer las Propuestas de Perfeccionamiento de Politicas, Instrumentos e Institucionalidad Patrimonial de la Comision de Institucionalidad Patrimonial, de abril, 2007, advertimos que no se consideró la representación de los escritores para integrar la CIP; tampoco hay la menor referencia a la presencia y actividad de los escritores en el Consejo de Monumentos Nacionales, indiscutible basamento de toda política de institucionalidad patrimonial.

Esta omisión absoluta de la Sociedad de Escritores de Chile, organismo gremial que representa a todos los escritores del país, cuyos setenta y cinco años de existencia se han dedicado sustancialmente a la defensa de nuestro patrimonio, agravia a nuestros poetas y escritores cuya obra es inherente la defensa de nuestro patrimonio natural, humano, cultural.

Desde que se usa la escritura para mencionar al país que sería Chile, está presente alguna forma de defensa de este patrimonio. Es así como Malgarida, la compañera de Diego de Almagro que vino con él a Chile, dejó constancia de un aspecto inherente al patrimonio histórico que es el respeto a la memoria de los caídos en una empresa, pues al enviudar y perder a su marido y al hijastro que crió como hijo propio, en 1553, quiso fundar una memoria y con ese objetivo acudió a lo que su época e ofrecía estableciendo una capellanía:

“…por cuanto yo he deseado y deseo gratificar al adelantado don Diego de Almagro, difunto que haya gloria mi señor e a don Diego de Almagro su hijo. Muchas buenas obras que dellos recibí ansí en el buen tratamiento de mi persona como en la libertad que el dicho don Diego de Almagro mi señor me dio. E a hacer bien a otros señores, amigos míos que acompañaron a dicho mi señor en la jornada que hicimos a las provincias de Chile. E para el dicho efecto he tenido y tengo voluntad de fundar una memoria y capellanía para que perpetuamente se ruegue a Dios por sus ánimas y por la mía…”

La defensa patrimonial nace con las primeras palabras escritas sobre esta tierra: “Y para que haga saber a los mercaderes y gentes que se quisiesen venir a avecindar que vengan; porque esta tierra es tal que para vivir en ella y perpetuarse, no la hay mejor en el mundo, dígolo porque es muy llana. Sanisima de mucho contento; tiene cuatro meses de invierno no más que ellos si no es cuando hace cuarto la luna que llueve un día o dos todos los demás hacen tan lindos soles que no hay para que llegarse al fuego, el verano es tan templado y corren tan deleitosos aires que todo el día se puede el hombre andar al sol que no le es importuno

Carta enviada por el Gobernador de Chile Don Pedro de Valdivia a S.M. el rey Carlos V el 4 de septiembre de 1545).

El señalar las bondades de esta tierra, era también la invitación implícita a respetarlas y protegerlas.

Don Alonso de Ercilla, el primer poeta llegado a esta tierra, sienta el precedente tácito de defender ese “Chile, fértil provincia y señalada/ en la región Antártica famosa”, así como la gallardía, el orgullo y dignidad de sus habitantes, ahora bastante mancillada.

Con la república, surge el himno patrio, himno ecológico, y su tácito mandato, hasta ahora incumplido, de mantener y defender para Chile su “puro cielo azulado” así como sus “puras brisas” y “su campo de flores bordado”, como lo expresa el poeta Eusebio Lillo, refrendando la idea de Valdivia que habla de deleitosos aires.

Desde entonces hasta ahora, Gabriela Mistral y Pablo Neruda nuestros dos premios Nobel, nuestros premios Nacional de Literatura, nuestros premios Cervantes, Reina Sofía, Juan Rulfo, Casa de las Américas y Casa de América así como todos nuestros escritores, galardonados o no, no han hecho sino defender nuestro patrimonio y esmerarse en dar a conocer el libro y promover la lectura, elementos básicos de la memoria y su rescate. ¿Cómo olvidar a ardientes defensores del patrimonio urbano como Joaquín Edwards Bello o del territorio austral con sus habitantes, riquezas incluidos los mares, hielos y todas las aguas como Francisco Coloane?

Las siglas encierran y aprietan demasiado; esto ocurre cuando hablamos de la DIBAM. Uno de los pilares de esta Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos es la Biblioteca Nacional, fundada bajo el gobierno de don José Miguel Carrera quien dentro de su completo programa fundacional de gobierno también se preocupa de dotar al país de su primera imprenta, fundar el primer periódico y declarar obligatoria la enseñanza para la mujer. Ya constituida la Biblioteca Nacional, se iría enriqueciendo con las obras de los autores chilenos. Con el transcurso del tiempo y el empeño de sus funcionarios y de todos los escritores, ha proliferado creando la vasta red que se extiende por el país.

El Consejo de Monumentos Nacionales, con las entidades que lo constituyen, ha cumplido más de ochenta años dedicado a la defensa del patrimonio nacional, tanto del patrimonio tangible como intangible. Su importante trayectoria no los puede reducir a mero ente destinado a designar los monumentos nacionales.

Los escritores de Chile conmemoramos este año un acontecimiento cultural fundamental: el 165º aniversario de la Sociedad Literaria de 1842. Este suceso no sólo se evoca la lucha de los intelectuales chilenos por la libertad de expresión y por una literatura verdaderamente nacional, como enfatizó Lastarria, sino también el significado de la condena de Francisco Bilbao. Esta condena, seguida de la expulsión de la universidad y el exilio, constituye la más violenta censura surgida en los albores de la república.

En la plaza pública, el verdugo quemó en la hoguera la Sociabilidad chilena, ensayo publicado en Crepúsculo, el periódico de la Sociedad Literaria. Esa hoguera sentó un nefasto precedente y ansiamos que nunca se vuelva a repetir. Como testimonió don Jacinto Chacón, al formular las ideas en Sociabilidad chilena, Bilbao no había hecho más que expresar y dar forma a las ideas de los miembros avanzados de la Sociedad Literaria.

Resulta muy difícil implementar y lograr el cumplimiento de una ley de defensa del patrimonio que no contempla la participación activa de mujeres y hombres, de niños y niñas vivientes en este territorio. El esmero en la defensa del patrimonio natural, del patrimonio cultural, de todo patrimonio que es identidad, memoria, tesoro y protección del medio ambiente, por parte de los escritores, ha venido siendo el medio más directo y constante para crear conciencia en los habitantes del país e incorporarlos a lo que debiera ser una cruzada nacional.

Tal cruzada sólo será posible cuando cada ciudadano sienta que la lectura de un libro le achica el pozo de la ignorancia.

Reciba el cordial saludo de

Virginia Vidal

Escritora y periodista
Directora Sociedad Chilena de Escritores, SECh
Consejera Consejo de Monumentos Nacionales

Reynaldo Lacámara
Poeta
Presidente de la Sociedad Chilena de Escritores, SECh

c/c

Paulina Urrutia, Ministra de Cultura

Nivia Palma, directora de la DIBAM

Oscar Acuña Poblete, Secretario Ejecutivo
Consejo De Monumentos Nacionales

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